Previa del ATP Dubai

Primer sector: En circunstancia similar a la de 2011, Djokovic hace su primera aparición tras ganar el Abierto de Australia con el objetivo de revalidar su corona de Dubai. Siendo tricampeón en ambos eventos, son los torneos más fructíferos de su carrera y los 15 triunfos consecutivos en el emirato dubaití la racha más amplia jamás alcanzada en un torneo por el serbio. Abriendo ante un rival (Stebe) que ha ganado tantos partidos en el circuito como títulos de Grand Slam figuran en el palmarés del actual número 1 y con Stakhovsky como principal oposición antes de cuartos de final, probablemente sea el favorito con horizonte más despejado. Carente el cuadro de top 10 españoles, corresponde a Serbia la mayor representación en el torneo de ese selecto grupo. Tipsarevic buscará un duelo fratricida ante su joven referente, un duelo que ya cayera de su lado en el último precedente en las Finales ATP de Londres. No obstante, en lugar de un Novak deseoso de terminar la temporada debiera encontrar un competidor ávido por emprender un nuevo camino. Antes de fijar las lentes en Djokovic, sin embargo, pudiera tener que domar las acometidas de Ljubicic. Quien fuera campeón en el desierto de Indian Wells, buscará herir sobre el erial de Dubai.

Segundo sector: Tras profundas crisis post-Melbourne en las dos últimas temporadas, habrá que ver cómo retoma Murray la competición después del primer Grand Slam del año. Con balance más positivo a pesar de ceder antes en Australia, se antoja un tramo para seguir creciendo en lugar de para evitar seguir sangrando. Aun lesionado en el pie, la primera gran amenaza la encarna un Davydenko que ya le batió en la edición de 2008 y capaz de exigir a Federer hasta el décimo juego de un tercer parcial dos semanas atrás. Envejecido pero aún hábil de golpeo y fugaz de piernas, a tres parciales, es posible que el ruso llegue siempre y casi siempre bien, pero el resistente escocés debiera llegar siempre y casi siempre mejor. Nunca presente más allá de cuartos de final en el páramo dubaití, Andy podría cruzar con Berdych en dicha ronda. El checo, en fase dulce desde otoño y vencedor de los últimos tres duelos ante el número 4 del mundo, sólo ha cedido en 2012 sobre pista dura ante campeones de Grand Slam en la superficie. Alcanzando sets finales en todas sus batallas previas a tres mangas, podría resultar una colisión suicida antes de encarar un previsible duelo con Djokovic. Antes de pensar en el escocés, no obstante, Becker o Bubka debieran representar para Tomas amenazas netamente más benévolas que el tocayo alemán del primero o que la novia bielorrusa del segundo. Sin olvidar a un Lacko cuya final en Zagreb aún está caliente.

Tercer sector: Finalista en Rotterdam y campeón en Marsella, Del Potro aterriza en Dubai tras 9 partidos en 12 días, casi 5.000km de viaje y forzado a una aclimatación express. Habrá que observar su punto de fatiga pues no se antoja buena empresa llegar con sed al desierto. Un incómodo inicio ante Dolgopolov pudiera agudizar la sequedad bucal. La cobertura lateral de Djokovic parece trasladarse de la pista a los cuadros, pues su apellido aparece tanto en la parte alta como baja del draw. En nota puramente anecdótica destacar la controvertida presencia de Marko (ya derrotado por Golubev conforme se redactan estas líneas) en este sector. Convertido en el primer top 5 galo en cerca de una década, Tsonga emerge como principal obstáculo camino de la semifinal para Juan Martín. No obstante, bien pudiera preferir el argentino revivir su exitoso cruce de hace una semana con el de Le Mans antes que encarar otros frentes. Como alternativa a Jo-Wilfried surge un desafiante Mannarino, sabedor de lo que es ganar a Del Potro a tres mangas y capaz de mandar al cuarto parcial al tandilense en el pasado Abierto de Australia. O un Baghdatis que domina el enfrentamiento directo y quien ya ejerciera de verdugo en el primer torneo de la presente campaña.

Cuarto sector: Si algo parece previsible en este sector es el poco tiempo que tendrá Federer para pensar desde la primera bola del torneo. Abriendo ante Llodra, reciente finalista en Marsella, la insistencia del saque y volea del galo pondrán a prueba los reflejos del suizo al resto y su precisión en los pasantes. Con similar poderío al servicio y querencia por la red aparecerían López y Mahut como desafíos de segunda ronda, derivando el duelo en una sucesión de puntos cortos, ritmo intermitente y decisiones rápidas. Lejos de su habitual presencia en eventos estadounidenses de cuadros desnivelados, Fish ha optado por firmar acta en torneos con planteles más competitivos en el hemisferio Este. Sin ser la estrategia más factible para acumular ritmo (suma sólo 4 partidos en el año) antes de Indian Wells/Miami, le permitirá medirse a rivales de un calibre acorde al que encontrará en los citados enclaves. A no ser que vuelva a ver prematuramente mecanografiado su destino como sucedió en Marsella ante el inesperado Olivetti, los imprevisibles Youzhny –dos veces finalista- o Gasquet –semifinalista en sus dos últimas presencias- debieran pelear con el estadounidense un pasaje al infierno helvético. Tetracampeón y vigente finalista en Dubai así como reciente ganador en Rotterdam, se antoja complicado no apostar por Roger en esta llave.

Consulta el cuadro final de Dubai

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Batallas en Melbourne: Día X

Errani v Kvitova: Se suele decir que el mal de muchos viene siendo consuelo de gente de cortas miras. No obstante, de forma inteligente y oportuna, la italiana ha ampliado sus horizontes aussies tras ir recogiendo las migajas que el cuadro ha ido esparciendo en su camino. Proyectada a enfrentar a Stosur y Bartoli en pos de un inverosímil sendero hacia la segunda semana, Sara encaró con éxito a Cirstea y Zheng, verdugas de francesa y australiana respectivamente. Ahora el panorama sube de temperatura. Lejos de enfrentar a una rival cuyas victorias sorprenden en primera semana, aborda a una competidora cuya no presencia en la final podría tomarse como llamativa. Además, esta colisión presenta a una especialista de dobles combatiendo cuerpo a cuerpo con la principal candidata a dominar el single. Departamento por departamento, la superioridad de la checa es manifiesta. Quizá el único punto de luz para la boloñesa resida en las destrezas de red, dado su habitual desempeño en tándem. No obstante, la potencia de juego y despliegue de alto riesgo inherente a la actual número 2 del mundo invita a pensar que las subidas a los nudos constituirán una empresa de compleja ejecución. El partido está totalmente en las manos de Petra.

Makarova v Sharapova: Echado el telón al ecuador del torneo, María ha grabado un mensaje a fuego. Veinte roturas sobre veintitrés juegos al resto. Con dicha credencial asiste un desafío de acero. Lisicki, de  angelical sonrisa, esconde un demoníaco brazo capaz de escupir fuego. Tal vez, Serena al margen, carezca el circuito de servicio más violento. No importa. La siberiana devora las dos primeras llamaradas del panzer teutón. En un suspiro manda 3-0. Sin embargo, Sabine se repone. Entra al partido y termina cerrando el primer parcial. Sharapova, cinco juegos perdidos en tres duelos, sangra durante seis consecutivos. La primera batalla del año está servida tras un puñado de maniobras de fogueo. Sharapova responde. No volverá a ceder un servicio en todo el encuentro. Coserá a morir las siete opciones de rotura de su adversaria y ganará la guerra en un intercambio de mortero. Desde 2010 sólo una vez cedió la rusa un parcial definitivo. Cada paso en el alambre cuenta como mazazo certero.  Ese coqueteo con el desastre debiera alertar a la campeona de 2008 para sustos venideros. Revelación en 2010, sorpresa en 2011, Makarova presenta un expediente inquietante sobre el abrasador cemento de Melbourne. Ha dejado en el camino a Kanepi –brillante campeona de Brisbane-, Zvonareva, -semifinalista de 2011- y a Serena Williams –sí, a Serena Williams-. Capaz de variar trayectorias desde una siniestra perspectiva poco asimilada entre la élite, la zurda podría poner a prueba el limitado desplazamiento de su compatriota. Incómoda al servicio, se tirará a morir sobre los segundos saques de Sharapova invitándole a probar su propio veneno. Presente en unos cuartos de final en Slam sobre pista dura por primera vez desde 2008, tal vez sea un tren que María no debiera dejar pasar.

Murray v Nishikori: Dotados de un estilo contragolpeador, hacen del desgaste modo de supervivencia. La propuesta del sudor derramado. Confiar en la obtención del resultado a través de drenar del cuerpo. En este sentido, el estado físico podría constituir una de las brechas por las que descoser el enfrentamiento. El japonés, virtual top 20, llega con 14 sets acumulados en las piernas durante los últimos 3 duelos –incluyendo una brutal batalla a cinco parciales ante Tsonga como último capítulo-. El escocés, vigente finalista, accedió a los cuartos de final merced a una retirada. Desde el pasado martes: casi diez horas el uno, menos de cinco el otro. Y, dada la naturaleza conservadora de ambos,  la lógica invita a pensar en eternos intercambios tras la línea. Compacto pero poco hiriente su adversario, pudiera encontrarse Andy ante la extraña circunstancia de ser el hombre más agresivo en pista. Cargado, además, de un superior despliegue al servicio, debiera experimentar menos presión a la hora de cerrar los juegos. Por otro lado, Kei podría notar adicional carga sobre los hombros al encontrarse ante el partido más importante de su carrera y sobre la pista más grande en que jamás haya competido. El miedo escénico de la Rod Laver podría hacerlo presa este miércoles. Hasta ahora, Murray lo ha experimentado en domingo.

Djokovic v Ferrer: Si bien es cierto que Hewitt llegó incomodar al serbio, también es verdad que le habrá puesto en situación competitiva tras una primera semana de avance militar. De menos a más con el avance del torneo, Ferrer pasó de bregar en el quinto parcial con Sweeting a deshacerse con relativa solvencia de Gasquet en el epílogo de su desempeño aussie. En un duelo entre restadores de élite, la sucesión de roturas de servicio bien pudiera ser una constante a lo largo del encuentro. Especialmente desprotegido estará el alicantino al saque, un dócil arma que contrasta con su visceralidad competitiva y donde el número 1 podría encontrar una vía de escape a un partido prolongado. Sobre una superficie dura de ritmo medio, David puede desplegar el estilo arcilloso de desgaste que le caracteriza y que le llevó a las semifinales en 2011 –extendiendo a Murray al tiebreak en el cuarto parcial-. No obstante, tendrá enfrente al jugador con mejor cobertura lateral del circuito. Djokovic, capaz de prestar servicio en todo el ancho de pista que requerirá el español, puede responder al atosigamiento de fondo redoblando esfuerzos y avanzar a mitad de pista para cortar el tempo de David. Mucho más equilibrado que el español en cuanto a áreas de golpeo, tolerará de mejor manera los continuos zarandeos que desgastarán el cemento tras la línea.

Batallas en Melbourne: Día IX

Azarenka v Radwanska: Uno de los aspectos que más ha evolucionado en el haber de la bielorrusa reside en su capacidad para mantener la concentración durante períodos prolongados. Esto incluye no sólo la tenacidad para bregar hasta ganar intensos juegos, sino también el disponer de la frialdad suficiente para revertir marcadores adversos. Otrora un volcán de sentimientos, la actual número 3 del mundo ha tornado en un marasmo de expresividad más allá de la celebración de los puntos. La última gran muestra de este mejorado flanco se encuentra en la semifinal de Sidney disputada hace unos días ante la polaca. A pesar de encontrarse desubicada dentro del cuadrilátero durante un set y medio merced al parapeto y sutil juego de su oponente, Azarenka mantuvo la serenidad necesaria para colocar a Radwanska en el punto de mira.

Disparando por encima de la media pero lejos de ser referencia en cuanto a potencia, Victoria experimentará dificultades para rebasar a una atleta de la agilidad de Agnieszka en los primeros compases del intercambio. Aunque sus demoliciones camino del primer domingo insinúen lo contrario. Con el objetivo de desarbolar a la artista de Cracovia, la bielorrusa deberá emprender una confección de punto más elaborada que en cualquiera de los encuentros disputados hasta la fecha. Será una buena prueba para testar su renovado estoicismo tras una semana de dominio arrollador justo antes de emprender tensos enfrentamientos. Debido a las carencias presentes en su desempeño al servicio y las extremas destrezas al resto de su oponente, el porcentaje de primer servicio podría jugar un papel capital en las opciones de la polaca. Dada la escasa potencia inherente a su brazo, casi más importante que la vigorosidad del lanzamiento será la colocación del mismo, con el fin de evitar ir a remolque durante todo el partido.

Wozniacki v Clijsters: Ambas competidoras han llegado al cruce a través de procedimientos antagónicos. Radicalmente distintos. Reveladores de virtudes y carencias. Quién sabe si portadores de sedimento para la colisión que se viene. Por un lado, tras dominar con solvencia el partido ante una errática Jankovic, Wozniacki sufrió para cerrar el encuentro. Evidenciando su dificultad para dominar desde el servicio, dejó escapar hasta dos roturas de ventaja antes de abrochar el partido. Esto, ante una deportista lejos de sus mejores prestaciones deportivas. Parece complicado que, llegado el caso, Clijsters pudiera llegar a perdonar semejante sangría. Una jugadora capaz de levantar cuatro bolas de partido ante una de las tenistas más en forma del momento. Pero una jugadora, recordemos, que viene con una torcedura de tobillo y bien pudiera no rendir a pleno rendimiento.

Desde el punto de vista psicológico, la incidencia del ayer puede ser importante. Caroline ha cedido ante Kim en los dos episodios deportivamente más relevantes de su carrera: la final del Abierto de Estados Unidos 2009 y la final del WTA Championships 2010. Sin olvidar que una derrota la apartaría del #1 WTA. La exigencia mental para ella, por tanto, pudiera exceder los límites de Melbourne Park. Desde el punto de vista táctico, parece lógico pensar que el parapeto conservador habitual de la danesa no sería suficiente para parar a Clijsters. Una jugadora con una cobertura lateral equivalente, una profundidad de juego a la altura, un repertorio de golpeo más equilibrado, una vocación ofensiva superior,… Debe dar un paso más allá. Apostar por el cuerpo a cuerpo, jugar más dentro de pista, virar la trayectoria de la bola hasta poner al límite el físico de un portento quizá tocado por la base. Kim está ante su última oportunidad en Melbourne y no la desaprovechará si Caroline le deja tener la última palabra.

Del Potro v Federer: Si uno repasa con ligereza esta rivalidad en los libros, verá que el suizo ha ganado 7 de los 9 duelos jugados con el argentino. Si profundiza, además, observará que el historial incluye una racha inicial de 12 sets consecutivos abrochados por el helvético así como que el último choque también cayó de su lado. Y, como argumento de quizá más peso, advertirá que Roger –tetracampeón del torneo- cedió apenas tres juegos en el único precedente en Melbourne Park ante el sudamericano. Si bien todo eso es cierto, también es verdad que Del Potro ha extendido a Federer hasta parciales definitivos en tres de sus últimos cuatro cruces. Meses después del mencionado correctivo recibido en Australia, Juan llevó al suizo al quinto set en todas unas semifinales de Roland Garros. Apenas meses más tarde de esa batalla sobre arcilla, se convertiría en el primer hombre capaz de tumbar a Roger en una final de Nueva York. Y como colofón a esa temporada le sometería en las Finales ATP. Un aviso y dos sentencias que pusieron al argentino a la altura de las mayores alternativas. No obstante, vio cercenado su ascenso por una lesión de muñeca cuyos rescoldos se intuyeron en el último duelo ante el suizo en Cincinatti el pasado verano, donde fue a remolque todo el encuentro sin llegar a amenazar la coraza de su adversario.

Encarando el que será el partido 1.000 de su carrera, Federer llega sin ceder un parcial y habiendo mitigado cualquier duda sobre el estado de su espalda. Con un potencial duelo ante Nadal en semifinales, pudiera ver testado el estado de su revés al recibir los intensos latigazos de derecha invertida cruzada de Del Potro. Habiendo ganado 12 sets de forma consecutiva pero sin encarar un top 40 camino de cuartos de final, la principal duda en un creciente argentino reside en su capacidad para mantener un pulso intenso a cinco mangas, cosa que se vio fuera del alcance del virtual top 10 en la pasada final de Copa Davis. El calor no debiera ayudar en este sentido, pero una superficie sustancialmente más rápida que la pisada en Sevilla y el día de descanso entre partidos pudieran contribuir a una mayor tolerancia física.

Nadal v Berdych: Si el checo no firma un porcentaje de primer servicio acorde a su estatura,  no hará falta que salte a la Rod Laver para certificar su décima derrota consecutiva ante Nadal. No obstante, habiendo ganado los seis tiebreaks disputados en el torneo, Berdych debiera tener más confianza que nunca en este arma. Dada su filantropía al resto, gran parte de sus opciones de mantener la vida ante balear, se entiende, pasan por alcanzar las muertes súbitas. No obstante, la superficie pudiera suponer un arma de doble filo para Tomas. Rápida pero lenta, favorece la puesta en práctica de las defensas mitigando parte del poder de los grandes sacadores. Lenta pero rápida, minimiza la penalización pero sigue castigando a aquellos jugadores con una movilidad reducida. Y Berdych, digamos, no pasea con soltura.

Además, tras un incidente -de interpretación libre- ante Almagro, es de esperar que Tomas reciba menos elogios que improperios por parte de la grada. Denuestos proyectados hacia un jugador con precedentes de incendios morales en grandes escenarios, pudieran suponer demasiada molestia en un ya pedregoso camino. Afectado por lastres físicos en esta ronda en las dos últimas ediciones, el balear no debiera perder el tiempo tentando a la mala suerte. 21 de los últimos 22 sets cerrados ante el checo invitan a no invocar a la fortuna.

Batallas en Melbourne: Día VII

Azarenka v Benesova: Superviviente de un sector razonablemente ligero, la checa repite los octavos de final alcanzados en 2011. Tal vez motivada por la victoria lograda frente a Stosur en el torneo de Brisbane, esta zurda más versada en la modalidad de dobles se ha colocado en la segunda semana de un Grand Slam por segunda vez en su carrera tras 38 apariciones en torneos grandes. Frenada en el ecuador de Melbourne por colosales adversarias en campañas pasadas, Azarenka abordará un desafío más liviano en la presente edición. Más reconocida por sus restos que por sus servicios, la bielorrusa es la única tenista que no ha sido quebrada en el torneo. Si bien en es cierto que no ha encarado a consumadas restadoras, ha sido capaz de mantener intacto su servicio durante tres partidos consecutivos por primera vez en su carrera. Si logra mantener los niveles de saque en términos de autoridad similares, no debiera de haber partido frente a Benesova. Una rival ante la que jamás cedió un partido, siquiera un parcial y a la que ha ganado cerca del 70% de los puntos jugados al resto sobre segundo servicio.

López v Nadal: Virtualmente ubicado en el top 15 tras someter a Isner en cinco parciales, el toledano pudiera encarar el partido en una suerte de fatiga física y conformismo psicológico. Figura de grandes escenarios, poco estímulo podrá encontrar en el circuito mayor al de enfrentar a un 10 veces campeón de Grand Slam sobre una pista central de la citada categoría. No obstante, salvo dos duelos disputados sobre hierba y moqueta, Nadal ha dominado a Feliciano a lo largo de los años imponiendo un juego de solidez tras la línea. Sobre una superficie de ritmo medio que facilita el desempeño en materia de devoluciones, López necesitaría mantener unos porcentajes de primer servicio elevados para albergar ciertas cuotas de esperanza. Además, tras introducir cambios en el balance de la raqueta, el balear ha mostrado mayor vigorosidad al servicio y facilidad para dibujar ganadores. O, al menos, para trazarlos con mayor frecuencia que antaño. Superior en la reacción y mejorado en la acción, Rafael pudiera andar más lejos que nunca de Feliciano.

Clijsters v Li: Apartada durante meses de la competición debido a problemas físicos, la vigente campeona fue cediendo puestos en el ranking. Eso ha motivado que la final de la pasada edición haya podido tener lugar apenas recién terminada la primera semana de torneo. Acreedoras de una brutal capacidad de golpeo y una movilidad de impresión, belga y china ofrecerán un intenso espectáculo de violentos ataques e impenitentes parapetos. Afectado el físico en Brisbane, la belga no mostró secuela alguna durante los primeros partidos, incluyendo una convincente victoria ante Hantuchova. La tenista más regular del pasado reciente en tierras oceánicas, Na tratará de lograr la primera victoria sobre Kim con el impulso de haber alcanzado la final de Sidney. Dotadas de unos argumentos tan variados como intermitentes, no será de extrañar un duelo repleto de cambios de rumbo.

Tomic v Federer: En ejercicio de inverosímil narrativa tratándose de un imberbe activo, el australiano ha superado la primera semana sin cerrar en el primer set en ninguno de sus tres partidos. Puntiaguda circunstancia que, como él mismo ha reconocido en rueda de prensa, configuraría un escenario difícilmente abordable ante el maestro helvético. Gruesa parte de sus estrechas opciones debieran pasar por un cálido arranque, si bien ni siquiera esto pudiera resultar suficiente mérito. La diferencia en el desgaste físico entre ambos jugadores atenta con ser notable. Roger no ha competido ni cuatro horas por las más de diez que ha empleado Bernard para alcanzar el domingo. La recuperación física y mental será clave al entenderse que hoy tendrá que correr, pensar y apuntar como nunca. Tras asimilar con cierta soltura la violencia de Karlovic en el anterior partido, la voluble altura y efecto inherente a la bola de Tomic pudiera pasar por ligera caricia sobre la piel del suizo.

Wozniacki v Jankovic: Dos jugadoras con mayores galones al resto que al servicio, preponderancia del revés sobre la derecha, buena movilidad y notable resistencia física. A menudo comparadas desde el punto de vista estilístico, la serbia se desmarcó de ese posicionamiento esta semana aseverando que posee una puesta en escena más agresiva, con un destacable revés paralelo y una búsqueda de líneas alejada del aterrizaje seguro de la danesa. Quizá no le falte razón. Nada mejor que el duelo directo para demostrar el contraste. Tras haber cedido los cuatro primeros duelos, Caroline ha tomado la manija en la rivalidad abrochando los últimos tres enfrentamientos –todos ellos en 2011-. Con el hombre que condujo a Jelena al número 1 ahora a su lado, la danesa pudiera contar con adicional ayuda para mantener el patrón de resultados. Dada la paridad de procedimiento entre estas dos incansables competidoras de marcado conservadurismo, se esperan eternos intercambios desde el fondo de pista en espera de errores más que de búsqueda del acierto.

Goerges v Radwanska: Con problemas de salud al comienzo de la temporada –retirada en Sidney incluida-, el horizonte de Julia en Melbourne no parecía especialmente esperanzador. No obstante, la alemana logrado cerrarse las grietas hasta firmar el mejor papel en Grand Slam de su emergente carrera. (Buen papel de cara al previsible co-liderazgo que en febrero le corresponderá con Alemania en Copa Federación, siendo este otro tema). Goerges necesita dar salida cuanto sea posible a su primer servicio ante una figura superior en imaginación y destrezas de confección como la inteligente polaca. De otro modo, Agnieszka absorberá el ritmo de las esferas y tejerá una tela de araña que podría evidenciar las carencias de movilidad y elaboración de intercambio de la teutona. Recibiendo un bombardeo de winners por parte de Mattek-Sands, Radwanska mostró una frialdad asombrosa para evitar la precipitación y mantener casi nulos sus guarismos de errores. Similar hostigamiento pudiera ejercer la tudesca, dada la inclinación al impacto de bajo porcentaje que atesora. A pesar de la bisoñez presentada en estas alturas de torneo, no debiera adoptar Julia un complejo de inferioridad ante una jugadora que jamás rebasó los cuartos de final en un grande.

Berdych v Almagro: En un cruce entre ávidos pegadores de reparables defensas, la iniciativa puede suponer una tendencia de compleja inversión. En este sentido, es de esperar una batalla abierta por lograr el centro de pista con voluntad de inclinar con premura al agresivo oponente. Atendiendo al expediente, el favoritismo debe corresponder al checo. Dotado de un superior servicio y variedad de opciones con la derecha, ha mostrado seguridad a lo largo de la semana para cerrar juegos al saque. Con esos argumentos buscará los cuartos de final por segundo año consecutivo. Ausente de la antepenúltima ronda en todos los grandes disputados fuera de la arcilla, el papel secundario debe otorgarse al español. Si bien carente de bagaje sobre cemento, pisa la segunda semana en Australia por tercer curso seguido. Precisando de excesivo tiempo para armar el brazo -sobre todo en el revés a una mano-, suelen darle la espalda los asfaltos. No obstante, el pausado el pausado ritmo del cuasi-arcilloso firme australiano debe proporcionarle la espera requerida. Dado el tenis de alto riesgo y la volatilidad de caracteres, es de esperar un duelo largo y repleto de alternativas.

Kohlschreiber v Del Potro: Tras un complejo test de apertura ante el incómodo Mannarino, el tandilense ha ido cogiendo color con el paso de los partidos. Invicto pero muy exigido en sus cuatro cruces previos con el teutón, Juan Martín buscará alcanzar el techo que tiene en la antepenúltima ronda de Melbourne. En una escala inferior de potencia pero similar en términos de espectacularidad, el alemán anticipa procedimiento de guerrilla. Dado el mayor poderío golpeador de su oponente unido al inferior margen de error, y tratando de evitar quedar aprisionado contra la pared, previsiblemente Philipp rehuirá cuando sea posible el cuerpo a cuerpo desde el fondo de pista. Dotado de unas destacables destrezas para cernir sombra cerca de los nudos, pudiera hacer avanzar la carrocería a mitad de pista ante la mínima oportunidad. En este escenario, sacaría a Del Potro de una propuesta mecanicista de acoso y derribo obligándole a ampliar la variedad en el repertorio (pasantes, globos,…) ¿Será capaz Del Potro de imponer su ritmo ante un adversario que fomentará la intermitencia? ¿Podrá el alemán cubrirse las heridas en un partido al mejor de cinco parciales?


Batallas en Melbourne: Día VI

Kirilenko v Kvitova: Manejando una rotura de déficit en parcial definitivo ante Carla Suárez, saltaron las alarmas en torno a la segunda cabeza de serie. Con metódica pausa, sin embargo, Petra tejió hilo a hilo el descosido marcando la diferencia con nervios de acero e insertando certeros primeros servicios. Con un argumento de entrada importante pero lejos del atribuible a su oponente, Kirilenko presenta una imperial compostura necesaria para resistir el previsible bombardeo. La rusa, competidora de infatigable desempeño, puede mantener un cuerpo a cuerpo con la checa desde el fondo. Pero mantener no significa ganar, significa mantener. Sirva de ejemplo la final de Copa Federación 2011 sobre una superficie ligeramente más rápida a la australiana. Carente de la potencia necesaria para superar tras la línea a la campeona de Wimbledon, María pudiera dar prioridad a la reacción sobre la acción. Mantenerse tras la línea confiando en su alcalinidad para forzar en Petra una construcción más elaborada de los puntos. Y error a error, ir sumando.

Djokovic v Mahut: Tras pasar por encima de dos adversarios más versados en el arte de enlodar calcetines que en el de desgastar suelas, el vigente campeón serbio encara un rival que atesora viva predilección por las superficies rápidas. Prodigado en acciones de red con más talento que muchos, el francés imprimirá una constante de intermitencia e intercambio corto. Precedido ese acercamiento a los nudos de un imperial servicio, exigirá como pocos al número 1 del mundo en materia de arriesgados pasantes y feroces restos. Una buena oportunidad para calibrar, en un ejercicio de tenis directo, el estado de reflejos y precisión de brazo que presenta el principal candidato a la corona antes de cruzar el ecuador del torneo.

Raonic v Hewitt: Buscando la segunda semana en Grand Slam por primera vez en dos años, Lleyton pudiera rememorar sentimientos de otro tiempo. Reminiscencias de más corto recorrido debiera despertar el enfrentar en Raonic un perfil de similar desempeño al de Roddick. Construidos ambos sobre crueles servicios y derechas de largo recorrido, pueden encontrar firme oposición en uno de los grandes restadores/contragolpeadores de los últimos años. Notablemente más equilibrado que el canadiense, pudiera Lleyton tratar de erosionar el flanco de revés de su adversario.  No obstante, Raonic es más potente que Andy mientras que las virtudes del australiano se encuentran en regresión. A pesar del pausado tempo de la superficie, el nuclear saque de Milos pudiera marcar una diferencia definitiva. Ante la posibilidad de parciales ajustados, ¿aguantará Lleyton la presión derivada del escaso margen de error que ofrece el adversario? ¿Atemorizará una hambrienta grada local la propuesta mecanicista del aspirante?

Lisicki v Kuznetsova: Contradiciendo una realidad inherente al circuito femenino, en esta colisión una pérdida de servicio puede suponer algo más que la pérdida de un juego. Por tanto, especial cuidado debiera poner la rusa en reducir sus clásicos claroscuros mentales a la mínima expresión. No obstante, el único precedente impregnó las suelas de verdín, una superficie donde la semifinalista alemana de Wimbledon pudo optimizar las virtudes de un monstruoso servicio. Sobre el pausado cemento australiano, no obstante, la rusa podrá tolerar con mayor firmeza los primeros envites de su oponente. En sentido inverso, sin embargo, el segundo servicio de Svetlana va a quedar muy expuesto al ímpetu de devolución de la teutona. El pesado firme aussie podría alargar un intercambio naturalmente corto entre dos de las derechas más abrasivas de la WTA. Promediando ambas más de 15 errores por manga, por contener la sangría podría pasar el billete a la segunda semana.

Zvonareva v Makarova: Tras los dos primeros duelos, la semifinalista de 2011 ha sembrado más dudas que certezas. Coqueteando con el precipicio en primera ronda, estuvo a puntos de volver a jugar un tercer parcial en el segundo partido. Quizá con la confianza algo tocada, el rival de hoy se antoja un vivero de adicionales molestias. Makarova, zurda, impondrá feroz resistencia desde el cuadro de la ventaja cuando Vera trate de cerrar los juegos. Ekaterina, afiliada servidora, impondrá iniciativa a una Zvonareva que deberá remar si aspira a absorber el ritmo de su compatriota. Capaz de derrotar a dos top 30 en la primera semana de la pasada edición antes de colisionar –y competir- con Clijsters, quisiera hacer lo propio este año paso previo a un presumible duelo con Serena Williams.

Benneteau v Nishikori: Habituado a rendir en duelos intermitentes de discurso corto y estrecho desgaste, sorprende que el finalista de Sidney se impusiera en una abierta batalla física a cinco parciales ante Simon.  En plena recuperación de aliento, la competición le coloca frente a un contragolpeador incluso más tenaz que el propio Gilles. Igualmente extendido al quinto set en su anterior encuentro, Nishikori mostró su espíritu luchador levantando dos mangas de desventaja ante un jugador local. En este escenario de músculos retorcidos, ¿marcarán los ocho años de diferencia un factor decisivo? ¿Podrá la artesanía de Benneteau hacer descabalgar la siderurgia de su oponente?

Batallas en Melbourne: Día V

Karlovic v Federer: Lesionado el adversario de segunda ronda, el maestro suizo ha podido liberar la mente durante cuatro días. No obstante, el tercer duelo le exigirá unas dosis de concentración y reflejos superiores a las de cualquier otro enfrentamiento. Situado frente a Karlovic, soportará grandes cantidades de presión con su servicio. No por las destreza al resto del rival –en términos aceptables en rondas anteriores- sino por el escaso margen de error que ofrece el monumental saque que va a sembrar fuego a su alrededor. Habiendo tornado en tiebreak más de la mitad de los sets sobre pista dura disputados ante el croata, el helvético puede ir poniendo a prueba sus nervios para posteriores episodios tensos. Sin llegar a testar su físico en un partido carente de ritmo, pudiera emprender un ejercicio de precisión sobre líneas dada la amplia envergadura de su espigado adversario.

Tomic v Dolgopolov: Una central de Grand Slam reservada para inexpertos. Cortos sus expedientes, apenas un título recogido entre ambas carreras. Siquiera sobre la superficie en cuestión. Algo, se intuye, deben tener. Uno, en consecuencia, es esperanza local. Otro, por contra, espectáculo universal. Dos tipos que han llegado al viernes a través del sufrimiento. Ambos saben lo que es ganar tras padecer un déficit de dos mangas. Ninguno ha sellado el primer parcial en los dos primeros duelos del torneo. Ubicado por vez tercera en la Rod Laver Arena, Tomic afronta un desafío distinto a los superados. En las figuras de Verdasco o Querrey escudriñó perfiles hasta cierto punto unidimensionales. Patrones cortados por un estilo uniforme. Propuestas ante las que anticipar respuestas. Nada de eso encontrará Bernard en Alexandr. Nada de eso encontrara Tomic en Dolgopolov. He aquí el gran enigma de un intrigante partido que enfrenta a dos competidores de heterodoxa puesta en escena. ¿Cómo engañar a alguien que del embuste hace virtud? ¿Cómo sabotear la partitura de un flautista que improvisa?

Wawrinka v Almagro: Habiendo superado a adversarios más duchos en la superficie camino de la tercera ronda, y en juego un billete a la segunda ronda quizá no esperado al inicio del torneo, el duelo pudiera desembocar en una batalla de mentes liberadas y brazos sueltos. Sin destacar en el área de la explosividad de piernas, ninguno de los dos presenta su mejor versión sobre pista dura. En batallas de abierta confrontación de reveses a una mano, tres de los cuatro duelos previos se decidieron en el parcial definitivo. Superior el helvético en el plano físico, corresponde al español la preeminencia en la potencia de juego. Prestos ambos a componer un duelo equilibrado tras la línea de base, será el murciano quien asuma mayor responsabilidad –y riesgo- a la hora de cerrar los intercambios. Cuartofinalista en 2011, el suizo cuenta con mayor éxito en la superficie y experiencia en grandes escenarios. Presente en segunda semana los dos últimos años, el español se impuso en su único duelo oceánico.

Isner v López: Sólo en una ocasión en toda su carrera ha salido el norteamericano de una pista con el contador de aces a 0. El duelo posterior a su maratón de Wimbledon. Lejos de firmar un ejercicio tan prolongado, hace dos días se vio sometido a un intenso duelo de cinco mangas con Nalbandian sobre una superficie notablemente más lenta a la hierba. ¿Cómo habrá recuperado? ¿Albergará su cuerpo una fatiga que aminore la efectividad de su servicio? A pesar del pausado tempo del firme australiano, el estilo directo de ambos contendientes debiera acortar la mayoría de los intercambios a la mínima expresión. Saques directos, juego a dos-tres golpes, acciones en mitad de pista,… tendrían que ser la constante. A tenor del pausado tempo del firme australiano, sin embargo, la diferencia podría estar marcada por esa minoría de puntos que experimenten algo más que una fugaz existencia. En un duelo de grandes sacadores, la victoria puede esconderse sobre la línea de fondo.

Clijsters v Hantuchova: El duelo abortado en Brisbane hace un par de semanas contribuyó a convertir un duelo tradicionalmente desequilibrado en una colisión de intrigante análisis. Siendo dominada con reiterada constancia por la belga a lo largo de su carrera, uno esperaba de la eslovaca una demolición similar ante el surgimiento de los primeros problemas, Sin embargo, la eslovaca afrontó con entereza los vaivenes del duelo, manteniendo la frescura en todo momento. Cediendo el primer parcial en el tiebreak, lejos de desmoronarse como antaño, reagrupó su sistema hasta levantar una ventaja antes de que Clijsters se retirara. Dadas las similares condiciones de la superficie y el poco tiempo transcurrido desde ese envite, la batalla puede estar servida.  Kim, vigente campeona sobre la ralentizada superficie, puede exprimir a su antojo una excelsa movilidad para potenciar un equilibrado repertorio. Daniela, semifinalista en 2008, llega a las bolas que cementos más rápidos le niegan viendo una puerta de salida a su limitado movimiento. Además, el bote alto puede colocar las gualdas esferas en un área cómoda de golpeo para una jugadora con una vertical de más de 180 centímetros.

Falla v Kohlschreiber: Haber batido a Federer en la primera ronda de Wimbledon 2010 hubiera constituido el mayor logro en la carrera del colombiano. Presumiblemente la victoria lograda ante Fish el pasado miércoles ocupe ese lugar en los haberes deportivos de Alejandro. Prodigado en inserciones de bola de bajo riesgo, el sudamericano presenta una depurada capacidad para bajar la temperatura del intercambio. Hábil en la cobertura de pista al estar provisto de un agradable desplazamiento lateral, en contadas ocasiones tomará la determinación de pulsar el gatillo. Inmerso en este planteamiento de rallies de fogueo, inducirá a un falible pegador como Kohlschreiber a termina con regularidad las jugadas. En ocasiones con más frecuencia de la que su voluble precisión permite. Dotado el germano de un florido revés a una mano, encontrará contundente respuesta en un golpe a dos manos menos estético pero igualmente efectivo en el argumentario de su adversario.

Batallas en Melbourne: Día IV

Hewitt v Roddick: Si contemplamos el historial de batallas, observamos que el norteamericano ha cerrado el puño en los últimos seis enfrentamientos. Si leemos la letra pequeña, no obstante, comprobamos que ese sexteto deportivo está plagado de pulsos decididos en sets definitivos e infestados de tiebreaks. Es decir, destinos marcados por apenas puñados de puntos. Si vamos más allá, además, vemos que esta media docena de duelos tuvieron lugar sobre superficies notablemente más rápidas que el pesado firme australiano. Andy, de argumento más explosivo, no marcará tanta diferencia al servicio sobre el piso ‘aussie’. Lleyton, apologeta del desgaste y paciente constructor de puntos, podría encontrarse con mayor frecuencia en intercambios prolongados. Con todo, fue el norteamericano quien brilló ante el incómodo Haase mientras que el australiano sufrió frente al secundario Stebe. Huele a melodrama.

Suárez v Kvitova: Lastrada por lesiones durante las últimas dos temporadas, el nombre de Carla ha perdido fuelle en el circuito desde que, en 2009, llegase a rozar el top 20. De hecho, esa temporada alcanzaría la antepenúltima ronda en Melbourne, derrotando a Venus Williams antes de someter a las actuales dos primeras raquetas del tenis español (Medina, Martínez-Sánchez). Campeona nacional sobre suelo duro en diciembre, espera volver por unos fueros que la llevaran a ser doble cuartofinalista de Slam con apenas 20 años. A pesar de no ser una consumada restadora, Petra puede abrasar el débil servicio de la canaria y acortar los intercambios ante una jugadora capaz de hacerle frente en el plano físico. En busca de la iniciativa en los rallies, además, la española encontrará dificultades para emplear su principal arma. Forjada con un magistral revés cruzado a una mano, este golpe surtiría de pelotas la brutal derecha siniestra de la checa. Dada la inferioridad manifiesta golpe por golpe, buscar un planteamiento ofensivo de golpes paralelos podría ser una opción barajable aunque arriesgada.

Zvonareva v Hradecka: Exigida durante más de tres horas en un competido duelo de apertura, Vera puede llegar al duelo con un peaje físico impropio de una segunda ronda. La temporada, tras ser apabullada en Sydney, ha empezado mal y pueden surgir dudas. Además, con tendencia al sufrimiento frente a grandes pegadoras encontrará en la checa a una rival que rompe la bola con golpes a dos manos desde ambas alas. Esto es, posibilidad de hacer kilómetros sobre el cemento. No obstante, la pausada cadencia de la superficie debiera favorecer el estilo contragolpeador y la extraordinaria movilidad de la rusa sobre una jugadora de limitado desplazamiento que construye su juego sobre demoliciones de fondo.

Bellucci v Monfils: Dotado de hechuras para armar un gran jugador, el brasileño manifiesta una desidia inquietante para sellar partidos. Signo de su talento evidente, fue capaz de tumbar a Murray y Berdych de forma consecutiva sobre la arcilla de Madrid. Muestra de su palpable abandono, apenas cerró siete duelos posteriores a Wimbledon antes de cerrar el pasado curso. Zurdo, podría emplear derechas cruzadas para poner en apuros el débil flanco de revés de su oponente galo. En una batalla abierta por hacerse con el centro de pista –dada la agradable movilidad que ambos atesoran- podría llegar a producirse un status quo. La duda radica en cómo podría Thomaz mantener el pulso ante un jugador más fuerte, rápido y que ha demostrado superiores destrezas en sentido táctico.

Raonic v Petzschner: Dos dobles faltas en el primer juego de los cuartos de final de Halle 2011 hicieron que el canadiense anduviera a remolque durante todo el partido. Hasta la derrota. En un duelo de versados sacadores los errores se pagan caros y Milos penó gravemente ese error inicial. Como si esperase el reencuentro con Philipp a gran escala, el canadiense presenta unos registros brutales en 2012. Ha ganado los 60 juegos al servicio jugados en la temporada. En Chennai, se convirtió en el primer jugador tras 135 eventos en alzar un título sobre pista dura sin ceder un servicio. En Melbourne va a necesitar un desempeño similar, al menos ante el alemán. Con predilección por pistas rápidas, pondría en apuros a Nadal durante cinco mangas en Wimbledon 2010. En pleno regreso tras una lesión que lastró su segunda mitad de temporada, batir a un antiguo verdugo se antoja moralmente relevante para el poderoso canadiense.

Golubev v Gasquet: Una de los retos añadidos que puede tener un cuadro proviene de la heterogeneidad de estilos en rivales consecutivos. En este sentido, tras superar a Youzhny, Andrei pudiera sentirse aliviado de encarar un reto similar en el delicado francés de elegante revés a una mano y parecida carencia en la potencia de tiro. Entre dos jugadores de delicado temperamento y susceptibles de inconsistencia, la narrativa pudiera girar de bando como las hojas de un libro abierto atrapado en una corriente de aire. Habiendo dejado atrás una vergonzosa racha de 18 derrotas, el kazajo podría dar rienda suelta a su impenitente golpeo. Su precisión en un escenario de alto riesgo y la paciencia de Richard para amoldarse a las acometidas se antojan claves para decantar el sentido del duelo.

Simon v Benneteau: Acogiendo a dos tenistas que arriban a Melbourne tras haber cosechado buenos resultados en torneos recientes el duelo podría deparar un grato espectáculo entre dos jugadores en aparente buena forma. Semifinalista en Brisbane y finalista en Sydney respectivamente, esta colisión entre compatriotas ofrecerá una mezcolanza de estilos, dos formas contrapuestas de entender el deporte. Abrazando una postura conservadora aferrado a la línea de fondo, Gilles intentará extender los intercambios tratando de otorgar relevancia al plano físico bajo el estío australiano. Julien, ávido ejecutor de jugadas en mitad de pista, apostará por la ruta más directa de acortar las discusiones cerniendo sombra entre los nudos. El desgaste que implica la propuesta del primero –cuartofinalista en 2010- pudiera desarbolar la precisión y concentración inherente al planteamiento del segundo.

Makarova v Kanepi: Capaz de someter a adversarias top 20 del calibre de Ivanovic o Petrova en la primera semana paso previo a competir durante un set frente a frente con Clijsters -posterior campeona-, Makarova protagonizó uno de los grandes papeles entre la segunda línea en 2011. Dando continuidad al buen juego mostrado al final de la pasada temporada, Kanepi ganó el torneo de Brisbane sin ceder parciales ante nombres como Pavlyuchenkova, Petkovic, Schiavone o Hantuchova. Autoritaria al servicio, mostró una mejorada consistencia en un desempeño de alto riesgo y llega a Melbourne como una de las grandes tapadas del torneo. No obstante, esta triple cuartofinalista de Grand Slam debe demostrar que esa brillante semana no fue un momento de inspiración sino toda una declaración de intenciones sobre la que cimentar futuros objetivos.

Batallas en Melbourne: Día III

Tomic v Querrey: Tras la prematura eliminación de Stosur y con un bregador Hewitt que despierta más nostalgia que expectativas, Bernard pasa a concentrar una amplia mayoría de los focos de esperanza local. Inmerso en lucha encarnizada a cinco sets con Verdasco, el joven australiano anduvo desconectado durante las dos primeras mangas. Llegó, según dijo, a simular desidia para confiar al rival en el arranque del tercero. Verdad o no, esta pasividad implicó un pulso de más de cuatro horas. Un plan más destructivo que constructivo. Pese a la victoria. Querrey, siempre renqueante en cuerpo y/o alma, se antoja víctima propicia para hacer pronto los deberes. De nuevo ubicado en la Rod Laver Arena. Esta vez en turno de noche. Escenario y momento en que Tomic ha jugado sus mejores partidos en Melbourne. En 2010, apretando a Cilic –posterior semifinalista- hasta el quinto parcial más allá de las 2 de la madrugada. En 2011, haciendo sudar a un esforzado Nadal. Hoy es más maduro y enfrenta un rival menos fiero.

Berdych v Rochus: Reciente finalista en Auckland, Olivier demostró en el evento neozelandés una admirable capacidad de supervivencia, cerrando el puño tras larguísimos duelos donde fue acribillado a aces. Desplegando lo que él mismo calificó como el mejor tenis de su vida, no experimentó nada que no vaya a encarar en un duelo a cinco mangas ante Berdych. El checo, poderoso al saque y de estilo más explosivo, pudiera aprovechar la reducida envergadura de su adversario para incomodarlo con servicios abiertos y manejar con soltura los intercambios cortos. Más potente de lo que su anatomía sugiere aunque carente de un gran servicio, el belga –dotado de mayor movilidad- podría llevar la manija en rallies más prolongados hasta desarbolar a un pausado Tomas en el fondo. Propenso a catástrofes en Grand Slam, Berdych no debiera confiarse. Rochus, con precedentes recientes –quinto set con Djokovic en primera ronda de Wimbledon 2010- y en dinámica positiva, podría no arrugarse.

Isner v Nalbandian: Favorecido por la retirada de un Nieminen asfixiado por los viajes, David llega al duelo sin un test serio en las piernas. Versado en la construcción de ángulos, será una virtud a explotar ante un rival embutido en un corpachón que tartamudea al ser desplazado más allá de la primera palabra. Habitualmente achacada una mejorable forma física o mayor fortaleza mental en competición, el argentino podría necesitar optimizar ambos lunares ante un jugador que cuenta en su haber con la victoria en el partido más largo de la historia. Uno de los grandes restadores de la disciplina, se comenta que el argentino sufrió para leer el servicio de Raonic durante las prácticas de la semana. Menos imponente pero igualmente temible en la apertura del intercambio, John puede poner a prueba las devoluciones del sudamericano e imprimir una terrible presión en sus servicios derivada del escaso margen de error. Es previsible un duelo de alta igualdad con un número bajo de roturas. En ese escenario, ¿se impondrá la monodimensionalidad perenne del estadounidense o la versatilidad caduca del argentino?

Wawrinka v Baghdatis: Si alguien se ve atraído por el drama, ésta puede ser una colisión que satisfaga sus necesidades. Lejos de constituir un modelo de fortaleza mental, ambos jugadores son susceptibles de atravesar marcados baches de juego durante el encuentro. Lejos de representar un paradigma de regularidad deportiva, ninguna ventaja puede darse por definitiva y es previsible una batalla de alternativa constante. En medio, una contraposición de estilos con bellos gestos técnicos. Stanislas, una versión más conservadora que apuesta por el desgaste, posee uno de los mejores reveses a una mano del circuito. Marcos, tipo de costumbres más arriesgadas que suele optar por una vía más directa desde el fondo, alberga en su colección un fabuloso golpe a dos manos. Ambos se sienten cómodos en Australia. Cuartofinalista el suizo, pisa un ritmo medio ideal para alargar las batallas. Finalista el chipriota, siente como suelo patrio un terreno repleto de familiares. En ningún otro Grand Slam llegaron más lejos.

Dimitrov v Almagro: Separados por 68 plazas en el ranking, la clasificación sugiere una diferencia más amplia que la existente entre ambos jugadores –especialmente sobre pista dura-. El murciano, único top 30 incapaz de alcanzar una final sobre dicha superficie, debe su actual estatus fundamentalmente a logros sobre arcilla. Habituado a no ser desbordado en el mencionado suelo, tiende a precipitar la construcción del punto al verse superado sobre firmes más rápidos. Un rival de estilo elegante y tiros limpios como el búlgaro podría acentuar esta negativa propensión en el español. Habiendo incorporado potencia de forma gradual a su repertorio, además, es previsible que Grigor tenga presencia sobre/por delante de la línea en buena parte de sus puntos al servicio. Novato en Grand Slam, enfrenta a un jugador de corto expediente en ese sentido. Debiera contemplar la victoria dentro de su ángulo de tiro.

Batallas en Melbourne: Día II

Kirilenko v Gajdosova: Tenista cuyo hábitat deportivo abarca todo el cuadrilátero, la exuberante rusa debiera encontrar mayor acomodo sobre un suelo de ritmo medio que una oponente cuya supervivencia pasa por bombardear sin demora el horizonte desde el fondo. Aunque inferior en el apartado de potencia, la cuartofinalista en 2010 dispone de mayor movilidad e intensidad competitiva con la que castigar los pesados pies de su rival y testar su inflamable temperamento. Clavada tras la línea, la australiana de origen eslovaco rara vez se prodiga en jugadas en mitad de pista –limitándose a acciones de riesgo mínimo-, en clara contraposición al virtuosismo de su oponente cerca de los nudos. Por tanto, es importante mantener presa a Jarmila en posición retrasada evitando que dicte juego sobre la línea. Asimismo, variar direcciones para mantenerla en constante y esforzado movimiento hasta forzarla a arriesgados pasantes se antoja fundamental para llevar la empresa a buen puerto.

Dulko v Sharapova: Lesionada en el tobillo durante la gira asiática, la siberiana apenas compitió en el tramo final de la temporada y se mantiene inédita en el presente curso. Campeona en 2008, se enfrenta a una jugadora propensa a derribar antiguas reinas en sus palacetes deportivos. Aún encarnando un perfil primariamente doblista, la argentina ya se erigió en verduga de la propia Sharapova sobre la hierba de Wimbledon y daría buena cuenta de Stosur sobre la arcilla de Roland Garros. Fuera de ritmo competitivo desde octubre, la rusa arribaría a Melbourne en situación similar en 2010, edición en que cedería a las primeras de cambio ante otra tenaz adversaria como Kirilenko. Ávidas ambas en materia de devolución y carentes de un imponente servicio, la proliferación de roturas podría ser la constante durante el duelo. En su único enfrentamiento previo, 23 bolas de quiebre en 27 juegos.

Murray v Harrison: El pasado US Open mostró dos caras del joven talento estadounidense: una interesante habilidad para labrarse multitud de oportunidades ante un buen nombre -como Cilic-, y una preocupante incapacidad para mantener la templanza toda vez que dichas ocasiones eran difuminadas. En Melbourne sorteará, no obstante, un ambiente más relajado lejos de una grada expectante. En la Hisense Arena encontrará, por otro lado, un suelo más pausado que apaciguará parte de su arsenal ofensivo. Inédito el lugar en su capítulo de victorias, enfrenta en Murray a un doble finalista del torneo. Por tanto, podría entrar sin presión y con licencia para soltar el brazo. Sin embargo, el excelso despliegue al resto del escocés podrá neutralizar el poderoso servicio del norteamericano. Así como una zona de confort con los límites en las vallas se advierte suficiente para canalizar las embestidas de Ryan hasta inducirle a la precipitación. Intuimos, entonces, que las pelotas podrían no ser el único material que volará sobre el cemento.

Haase v Roddick: Propenso a generar dificultades pero con una alarmante carencia para cerrar los partidos, el holandés representa más un posible incordio que una potencial amenaza para el veterano estadounidense. Como paradigma de su descorazonador desempeño, el duelo de Nueva York ante Murray donde dejó escapar dos parciales de renta tras desaparecer por completo del partido. Antes, en el pasado Abierto de Australia, enterraría un set de ventaja ante el propio Roddick. Tirando más de oficio que de servicio a estas alturas de su carrera, Andy debería emplear sus vastas tablas para marcar la diferencia ante un jugador –hasta que demuestre lo contrario- incapaz de consolidarlas.

Previa del Abierto de Australia (WTA)

Primer cuarto: Tres de las cuatro semifinalistas de la pasada edición se encuentran en este sector. A un punto de alcanzar la final en 2011, Wozniacki –con molestias en la muñeca izquierda que podrían afectar a su revés- abrirá la quincena en ambiente hostil, que no amenazador, frente a la local Rodionova y quizá también Barty. Con vísperas a superar el primer domingo, un duelo con Niculescu podría dar lugar a un dantesco espectáculo de derechas: una por falta de mordiente, otra por falta de ortodoxia. Safarova o Jankovic, aparecerían en octavos de final, aunque sería imprudente subestimar las opciones de valores de futuro como la estadounidense McHale o la británica Robson ante perfiles tan inestables como el que presentan checa y serbia. En la parte baja de este sector Clijsters y Li podrían reeditar la final de 2011. Antes de ello, Kim debiera volver a encarar a Hantuchova, en un escenario donde han brillado, tras el abortado simulacro de Brisbane. Kim -vigente campeona- y Daniela –semifinalista en 2008- podrían protagonizar uno de los grandes cruces en la primera semana. Na, por su parte, encontrará en Pervak la cuarta rival zurda en seis partidos oficiales, haciendo válida la máxima del carácter preparativo que atesoran los torneos previos. Posteriormente, debería refrendar ante Medina la incontestable superioridad mostrada en la pasada Copa Hopman.

Cuartos de final: Wozniacki v Clijsters

Segundo cuarto: Campeona en Sidney batiendo a tres top 10 de forma consecutiva, Azarenka llega a un escenario donde ya ha brillado una versión inferior a su yo actual. Rival a batir, en momento dulce, sobre superficie fetiche. A pesar de abrir ante la emergente Watson y ubicada en un posible cruce con la siempre competitiva Dellacqua cuando de suelo australiano se trata, no se estima que la bielorrusa encuentre oposición de gran calibre camino de cuartos de final. Cetkovska, Pennetta o Peng, carentes de victorias en una segunda semana de Melbourne, serían el mayor obstáculo en busca de los cuartos de final. Uno de los mayores portentos físicos de la disciplina, Schiavone ganaría en 2011 en Melbourne el partido más largo de Grand Slam en la Era Abierta. Dados los problemas de salud que arrastra Goerges, no habría que descartar el surgimiento de Date-Krumm en este sector para la celebración de un duelo septuagenario entre japonesa e italiana. Ampliamente más sutil que Wickmayer tanto a nivel técnico como emocional, la versátil Radwanska se antoja excesiva empresa para la belga y el obstáculo más poderoso para impedir que Francesca reedite los cuartos de final de la anterior edición. Habiendo derrotado con holgura a la italiana en sus tres duelos de 2011 y con moral tras batir a una vigente número 1 por primera vez en su carrera, la artista polaca bien pudiera presentarse en la antepenúltima ronda de Australia por segunda campaña consecutiva.

Cuartos de final: Azarenka v Radwanska

Tercer cuarto: Protagonista de una de las conquistas más brutales que se recuerdan, Sharapova alzó en 2008 el major australiano sin ceder un parcial y tras tumbar a tres top 4 de forma consecutiva. Tiene, por tanto, experiencia en cuadros duros como el que afronta este año en Melbourne. Abre el torneo ante la argentina Dulko, habituada a inclinar grandes nombres en grandes escenarios y quien ya sorprendiera a la rusa sobre la hierba de Wimbledon. Kerber, dos veces semifinalista ya en 2012, se erige como llave a la segunda semana. En busca de los cuartos de final, debiera poner a prueba su implacable repertorio de devoluciones ante los poderosos servicios de Lisicki o su capacidad de sufrimiento ante una jugadora con el privilegiado físico de Kuznetsova. Seguramente con menor preparación competitiva de la deseada –apenas 71 minutos en Sidney- se presume complicado que Zvonareva pueda repetir las semifinales de 2011. Aparentemente lejos de su mejor nivel, Vera quedó proyectada a un enfrentamiento de tercera ronda ante una Kanepi con más experiencia en grandes de lo que pueda parecer. Triple cuartofinalista en Grand Slam, la potente estonia intentará dar continuidad a la magistral semana desplegada en Brisbane. Escondida en una duodécima cabeza de serie aparece Serena Williams, cuyo mayor obstáculo en la primera semana lo encarna una tenaz Cibulkova pero carente de la envergadura necesaria para mantener un pulso con la estadounidense. Invicta ante Kaia e intocable frente a Vera en Grand Slam, candidata top a alzar el brazo.

Cuartos de final: Sharapova v S.Williams

Cuarto cuarto: Firme candidata al título, Kvitova deberá estar alerta desde la primera semana. Destinada a enfrentar una antigua cuartofinalista como Carla Suárez en segunda ronda, podría verse las caras ante la incansable Kirilenko antes de echar el cierre al primer domingo. Para alcanzar ese duelo de virtudes en mitad de pista, sin embargo, esta última tendrá que someter a la local Gajdosova –quien no ha ganado un duelo de cuadro final en Melbourne tras 6 participaciones-. En octavos de final, Ivanovic y Pavlyuchenkova emergen como grandes amenazas. No obstante, la actual falta de entereza de la serbia en duelos ajustados y la irregularidad al servicio de la rusa podrían resultar taras irreparables en esas alturas del torneo. Incapaz de superar los octavos de final tras 9 presencias en Melbourne, Stosur carga con la responsabilidad de rendir como campeona de Grand Slam ante grada local. Jugadora que precisa de ritmo competitivo, cuenta con escasez de partidos de preparación. Antes de octavos de final, Cirstea, Riske o Petrova, se antojan manejables. Mirar más allá parece arriesgado. Tras el ecuador del torneo, Bartoli aparece como apuesta más firme. El pesado ritmo del suelo aussie podría ser un gran aliado para la agresiva restadora francesa. Además, habitualmente ubicada sobre la línea, debiera digerir con soltura el elevado bote de la pelota, circunstancia especialmente explotada al servicio por la número 1 australiana. En oposición a la gala, sin embargo, podría surgir Zheng –semifinalista en 2010 y reciente campeona de Auckland-.

Cuartos de final: Kvitova v Bartoli

Semifinales: Clijsters v Azarenka; S. Williams v Kvitova