Briznas eternas: Día 2

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Haase vs Del Potro: Quedando días atrás a un set de alcanzar la semifinal de Roland Garros, el argentino confirmó su estatus de outsider preferente en el gran escenario. Cuartofinalista en los dos últimos Slam, Juan Martín va tomando palabra en un debate donde –con carácter previo a la lesión- fue el último capaz de cuestionar el orden establecido. Igualmente insurrecto se presenta su primer adversario sobre el verde de Londres. Con marcada querencia por el discurso ofensivo, Haase ha llevado a quintos parciales al especialista Almagro sobre la arcilla de Roland Garros, a Murray sobre el cemento de Nueva York o a antiguos campeones sobre las briznas del All England (Hewitt, Nadal). Por tanto, no debiera amilanarse en medio de la hierba ante un espigado tandilense que aún debe demostrar argumentos sobre la superficie. Jamás pisó Del Potro el maltratado suelo de los cuartos en Wimbledon. Por ahora, no obstante, caminará sobre un jardín cuasi-impoluto. Y una cosa es cierta: el mejor rendimiento del tandilense en 2012 ha llegado en las superficies más rápidas. Así, bajo las bóvedas de Marsella y Rotterdam encadenó finales. Así, sobre el raudo asfalto dubaití perdonó incontables vidas a Federer. Y así, sobre una superficie que multiplica los kilómetros, espera empezar a marcar diferencias. Hasta donde le deje la rodilla.

Pick: Del Potro en 4

Anderson vs Dimitrov: Por segunda vez en un puñado de días búlgaro y sudafricano intercambiarán pareceres sobre pasto londinense. Con razonamientos de mayor peso en los dos precedentes manchados de verdín, Dimitrov firmaría en el último su primera semifinal en ATP Tour. Marcado por el momento, dejaría llevar sus emociones en el tradicional club de Queen’s, adquiriendo el reconocimiento de una exigente grada. Allí se sobrepuso a una primera manga perdida. Allí, también, manejaría con frialdad un camino de espinas marcados por pluviosos parones. Y allí, recibiendo incontables bombas que horadaban con crueldad el verde, abrió su amplio manual para tumbar al gigante. Fue un festival de pasantes y, como manda el entorno, bolas cortadas. Sabedor de su inferioridad en el fondo, Anderson visitará la media pista con necesaria insistencia. Una invitación para que el búlgaro abra calvas en los carriles laterales. Asimismo, con bolas bajas tratará de volver a doblar el espinazo del espigado sudafricano. Efectivo a tres mangas, se antoja ejercicio especialmente doloroso con un horizonte de cinco parciales. Su elegancia estilística, asimismo, debiera encontrar buen acomodo en las elitistas gradas de Londres. Sin importar cuánto sino la intensidad con que uno viva, ser un lustro menor que Anderson no debiera marcar diferencias a nivel de experiencia en majors –ninguno ha cruzado el ecuador en un grande-. Gasquet necesitó sangre, sudor y alguna arcada para hacer desistir a un acalambrado búlgaro en la central de Roland Garros. Es de esperar que la cuarta pista de Wimbledon no impresione al joven aspirante.

Pick: Dimitrov en 5

Davydenko vs Murray: Eliminada Inglaterra de la Eurocopa de fútbol, Andy se asegura en exclusiva el panorama de cada verano: los ojos de Gran Bretaña fijados en su espalda. Alguna que otra malintencionada portada sensacionalista ponía ya plazo a una nueva manzana podrida. Probablemente una película con más reparto que argumento, supondrá el punto de partida para un Andy con el cuadro más cargado que se le recuerda en Londres. En busca de su cuarta semifinal consecutiva sobre el pasto británico, Murray enfrentará a un jugador que ha firmado seis primeras rondas en Londres, una segunda semana tras una década de visitas e incapaz de imponerse a un top70 dentro de los confines del All England. Incómodo en el verde, Nikolay ni siquiera pisa hierba previa a Wimbledon desde 2010. Una dejadez que invita a recordar el resignado discurso previo a su enfrentamiento con Nadal en el torneo de Madrid. No llega más rodado Murray, batido por Mahut a las primeras de cambio en el torneo de Queen´s. Resultado, si bien dentro de lo aceptable, algo ensombrecido por el posterior incidente de Nalbandian en el club inglés. El mayor problema del escocés pudieran ser sus recurrentes problemas de espalda al dudar uno si Nikolay sigue en disposición de responder a lo largo de cinco sets a las rápidas bolas de la hierba.

Pick: Murray en 3

Tsonga vs Hewitt: Contraposición de estilos. Dos filosofías dentro de una misma disciplina. Acción contra reacción. La potencia impenitente del galo frente a la resistencia incansable del australiano. Perdonadas cuatro bolas de partido rodeado de hambriento delirio parisino, Tsonga quedó a centímetros del penúltimo peldaño en Roland Garros. Vigente semifinalista en Londres, regresa al escenario donde rompió la historia doce meses atrás convirtiéndose en el primer hombre capaz de levantar dos mangas en Grand Slam a Federer. Último campeón de Wimbledon previo al advenimiento del suizo, Hewitt supondrá una durísima piedra de toque. Fuera de combate tras pasar por quirófano, cuentan sus piernas dos partidos desde febrero. Asimismo, dos tornillos y una placa alojados en el pulgar de su pie derecho acompañan el férreo caminar del de Adelaida. Enarbolando como pocos la bandera de la superación, la invitación del torneo es una oportunidad para demostrar que el ránking refleja un cúmulo de circunstancias más que un calibre deportivo. En su última presencia en escenario noble, daría que hablar llevando a Roddick al límite físico, tumbando a Raonic y arrastrando a Djokovic a las profundidades de la medianoche de Melbourne. Queda la duda del estado físico de Lleyton tras sufrir sobremanera para responder a Karlovic en Queen´s. Alumbrado por el estío europeo enfrentará a un Tsonga susceptible de reventones en escaparates de privilegio (Dolgopolov, Nishikori en Slam recientes). Lejos de encarar el francés un competidor poco experimentado, al otro lado de los nudos espera el segundo jugador en activo con más victorias sobre hierba –a un partido de Roger-. Probada su capacidad de sufrimiento, no escatimará sudores para tratar de equilibrar de nuevo esa balanza.

Pick: Tsonga en 4

Kohlschreiber vs Haas: Dispuestos a redactar el cuarto capítulo de una rivalidad íntegramente levantada sobre hierba, los dos últimos campeones de Halle cruzarán la mirada por primera vez lejos del césped de Sajonia. Dotados ambos de una marcada naturaleza ofensiva, librarán una intensa batalla por sumar impactos clavados sobre la línea. Sin tiempo para contemplaciones, el guion debiera estar salpicado de intercambios cortos y decisiones rápidas. El automatismo por encima del pensamiento. La ejecución sobre la estrategia. Se esperan pocas roturas y mangas definidas por detalles. Sus enfrentamientos están plagados de tiebreaks y sets de doce juegos. Así lo atestigua el último precedente librado días atrás en Halle (7-6 7-5 para Tommy). Allí, además, bajo el calor patrio, Kohlschreiber inclinaría a Nadal mientras Haas haría lo propio con Federer. Presente la confianza en las palancas, pudieran ofrecer una armoniosa coreografía fratricida de reveses a una mano. Queda una incógnita sobrevolando el tobillo derecho de Kohlschreiber, retirado en Eastbourne hace unos días. Despejando dudas sobre la resistencia física de sus castigados 34 años, el otrora 2 del mundo bregaría a lo largo de seis partidos sobre la pesada arcilla de Roland Garros paso previo a su coronación sobre la hierba de Alemania. En su última participación a pleno rendimiento (temporada 2009) Haas alcanzaría la semifinal exigiendo dos mangas muy apretadas a un Federer camino de su última corona hasta la fecha. Hoy, lejos de ser cabeza de serie, ha sido invitado por la organización. Hoy, a diferencia de aquel año, es un hombre casado y padre de una niña. Dicen que, entre otras cosas, su ilusión es dejar un recuerdo deportivo para la pequeña Valentina. Nada graba las retinas como la luz de Wimbledon.

Pick: Haas en 5

Destacables en cuadro femenino:

Robson vs Schiavone (1er turno en Court 3)
Paszek vs Wozniacki (4º turno en Court 2)
Wickmayer vs Kuznetsova (4º turno en Court 12)
Ivanovic vs Martínez-Sánchez (no antes de las 18.00 – pista por determinar)

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Semifinales en Indian Wells (ATP)

Djokovic v Isner: Lejos de exponer el arrollador nivel mostrado hace un año, Djokovic ha ido avanzando por el cuadro con paso firme pero sin excesivo brío. Cierto es que únicamente ha cedido un parcial camino de semifinales, pero no ha pasado por encima del plantel como en la anterior edición. Gestionando el margen de error, se ha manejado en un punto de intensidad medio. Por debajo de la excelencia y por encima del sufrimiento. Pero está en semifinales. Sin desplegar el mejor nivel se encuentra a un partido de su tercera final en el desierto de California. Quizá esté reservando fuerzas para un duelo dominical que requerirá de reservas no sólo físicas. El programa que plantea Isner no debiera requerir un desgaste corporal extremo. No obstante, exigirá una concentración al servicio superior a la mostrada hasta el momento por el serbio. Un error ante Isner puede suponer mayor agravante que la pérdida del juego. Será un interesante test de regularidad antes de acceder al último peldaño.

Los grandes jugadores tienen la capacidad de incrementar el nivel conforme lo hace el calibre de sus rivales. Ahora Novak avista una amenaza seria. Ya no se trata de especialistas en tierra con una semana brillante en la superficie. La sombra de Isner proyectada sobre cemento representa uno de los grandes desafíos del momento presente. En su segunda semifinal consecutiva de Masters 1000 y con estatus de top 10 a corto plazo, el estadounidense encarna una oposición de peligrosa réplica. Vastamente superior tras la línea -aún moviéndose bien el norteamericano-, a Djokovic le conviene alargar los intercambios hasta unas dimensiones equiparables a la estatura de su titánico oponente. Portador de unos reflejos y una elasticidad que lo catapultan a referencia en el área de devolución, el serbio tendrá mucho terreno ganado toda vez que logre poner en juego los imperiales servicios del norteamericano. A pesar de un voluntarioso empeño, todo gigante termina adoleciendo de pies de barro. En mayor o menor medida, la capacidad para desplazar una enorme carrocería va decayendo conforme el reloj consume minutos. El exceso de centímetros limita la capacidad de hacer metros. Novak lo sabe y forzará la posición de un oponente que no duda en soltar el brazo. Al margen del servicio, Isner tendrá una opción real de cerrar puntos toda vez que pise pintura en el momento del impacto. Por tanto, casi tan importante para Novak será construir intercambios como imprimir profundidad a las trayectorias. Mantener al gigante cerca de la pared será mantener al gigante cerca del paredón.

La vida de Isner, en paradójica afirmación, debe pasar por la muerte súbita. Buena parte de las opciones de mantener la vertical tendrían el desempate como escenario. Vagando por el desierto californiano, el tiebreak será su tierra prometida. Remota la opción de alzar los brazos en un cuerpo a cuerpo con el balcánico, el norteamericano pondrá la mente en modo cortoplacista, centrando toda su atención en la consolidación de cada servicio. Una prioridad permanente en su desempeño deportivo que cobra especial relevancia al enfrentar al mejor restador de la disciplina. Dado que los grandes suelen terminar lo que empiezan, el primer set se antoja vital en las opciones del aspirante. Cómodo al servicio durante todo el torneo, sufrió al encarar en Simon un restador de respetable calibre. Tres roturas en dos mangas y una ingente cantidad de errores son figuras que difícilmente podrá permitirse ante el serbio. Ante Gilles tuvo la opción de un tercer set. Allí voló hasta la victoria. Fue una magnífica manga donde subió el nivel al servicio y siquiera encaró bolas de rotura. Si repite el errático arranque en semifinales, sin embargo, Novak pudiera cerrar la puerta antes del tercer acto.

Federer v Nadal: Al contrario de lo que pueda parecer, el cemento al aire libre es un territorio históricamente dominado por Nadal sobre Federer. Solamente en una ocasión ha cedido el balear a manos del suizo en tal escenario. Ocurrió en 2005, en Miami, meses antes de que el español alzase su primer título de Grand Slam y donde el helvético necesitó remontar dos parciales de desventaja. Enfrentados por vez primera en el erial californiano Nadal buscará extender esta supremacía sobre un suelo que Roger ha etiquetado de ‘poco más rápido que la arcilla’. Con semejante valoración, podemos entender la baza de que dispondrá Nadal para dictar juego tras la línea. Sobre el suelo ligeramente más raudo de Miami pero igualmente pesado, el balear dejaría en 5 juegos al suizo hace apenas un año en uno de los duelos más desequilibrados de la rivalidad.

Apartado de la final desde la temporada 2006, Federer ha visto como Nadal alcanzaba el partido por el título hasta tres veces en los últimos cinco años, incluyendo dos coronas a su palmarés. Trayectorias igualmente opuestas encontramos en el sendero que les ha conducido hasta las semifinales. El suizo, afectado por un proceso vírico, fue extendido hasta el tercer parcial tanto por el intimidante Raonic como por el impredecible Bellucci, quedando a dos puntos de la derrota ante este último. Por su parte el balear, con frescura competitiva en su reaparición tras el Abierto de Australia, apenas experimentó un amago de duda hasta la antepenúltima ronda. Luchando por el billete que les permitiría redactar un nuevo capítulo en la rivalidad deportiva más intensa de la última década, modificaron la temperatura mostrada en el torneo para mantener la gradación de colisiones particulares. Enfrentado a Del Potro, Federer ascendió a niveles de solidez exultante para extender a 11 sets consecutivos su brecha actual con el argentino. Puesto frente a Nalbandian, Nadal fue testado por vez primera en el torneo y volvió a sufrir ante el argentino. Tras salvar un 3-4 0-30 que hubiera permitido al cordobés servir para partido en el segundo set, quedó a dos puntos del abismo en esa misma manga (4-5 30-30) y a punto estuvo de ver anulada una renta de dos roturas en el set definitivo. Ambos han visto el precipicio de primera mano. Y ambos, ejercicio reservado a la élite, supieron hacer del sufrimiento punto de inflexión.

Habiendo ganado sus últimos 30 duelos a tres parciales, Roger llega al duelo con el argumento de la excelencia en el medio fondo. Invicto ante el suizo lejos del indoor desde la temporada 2009, el balear puede confiar en que gran parte de las victorias que configuran dicha racha las logró el helvético bajo bóvedas o suelos outdoor de ritmo muy vivo. Conocedor de la superioridad física de su oponente, la estrategia de Roger pasa por ser violentamente agresivo ante Rafa. Cuantos más minutos reste al reloj más opciones sumará para ganar el duelo. El último ejemplo reside en la semifinal del Abierto de Australia. Aferrado a una tormenta de golpes ganadores como tarjeta de bienvenida, invitó al adversario a una pelea de ritmo alto y pasajes cortos en la que Nadal no entró. Es un ejercicio de precisión tal que ni el propio suizo es capaz de mantener durante largo tiempo. Una práctica impropia de Nadal. Rafa espera y va introduciendo al helvético en su terreno. Va dilatando los intercambios hasta maniatar al suizo en un tempo adormecido. Una historia que Federer conoce. Un horizonte que el suizo trata de aplazar a base de tiros a las líneas pero que sabe que llegará. Lo ha vivido tantas veces que parece complicado no verse de nuevo inmerso en ello. En un partido a tres mangas las opciones del suizo crecen pues el plano físico tiene menor incidencia. Esto, sin embargo, también implica que Nadal tenga plena capacidad para cubrir pista desde el fondo. El ralentizado suelo exigirá un gran nivel al servicio del suizo. Si no es capaz de rayar lo brillante en este departamento, los intercambios durarán un golpe más. Y sabemos quién necesita golpes de menos.

Cuartos de final en Indian Wells (ATP)

 

Djokovic v Almagro: Toqueteando el interruptor ante Andújar, Novak se vio extendido a un innecesario tercer parcial. Esa periódica ausencia de intensidad, al margen de minutos adicionales de partido, permitió contemplar dos cosas: su capacidad para haber ganado cómodamente el encuentro (2 juegos cedidos en los parciales cerrados) y su habilidad para abrir grietas en cada rasguño (convirtió todas -5- las bolas de rotura de que dispuso). Jugó a ratos y eso le hizo jugar un buen rato –más de dos horas sobre el cemento-. Precisamente tiempo es lo que requiere el prolongado swing de Almagro y eso es lo que le aporta el ralentizado suelo californiano –en circunstancia similar a un Abierto de Australia donde ha alcanzado la segunda semana las últimas tres temporadas- respecto a otros asfaltos. Presente por primera vez en los cuartos de final del primer Masters 1000 del año, el progreso ya está hecho.

Como muestra de la distancia sobre el firme, sin embargo, una mirada al expediente. Si Almagro lograba ante Berdych la primera victoria de su carrera sobre un top 10 en pista dura, Djokovic cuenta en su palmarés con los últimos tres Grand Slam disputados en la superficie. Especialmente agresivo y acertado en octavos de final, el español necesitará dar un paso más allá en términos de precisión y paciencia ante un jugador cuya cobertura lateral y argumento de resto superan ampliamente a las presentadas por el checo. De menos a más conforme avanza la quincena y tras culminar una venganza deportiva tras el incidente del Abierto de Australia, el murciano puede llegar al duelo con confianza renovada. Algo que no ha estado presente en esta rivalidad hasta la fecha: una colisión donde a lo largo de cuatro sets Almagro ha sido capaz de recolectar únicamente ocho juegos. Más limitado en el apartado físico y con un libro táctico más delgado, el español presenta predilección por la clausura de los puntos con escaso margen de error, en contraste con la alcalinidad de un rival cuya capacidad de sudor y versatilidad de desempeño permite optar con menos frecuencia por el filo de la navaja. El hecho de que Almagro jamás haya batido a un oponente del estatus del serbio puede jugar un factor capital en el partido.

Isner v Simon: Esta colisión presenta el antagonismo hecho tenis. Dos deportes bajo el corsé de una misma disciplina. Dos caminos tan ciertamente válidos como diametralmente opuestos. John, apología de la insistencia. Gilles, vindicación de la resistencia. El ataque contra la defensa. En suma, acción contra reacción. El único precedente de este heterogéneo duelo se remonta al pasado US Open. Allí, arropado por la grada y guiado por su imponente servicio, John decidiría su suerte a lo largo de cuatro parciales cerrando tres tiebreaks. El desequilibrado balance en esas muertes súbitas (21 puntos del estadounidense por 8 del galo) muestra la importancia de ser breve en momentos de tensión. A más impactos, más opciones de errar. Isner, sin embargo, concentra toda la adrenalina en un solo golpe. Fía el destino a un movimiento repetido hasta la saciedad. Una mecánica adherida al tuétano que florece cual superviviente instinto. Mientras la táctica de su espigado enemigo consiste en perforar corazas, Gilles abre camino a través de la erosión. Como el agua horada el suelo hasta formar el río, Gilles tortura al oponente en cuerpo y alma dejándose las suelas tras la línea. Carente de un tiro con el que desbordar al adversario, encuentra su golpe ganador en la voluntad de seguir remando. Si la defensa es suficientemente sólida, obligará al rival a trazar una sacudida de dudosa garantía de éxito. Drenar el ánimo ajeno. Aguantar hasta hacer desesperar.

Conocedor de sus limitaciones, Isner rara vez pisará terrenos donde tenga la certeza de no poder avanzar. Condenado a penar en intercambios prolongados, no dudará en forzar la máquina antes que sumar errores forzados. Así, tenderá a la temprana agresividad en los juegos al resto. Renunciar a una batalla perdida por jugar a la ruleta. Sustituir el fracaso garantizado por una posibilidad de éxito. Al resto cerró la tercera ronda ante Mónaco. Con un game de devolución selló, adicional sorpresa, el segundo punto de Copa Davis ante Federer. Suele decirse que dos no pelean si uno no quiere e Isner, para bien o para mal, empleará poco tiempo en resolver cada trifulca.

Del Potro v Federer: Destinado a recorrer una tortuosa senda en California, el argentino tropezó con una inesperada piedra en el camino. Ausente Ferrer, tocaba Istomin. Habiendo cerrado diez sets sin ceder un saque se dejó dos servicios en dos mangas. No obstante, lejos de cualquier drama, no tardaría en dar salida a su derecha para enderezar la nave en el tercer parcial. Afectado por proceso vírico –ajeno al presente en el valle, según cuenta el propio suizo- Federer, antes de llegar a los cuartos de final, ha jugado sets finales en dos ocasiones en un torneo que no corona desde 2006. Concretamente ante Raonic y Bellucci. Especialmente cerca del precipicio caminó en el último encuentro, afrontando al saque un 4-4 0-30 en el parcial definitivo. Al igual que Del Potro, manejó con entereza las emociones. Dibujando cuatro servicios majestuosos en una fase crítica, cabeceó la espada que pendía sobre su cabeza. Una habilidad que separa a los buenos jugadores de los grandes campeones. Ganó el partido en el siguiente juego.

El hombre que osó probar la Gran Manzana del suizo, como en pasaje bíblico, Del Potro ha venido pagando el haber mordido el fruto prohibido. Tras la operación de muñeca ha sido incapaz de arrebatar siquiera una manga al helvético. Los últimos nueve parciales disputados entre ambos han caído del lado del tenista de Basilea. Incluyendo las tres batallas (Melbourne, Rotterdam, Dubai) libradas en 2012. La última cruzada, sobre el erial pérsico, fue la más reñida. La última guerra, virgen de roturas o grandes peloteos, se disputó sobre una superficie notablemente más rauda que la californiana. En ella, primada la violencia del impacto, el martillo argentino perdonó hasta cuatro bolas para haber forzado un tercer parcial. En un piso más lento, sin embargo, el servicio debe resultar menos terminal y la construcción tras la línea presentar mayor incidencia. Más ágil que su oponente en el desplazamiento, se antoja importante para Roger hace correr al espigado argentino. Agravar el kilometraje en las piernas del gigante. Portador de una envergadura capaz de traer la noche, Juan Martín puede cubrir con facilidad un amplio espectro de pista –más aún en un cemento ralentizado- pero perderá enteros siempre que no golpee bien clavado al suelo. El empleo de golpes cortados, habituales en Roger para retorcer el corpachón del tandilense, pudieran tener una presencia frecuente en el duelo.

Nalbandian v Nadal: Hasta el momento, nadie ha rendido con más solvencia que Nadal en Indian Wells. Hasta el momento, sin embargo, nadie ha testado realmente al balear. Es, junto a Isner, el único jugador que no ha cedido un parcial camino de los cuartos de final. Siquiera ha perdonado un juego al servicio en su ruta hacia el antepenúltimo peldaño. Tras tres partidos, nadie le ha arrebatado más de cinco juegos. Lejos de la competición desde el Abierto de Australia, el doble campeón de Indian Wells puede ser el jugador más fresco a nivel mental y físico del cuadro. Está por ver. Enfrentado a Nalbandian lejos de Grand Slam por primera vez en casi dos años, Rafa siempre ha sufrido en duelos a tres mangas ante el cordobés. Este mismo escenario, en la temporada 2009, asistió al punto de inflexión en esta rivalidad. Antes de sellar su primer triunfo sobre Nalbandian, Nadal remó para salvar hasta cinco bolas de partido en el segundo set, escapando una y otra vez de las fauces del argentino antes de inclinar la balanza por lo físico en el parcial definitivo. En Miami 2011 David volvería a llevarse el primer set y en el pasado US Open llegaría a servir para anotarse el primer parcial ante Rafa. Un incordio constante mientras aguanta la pelea física.

El argumento de Nalbandian encaja cual pieza de puzle en la estructura de Nadal. Las virtudes más brillantes del argentino rellenan cada hueco –o área menos sólida, si se prefiere- de la coraza del balear. Un aglutinador de talento coronado por un fabuloso revés a dos manos y unas destrezas al resto referencia en la disciplina. El primero, puede forzar a Nadal a golpear la derecha sin buen apoyo –se defiende mejor con el revés en estas circunstancias-. El segundo, absorber la iniciativa de un servicio con más colocación que potencia. Notablemente más susceptible ante pérdidas de concentración que un Nadal de habitual desempeño lineal, cualquier pequeño lapsus puede resultar fatal ante un tenista sideralmente más sólido que Tipsarevic o Tsonga. No obstante, haber cosechado dos victorias consecutivas ante miembros del top 10 podrían haber fortalecido la confianza y la concentración del astro argentino.


Cuartos de final en Indian Wells (WTA)

Azarenka v Radwanska: Ávida por mantener su impecable expediente en el presente curso, una victoria permitiría a Azarenka igualar el mejor arranque de temporada del siglo XXI. Invicta en 2012 ante toda jugadora distinta a la bielorrusa, Radwanska buscará evitar una nueva inclinación en una rivalidad de ascendente temperatura. Las reticencias de Agnieszka respecto a la lesión de Victoria en Doha, cuestionando tanto en caliente como en frío la deportividad de la número 1 del mundo, añaden un plus de atractivo al partido. A pesar de sellar el primer set en dos de sus tres encuentros esta temporada, la polaca se fue desmoronando paulatinamente conforme la serenidad competitiva marcaban la diferencia en el segundo y tercer parcial. No obstante, el título de Dubai y posterior ascensión al top 5 pudieran haber revitalizado el espíritu de lucha en la polaca.

Al borde del abismo en su partido de apertura ante la alemana Barthel, Azarenka coqueteó con el desastre durante un partido que tuvo ganado en dos mangas y pudo ceder en el tercer parcial superada la tercera hora. Una regla no escrita dice que los grandes jugadoras en los grandes torneos suelen tener un mal partido. La bielorrusa puede haberlo dejado atrás y sentirse liberada de ahora en adelante. De hecho, solventes triunfos ante rivales con más amplia sombra como Kuznetsova o Goerges atestiguan el crecimiento competitivo. Dos siluetas de brillante movilidad, configuran una colisión de marcados contrastes estilísticos. Corresponderán a Victoria el desempeño más agresivo, con impactos de menor porcentaje aunque sin llegar al riesgo severo. A cargo de Agnieszka, las inserciones sutiles optimizando con la geometría de la pista y aprovechando el ritmo de su rival para redireccionar las esferas. Enfrentadas en esta misma ronda en la edición de 2011, la polaca llegó a servir para cerrar el encuentro llegando a disponer de bolas de partido antes de ceder en el tiebreak decisivo. Habiendo ganado 7 de los últimos 8 enfrentamientos ante Radwanska, Azarenka espera seguir levantando un dominio psicológico ante una jugadora con la que debiera cruzar más a menudo.

Kerber v Li: ¿Cómo reaccionará Li tras inclinarse de nuevo ante Clijsters en Australia? ¿Desorientarán su destino esas cuatro bolas de partido perdonadas actuando como puntos cardinales desviados? ¿Experimentará una tortura de resultados hasta el cambio de superficie como sucediera en 2011? Estos interrogantes rodeaban a la estrella china a su llegada a California. Una lesión de espalda sufrida en París incrementaba el escepticismo. Sin embargo, tras un inicio de torneo dubitativo -extendida al tercer parcial en su apertura ante la secundaria Voskoboeva- la Flor Dorada puede haber reconfortado su confianza tras dos enfáticos triunfos. Si bien la ralentizada superficie exigirá esas bolas extra que en ocasiones frustran el repertorio de la asiática, su fluido desempeño en los últimos encuentros puede otorgar la calma necesaria para hacer frente a una de las principales figuras emergentes del circuito femenino.

A pesar de haber cedido sus tres duelos previos ante la campeona de Roland Garros, Kerber se ha erigido en activo de calibre superior al encarnado en aquellos partidos acaecidos en 2010. El pasado septiembre, en el US Open, quedaría a un set de una final de Grand Slam. Allí, en Nueva York, afirmaría sentirse capaz de pelear con la élite. El título de París, incluyendo triunfos sobre Sharapova y Bartoli, arroparía su sentimiento. Si el aprecio por un logro equivale al sudor derramado, este partido debería ser un tesoro para la alemana. Dos victorias previa salvación de doble match point configuran su ruta hasta los cuartos de final. Un alambre por suelo camino del antepenúltimo escalón. Un total de seis bolas de partido suturadas sobre el cemento. Seis puntos que no son más que la punta de inmensos iceberg que debió sortear (set abajo y 1-5 ante Stephens; 1-4 en tercer set ante McHale). Li llega al duelo mejor que Kerber. No obstante, acreedora de una puesta en escena incómoda por poco frecuente, la zurda alemana pudiera trazar siniestras inserciones de esquiva recepción para la china. Ducha en la redirección de esferas, la asiática tratará de testar la movilidad de la europea. Menos compacta pero más contundente en el impacto, la alemana buscará jugar sobre la línea, hacer retroceder a su rival hasta neutralizar sus ángulos y apretar el gatillo con elevada frecuencia.

Ivanovic v Bartoli: Un punto interesante en la colisión entre Ivanovic y Wozniacki lo encarnó la progresión de la serbia al servicio. Tras ceder los dos primeros juegos al saque del encuentro, cuatro bolas de rotura salvadas en el tercer envite reactivarían su sistema para no volver a encarar una sola oportunidad de quiebre en todo el partido. Enfrentada a una restadora de calibre equiparable a la danesa pero con proyección ofensiva netamente superior a la ex-número 1 del mundo, Ana requerirá de aperturas sólidas de intercambio para no ceder iniciativa en un duelo forjado para el rally corto. Conocida su apetencia por las feroces derechas paralelas, recibirá fuego cruzado -literalmente- fruto de la agresividad a dos manos que desde ambos flancos proyecta su oponente francesa. Al igual que en la edición de 2011, la tenista de Belgrado se deshizo de la vigente campeona en octavos de final antes de enfrentar a Marion Bartoli en el penúltimo peldaño. Lejos del mejor momento de su carrera, será interesante observar el significado que tiene ese triunfo en el esquema de la balcánica: el broche a una buena semana o una espuela de ambición.

En narrativa similar a la invicta Azarenka, Marion coqueteó con el desastre en su primer partido para reafirmarse posteriormente con dos convincentes victorias. Habiendo sellado tres de sus últimos cuatro duelos directos disputados desde 2010, a Bartoli corresponde el poder presente de esta rivalidad. Teniendo el último precedente en Coachella Valley doce meses atrás, el desértico entorno pudiera traer reminiscencias positivas en el imaginario de la gala. Menos desequilibrada que su oponente, Marion insertó con inteligencia numerosas dosis tranquilizantes en el tembloroso revés de la serbia hasta terminar durmiendo plácidamente el duelo. Ninguna de las dos jugadoras presenta una movilidad de referencia en la disciplina. Por tanto, la capacidad de colocar la esfera lejos de la zona de confort del adversario pudiera tomar especial relevancia. Arrastrando Ivanovic un ala de golpeo marcadamente más débil, la finalista de 2011 debiera disponer de cierta ventaja sobre la campeona de 2008.

Previa del WTA Dubai

Primer cuarto: Inmersa en la mejor racha de victorias del circuito femenino desde 2008, Azarenka ha iniciado con una frialdad temible su estatus de número 1. Primera tenista desde Henin en 2004 en estrenar esa condición con un título, la bielorrusa igualaría el mejor arranque de temporada WTA del siglo XXI en caso de ganar -sin walkovers- el torneo dubaití. Otrora era un dechado de fragilidad psicológica ahora parece referencia a nivel mental. Abriendo el sexto torneo seguido sin retiradas/bajadas, habrá que estar pendientes de un físico no exento de percances en más de cinco eventos consecutivos desde 2009. Y en Doha se lastimó un tobillo.  En un torneo nutrido de figuras, no hay lugar a la relajación -13 top 20 firma acta-. Miembro del cuarteto germano que ya configura el contingente nacional más numeroso en ese selecto grupo, Goerges ha sometido a una Kuznetsova tres veces finalistas en el torneo. Hecho este que pueda poner más peso en la balanza que indica que el calibre medio alemán actual es superior al ruso. Manifestada su tradicional sobrecarga de partidos en una retirada en las semifinales de Doha, Bartoli llega a Dubai entre dudas por una lesión en el muslo derecho. Aún renqueante, pudiera bastar para someter a una tenista a la que domina 3-0 en pista dura como Peng. Aún renqueante, pudiera penar ante una tenista ante la que es dominada por 0-3 en la superficie como Hantuchova.  

Semifinalista: Azarenka

Segundo cuarto: Vigente campeona, Wozniacki es la única jugadora del cuadro que sabe lo que es ganar el torneo. Habiendo cedido una sangría de puntos en Doha, la danesa –ya sin la espuela del #1- jugará con la presión añadida de defender corona, sabiéndose más cerca del top 5 que del top 3 y con la seguridad de seguir cayendo en las listas en caso de error prematuro. Veremos si el escenario supone excesiva carga para quien el tema del ranking se ha convertido en asunto inherente. Puede ayudarle el hecho de enfrentar una rival ante la que no conoce la derrota, siquiera a nivel de sets, tras cinco duelos. Encarar a tenista irregular como Pavlyuchenkova, que sólo una vez ha enlazado triunfos desde el US Open, debiera de servir para bajar la temperatura y sacar petróleo sobre terreno pérsico. Schiavone ha perdido tres de los últimos cuatro partidos -incluyendo derrotas en dos mangas ante la #80 y #121- cosechando la única victoria de este período en FedCup, en casa, y sudando hasta el 6-4 del tercer set ante la desdibujable Bondarenko. Ante este panorama la impredecible Ivanovic pudiera seguir dando rienda suelta a su inmaculado balance con la italiana, paso previo a un atractivo duelo con Kirilenko capaz de atraer a esporádicos aficionados.

Semifinalista: Wozniacki

Tercer cuarto: Ajusticiando a la reciente bestia negra de Ivanovic, la victoria de Jankovic sobre una errática Cetkovska raramente podrá calificarse como venganza de cara a su compatriota. Aquejada recientemente de una lesión en el muslo izquierdo –ausente en París, derrotada por una gris Peer en la apertura de Doha-, que Jelena raye a gran nivel más parece un deseo que una realidad. A pesar de haber adolecido recientemente de problemas de espalda, Pennetta –semifinalista en 2011- podría imponer un nivel físico al partido que quizá quede lejos del actual alcance de la serbia. A un set de jugar las semifinales de un Premier 5 (rozando a nivel WTA su techo deportivo) la participación de Safarova en Doha será más recordada, sin embargo, por haber tumbado a Wozniacki en segunda ronda. Con inteligencia táctica, vertió el juego sobre el ala más débil de su oponente (derecha) para después tirarse a morir sobre bolas cortas. Herir el flanco más poroso pudiera resultar ante la desnivelada Stosur –finalista en el citado torneo- vulnerable por el revés. Si hay algo que se le atraganta a la australiana es el juego ante rivales zurdas. Si hay algo que dibuja bien la checa  -quien domina 3-1 a Samantha- es la derecha cruzada.

Semifinalista: Safarova

Cuarto cuarto: Sector ligeramente más liviano tras la baja de Kvitova. Semifinalista la pasada semana en Doha, Radwanska ha visto allanado su estreno en el torneo dubaití tras la restructuración del cuadro. Originalmente enfrentada ante una jugadora ajustada al perfil de pegadora de nombre medio que tantos quebraderos le crean como Lisicki, la polaca abrirá el torneo ante una tenista procedente de la fase previa. En el camino le espera una Peer lejos de su mejor nivel, pero posiblemente con confianza tras batir a Jankovic –también en horas bajas- la pasada semana en Doha. Torneo especial para la israelí, donde ya fuera semifinalista en 2010 tras haberle sido denegado el visado en la temporada 2009 por cuestiones de seguridad pero acreedora de una wildcard en la edición de 2012. Solvente en el cuerpo a cuerpo lateral que puede proponer Agnieszka, es de prever que Shahar sufra en los desplazamientos frontales a que puedan forzarle las bolas cortas de la polaca. Convertida en cabeza de serie tras la ausencia de la campeona de Wimbledon, Lisicki abrirá probablemente ante Cibulkova, una jugadora de reducida envergadura que, en condiciones normales, debiera de verse desbordada por la potencia de la alemana. Si es capaz de levantar y administrar ventajas -ha perdido sus últimos 4 partidos tras haber ganado el primer set- Sabine pudiera tener delante una gran oportunidad.

Semifinalista: Lisicki

Semifinales

Azarenka d. Wozniacki / Lisicki d. Safarova

Final

Azarenka d. Lisicki

Favoritos del Abierto de Australia (ATP)

 

(1)Djokovic: Dado el reciente impacto psicológico sembrado sobre el circuito, Novak es el principal favorito para volver a ganar en Australia. Dados los problemas físicos y el declive de resultados con que cerró la pasada campaña, lo es de manera moderada. Único top 5 sin competición oficial en las piernas antes de llegar al primer Grand Slam de la temporada, el balcánico ganaría sus dos coronas ‘aussies’ abriendo el curso en Melbourne. Campeón de los dos últimos majors sobre pista dura –presente en las últimas tres finales- el serbio acumula 18 partidos sin perdonar lejos de un partido por el título en dichos escenarios. Sobre el suelo que mejor se ajusta a su repertorio, ha sido capaz de imponerse en dos ocasiones cediendo apenas un parcial. Una de las pruebas mentales de la temporada será ponerse a estudiar con entusiasmo tras haber rozado el cum laude en exámenes aún calientes. Defender corona, algo que nunca ha logrado con grandes títulos (Grand Slam/Masters 1000), se antoja buena lección introductoria.

(2)Nadal: Tras superar en Grand Slam a todo rival que no respondiera por Novak desde el pasado Abierto de Australia –esto son 19 partidos sin error antes de enfrentar al serbio-, el balear aparece como el siguiente elemento a batir en Melbourne. Introduciendo cambios en el balance de su raqueta con el propósito de adquirir mayor potencia en el servicio, la variación podría encontrar especial incidencia sobre un firme de ritmo pesado como el australiano. Disfrutar de mayor iniciativa en los intercambios podría ser positivo para un jugador que ha confesado haber competido más pendiente del rival que de su propio juego. Contando por triunfos sus partidos de 2011 ante Federer y Murray (7-0) antes de cerrar la temporada de Grand Slams, sería un error ubicar al español por debajo de cualquier nombre no ligado a una bandera serbia. El broche de temporada de la Copa Davis , logrando un emotivo punto decisivo por primera vez en su carrera, podría ser acicate suficiente para afrontar el –probablemente- reto psicológico más duro de su carrera.

(3)Federer: Cada vez más vulnerable en Grand Slam, la leyenda helvética ha perdido ciertos signos de imbatibilidad en los últimos tiempos. Tras ver rota su imperial racha de semifinales consecutivas en 2010, el pasado curso fue sometido tras dejar escapar dos parciales de ventaja por primera vez en su carrera. No obstante, nadie ha logrado lo que Roger en estos escenarios, y la temporada pasada se encargó de recordarlo a menor escala. Al margen del suizo, nadie consiguió en 2011 arrebatar siquiera dos parciales a Djokovic en un partido de Grand Slam. Federer batió en una ocasión al serbio y perdonó una doble bola de partido al servicio para haberlo hecho por segunda vez. Esos datos son suficientes para entender que nadie debe descartar las opciones de un jugador que va camino de cumplir dos años sin probar las mieles de un major. Tras firmar un final de temporada que él mismo etiqueta como el mejor de su carrera, Roger vuelve al escenario de su último gran triunfo con una racha de 20 victorias en la bolsa. También, con unas molestias de espalda que lo bajaron de un torneo por segunda vez en su carrera.

(4)Murray: Comenzar la temporada ATP en Australia por primera vez en cinco años puede verse como un signo de seriedad en la preparación. Alejado de exhibiciones o torneos pérsicos que aseguran pingües ingresos pero que implican largos viajes e incómodos cambios de horario, Andy es el favorito que más tiempo lleva echando raíces sobre suelo un ‘aussie’ donde ha alcanzado la final los dos últimos años. Junto a este cambio en la ruta, hay modificaciones en su equipo. Vinculado a Lendl, sin bagaje como entrenador a la espalda, podría recibir instrucción técnica –Iván poseía una magistral derecha de la que carece el escocés- y mental –si Andy ha cedido sus primeras 3 finales de Grand Slam, el checo cedería hasta cuatro antes de levantar ocho coronas grandes-. Tras brillar en una gira asiática donde enlazaría 3 títulos y la racha de victorias más grande de su carrera, hasta Federer puso en duda la relevancia de sus triunfos dada la ausencia de rivales top a pleno rendimiento. Habitualmente etiquetado como miembro de algo que hacen llamar big four, lo cierto es Andy que ha cedido los últimos 7 duelos en semifinales/finales de Grand Slam ante ellos. A día de hoy no se puede aspirar a alzar un grande sin vencer esa estadística. Sus 4 semifinales grandes, pero semifinales, de 2011 así lo atestiguan.

(6)Tsonga: Habiendo batido en Grand Slam a todos los integrantes del top 4, la amenaza parece evidente por parte de un jugador que llega en plena forma a Melbourne. Finalista tanto en el último Masters 1000 de la temporada como en las Finales ATP que pusieron broche a 2011, el vigente campeón en Doha viene actuando como quinto hombre desde el pasado verano. El subcampeón en 2008 -con la excepción de un Federer al que hundiría históricamente en Wimbledon- sabe lo que es someter a la terna de cabeza sobre el cemento australiano donde se mantiene invicto ante Nadal y Murray, y donde ha ganado el último precedente ante Djokovic. Perfectamente ajustado al pausado suelo de Melbourne, podrá proteger su mejorable desplazamiento lateral. Asimismo, el ritmo medio de los zafiros ‘aussies’ le permitirá correr alrededor de su vulnerable revés para dar salida al imponente poderío de su inmensa derecha.  Pista ralentizada pero rápida a fin de cuentas, otorgará al número 1 francés la oportunidad de explotar la media pista con unas subidas a la red, aunque no excelsas en la ejecución, siempre intimidatorias y cada vez más inherentes a su agresivo repertorio.

Mardy Fish: Cuando menos es más

Mardy Fish of the United States plays a backhard in his quarter final match against Bernard Tomic of Australia during day five of the Rakuten Open at Ariake Colosseum on October 7, 2011 in Tokyo, Japan.

22 de agosto de 2010. Cincinnati. Bajo los tenues rayos de un soleado día, la grada estadounidense contempla la transformación definitiva de uno de sus retoños. Un hombre que viene de firmar títulos consecutivos por primera vez en su expediente. Un jugador que llega a Ohio tras registrar la racha de victorias más amplia de su carrera. Un atleta, ocho horas de competición en tres días, que exige a Federer en una de las finales a 3 mangas más largas que se le recuerdan sobre suelo duro.

A pesar de la derrota, Mardy puede alzar el mentón y liberar el alma. Próximo a cerrar el verano ha comprobado algo. A punto de cumplir 29 primaveras, el cuerpo le da para cosas inimaginables hace apenas un puñado de meses. Un cuerpo que justo un año atrás, en agosto de 2009, diría basta antes de encarar los grandes puertos de su amada gira americana. Una lesión de rodilla lo retendría durante largo tiempo en el dique seco. Árido emplazamiento donde se empaparía de las razones de su malogrado físico.

Hay lesiones que cercenan carreras. Etéreos adversarios que obligan, en doloroso ejercicio, a enfocar la mente hacia nuevos horizontes. El refrescado anhelo de Mardy, cuatro meses impedido tras pasar por quirófano, lo constituía la renovación deportiva. Ser sincero con uno mismo, un buen punto de arranque. “Me lesioné por no haber sido un profesional. Por falta de ética de trabajo. Por no tener disciplina”. Priorizar la condición física, restar números a la báscula, el pilar fundamental para lograr el objetivo. La máxima, en boca de su fisioterapeuta Christian LoCascio, cristalina: “Cuanto más peso seas capaz de perder, más pronto volverás a las canchas y más probable será que allí permanezcas”.

En compañía del especialista –mudado a Los Ángeles junto a Mardy durante tres meses con el objeto de trabajar de sol a sol- llevó a cabo la rehabilitación, tratamientos y largas sesiones de ejercicios en la piscina de waterpolo de la UCLA. Unido ello a cambios en el régimen alimenticio -nada de alcohol, bebidas de cola, productos grasos,… habituales en su anterior dieta-. Cualquier esfuerzo era poco para liberarlo del cepo competitivo al que estaba sometido.

Un lastre anatómico con especial incidencia sobre su superficie fetiche. El piso duro, si bien permite resbalar, constituye un terreno de elevado sacrificio en el plano físico. Sin alcanzar, obviamente, los niveles de deslizamiento de la arcilla, la articulación absorbe buena parte de la energía generada en la frenada tras el desplazamiento. A nivel profesional, los cuerpos son expuestos a una exigencia extrema. El sobrepeso, claro, suponía una carga adicional al notable trabajo articular requerido. Su erradicación, entonces, se convirtió en una prioridad para un Mardy deseoso de evolucionar deportivamente.

“Mi objetivo era regresar siendo un mejor jugador que cuando me marché. Ahora soy más fuerte, estoy en mejor forma y me muevo mejor”. Despojado de notables lastres físicos –sus informes médicos indican una pérdida de peso cercana a los 14 kilogramos y una reducción de grasa corporal del 21% al 7%– el estadounidense presenta una silueta deportiva estilizada. Esta rehabilitación morfológica ha dado paso a un deportista notablemente más fino, perceptiblemente más ágil, claramente más resistente.

Para un jugador especializado en superficies rápidas, la explosividad de piernas se antoja requisito capital para maximizar los frutos de su talento. Como virtuoso del juego en red, además, portar un desplazamiento enérgico resulta necesariamente inherente para alcanzar con premura áreas de pista donde ejecutar las voleas con garantías de éxito. Portador de una carrocería más liviana, su perfil corporal comienza a engarzarse con su perfil de juego. En el abanico armado del tren superior ha añadido, a un primer servicio y un revés a dos manos brillante, ligeras mejoras al ‘debe’ que reside en su derecha.

A diferencia del conformista talento de antaño –“a veces me dejaba ir un mes o dos tras un buen resultado” reconoce con reseñable sinceridad- ha mostrado una renovada capacidad para mantener niveles competitivos de manera sostenida. El punto de inflexión parece claro. Trece finales en sus diez años como profesional antes de la lesión. Siete duelos por el título en los dos cursos posteriores.

Retirado en los dos últimos torneos disputados (Basilea, París-Bercy) debido a un problema de isquiotibiales en su pierna izquierda, la condición física del estadounidense es una incógnita. Único debutante en 2011, otra interrogante la constituye su desempeño entre una élite de la que forma parte pero de la que no se cree miembro. “Todavía no siento que pertenezca a ese grupo”. El segundo jugador más veterano del cuadro, apenas unos meses más joven que Federer, alberga la ilusión del recién llegado. Londres le recibe con alfombra de cemento para dar rienda suelta a su estilo directo. Ocupando el vagón de cola en los pronósticos, nada que perder y todo por disfrutar.