Previa del Abierto de Australia (WTA)

Primer cuarto: Tres de las cuatro semifinalistas de la pasada edición se encuentran en este sector. A un punto de alcanzar la final en 2011, Wozniacki –con molestias en la muñeca izquierda que podrían afectar a su revés- abrirá la quincena en ambiente hostil, que no amenazador, frente a la local Rodionova y quizá también Barty. Con vísperas a superar el primer domingo, un duelo con Niculescu podría dar lugar a un dantesco espectáculo de derechas: una por falta de mordiente, otra por falta de ortodoxia. Safarova o Jankovic, aparecerían en octavos de final, aunque sería imprudente subestimar las opciones de valores de futuro como la estadounidense McHale o la británica Robson ante perfiles tan inestables como el que presentan checa y serbia. En la parte baja de este sector Clijsters y Li podrían reeditar la final de 2011. Antes de ello, Kim debiera volver a encarar a Hantuchova, en un escenario donde han brillado, tras el abortado simulacro de Brisbane. Kim -vigente campeona- y Daniela –semifinalista en 2008- podrían protagonizar uno de los grandes cruces en la primera semana. Na, por su parte, encontrará en Pervak la cuarta rival zurda en seis partidos oficiales, haciendo válida la máxima del carácter preparativo que atesoran los torneos previos. Posteriormente, debería refrendar ante Medina la incontestable superioridad mostrada en la pasada Copa Hopman.

Cuartos de final: Wozniacki v Clijsters

Segundo cuarto: Campeona en Sidney batiendo a tres top 10 de forma consecutiva, Azarenka llega a un escenario donde ya ha brillado una versión inferior a su yo actual. Rival a batir, en momento dulce, sobre superficie fetiche. A pesar de abrir ante la emergente Watson y ubicada en un posible cruce con la siempre competitiva Dellacqua cuando de suelo australiano se trata, no se estima que la bielorrusa encuentre oposición de gran calibre camino de cuartos de final. Cetkovska, Pennetta o Peng, carentes de victorias en una segunda semana de Melbourne, serían el mayor obstáculo en busca de los cuartos de final. Uno de los mayores portentos físicos de la disciplina, Schiavone ganaría en 2011 en Melbourne el partido más largo de Grand Slam en la Era Abierta. Dados los problemas de salud que arrastra Goerges, no habría que descartar el surgimiento de Date-Krumm en este sector para la celebración de un duelo septuagenario entre japonesa e italiana. Ampliamente más sutil que Wickmayer tanto a nivel técnico como emocional, la versátil Radwanska se antoja excesiva empresa para la belga y el obstáculo más poderoso para impedir que Francesca reedite los cuartos de final de la anterior edición. Habiendo derrotado con holgura a la italiana en sus tres duelos de 2011 y con moral tras batir a una vigente número 1 por primera vez en su carrera, la artista polaca bien pudiera presentarse en la antepenúltima ronda de Australia por segunda campaña consecutiva.

Cuartos de final: Azarenka v Radwanska

Tercer cuarto: Protagonista de una de las conquistas más brutales que se recuerdan, Sharapova alzó en 2008 el major australiano sin ceder un parcial y tras tumbar a tres top 4 de forma consecutiva. Tiene, por tanto, experiencia en cuadros duros como el que afronta este año en Melbourne. Abre el torneo ante la argentina Dulko, habituada a inclinar grandes nombres en grandes escenarios y quien ya sorprendiera a la rusa sobre la hierba de Wimbledon. Kerber, dos veces semifinalista ya en 2012, se erige como llave a la segunda semana. En busca de los cuartos de final, debiera poner a prueba su implacable repertorio de devoluciones ante los poderosos servicios de Lisicki o su capacidad de sufrimiento ante una jugadora con el privilegiado físico de Kuznetsova. Seguramente con menor preparación competitiva de la deseada –apenas 71 minutos en Sidney- se presume complicado que Zvonareva pueda repetir las semifinales de 2011. Aparentemente lejos de su mejor nivel, Vera quedó proyectada a un enfrentamiento de tercera ronda ante una Kanepi con más experiencia en grandes de lo que pueda parecer. Triple cuartofinalista en Grand Slam, la potente estonia intentará dar continuidad a la magistral semana desplegada en Brisbane. Escondida en una duodécima cabeza de serie aparece Serena Williams, cuyo mayor obstáculo en la primera semana lo encarna una tenaz Cibulkova pero carente de la envergadura necesaria para mantener un pulso con la estadounidense. Invicta ante Kaia e intocable frente a Vera en Grand Slam, candidata top a alzar el brazo.

Cuartos de final: Sharapova v S.Williams

Cuarto cuarto: Firme candidata al título, Kvitova deberá estar alerta desde la primera semana. Destinada a enfrentar una antigua cuartofinalista como Carla Suárez en segunda ronda, podría verse las caras ante la incansable Kirilenko antes de echar el cierre al primer domingo. Para alcanzar ese duelo de virtudes en mitad de pista, sin embargo, esta última tendrá que someter a la local Gajdosova –quien no ha ganado un duelo de cuadro final en Melbourne tras 6 participaciones-. En octavos de final, Ivanovic y Pavlyuchenkova emergen como grandes amenazas. No obstante, la actual falta de entereza de la serbia en duelos ajustados y la irregularidad al servicio de la rusa podrían resultar taras irreparables en esas alturas del torneo. Incapaz de superar los octavos de final tras 9 presencias en Melbourne, Stosur carga con la responsabilidad de rendir como campeona de Grand Slam ante grada local. Jugadora que precisa de ritmo competitivo, cuenta con escasez de partidos de preparación. Antes de octavos de final, Cirstea, Riske o Petrova, se antojan manejables. Mirar más allá parece arriesgado. Tras el ecuador del torneo, Bartoli aparece como apuesta más firme. El pesado ritmo del suelo aussie podría ser un gran aliado para la agresiva restadora francesa. Además, habitualmente ubicada sobre la línea, debiera digerir con soltura el elevado bote de la pelota, circunstancia especialmente explotada al servicio por la número 1 australiana. En oposición a la gala, sin embargo, podría surgir Zheng –semifinalista en 2010 y reciente campeona de Auckland-.

Cuartos de final: Kvitova v Bartoli

Semifinales: Clijsters v Azarenka; S. Williams v Kvitova

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Favoritos del Abierto de Australia (WTA)

(2)Kvitova: Alcance o no el número 1 antes de llegar a Melbourne, uno de los siguientes retos en la carrera de Petra pudiera ser alzar un Slam sobre una superficie distinta a la hierba. El cemento de Australia le brindará la siguiente oportunidad para lograrlo, pero también le enfrentará a una serie de asignaturas pendientes en su expediente. Presentando la temporada anterior un claro dominio sobre el top 10 (13-5), la checa firmó unos registros negativos ante esta élite sobre pistas duras al aire libre (2-3). En dichos suelos, apartada de las bóvedas y expuesta a agentes naturales, evidenció una alarmante vulnerabilidad ganando tan sólo 3 partidos en las últimas 6 grandes citas (Indian Wells, Miami, Toronto, Cincinnati, Nueva York y Pekín). Sin embargo, el ambiente más seco de Australia puede contribuir a reducir sus problemas asmáticos. En Melbourne, además, competirá junto a Serena Williams y Clijsters, ante quienes cuenta por derrotas sus duelos en Grand Slam (0-3) y sobre dura outdoor (0-3). Por tanto, camino del cetro australiano, podría necesitar superar simultáneamente hasta tres barreras nunca antes derribadas: rival, escenario y superficie. En todos estos duelos, sin embargo, Petra andaba lejos de la élite (tan sólo en uno era top 30).  Ahora, en cambio, infunde algo más que respeto y esto puede marcar la diferencia en unos puntos que antes no se ganaban.

(11)Clijsters: Previsiblemente ante su última comparecencia oceánica, ‘aussie Kim’ cuenta con un activo diferencial respecto a la rejuvenecida élite del momento: amplia experiencia en grandes citas. Presentando dudas tras una larga ausencia competitiva, la belga también porta pesados galones como credencial: vigente campeona, ha ganado tres de los últimos cuatro Grand Slam que ha disputado sobre suelo duro. El primero de ellos, sirva de paralelismo con la situación presente, tras un amplio periplo fuera de las pistas. Declarada satisfecha con los logros de su segunda carrera, podría no encarar la presión propia de una defensa de título, sino la pasión de quien puede estar haciendo algo por vez última. Llegando en 2011 al número 1 y cediendo sólo ante postreras finalistas/campeonas antes de ser golpeada por las lesiones, demostró mantener una voz más que vinculante cuando el cuerpo responde. Kim insiste en que su retirada de Brisbane fue un acto de precaución con un Slam en reserva. Las pruebas, de hecho, han descartado lesión de importancia. Apenas, indican, un espasmo muscular. Ella afirma sentirse físicamente más fuerte que nunca. Habrá que verlo.

(12)S.Williams: Retirada en Brisbane tras una aparatosa torsión de tobillo, las posteriores sesiones de entrenamiento de la estadounidense parecen descartar cualquier trastorno de gravedad. Tras la baja por lesión de Andrea Petkovic, Serena verá incrementada su cabeza de serie del 13 al 12, así como retrasado su potencial enfrentamiento ante el top 4 hasta los cuartos de final (quepa dudar quién ha recibido con mayor alivio la noticia). Tenista dedicada a la caza mayor –renunció a la gira asiática porque ‘está muy lejos’-, con apertura de vedas quincenales cuatro veces por temporada, Australia aparece como el primer escenario en que merece la pena tener paciencia. A pesar de tratarse del major que más laureles ha provisto a la corona de la norteamericana, la pesada de la superficie australiana bien pudiera dejar al descubierto las pérdidas de concentración que suelen acompañar los partidos de la estadounidense. Un panorama más disimulable en suelos de ritmo más alto como los presentes en los dos últimos grandes del año. Con todo, esto es un Slam, ella es Serena Williams y la fórmula ha funcionado nada menos que 13 veces.

(5)Li: Tras rozar el cielo en Melbourne y tocarlo en Roland Garros, la china dibujó una segunda mitad de temporada para olvidar. Abrió el año con un 26-8 y lo cerró con un 6-9. El incremento de su calibre tuvo un reflejo inversamente proporcional en su despliegue competitivo. Mal de altura. Con tiempo más que suficiente para asimilar su nuevo estatus y tras una intensa pretemporada en Múnich donde liberar la mente y cargar las pilas,  la china renació en la pasada Copa Hopman. Ganando todos sus singles, incluyendo una remontada espectacular ante Bartoli, reforzó la teoría de que las exhibiciones quizá no resten, pero tal vez sí sumen. Tras una gran depresión, podría haber encontrado el punto físico y anímico justo a tiempo para evitar una catástrofe por tercer major consecutivo. Semifinalista en 2010 y finalista en 2011, cerca de la treintena sabe que cuenta con menos tenis en reserva que muchas rivales pero también que, insertada en el top 5, puede recibir cuadros más livianos que en exitosas ediciones anteriores. Igualmente, podría cruzar en octavos de final con Serena o Clijsters, quienes detuvieron sus pasos sobre Melbourne en 2010 y 2011 y a quienes jamás ha ganado en Grand Slam (0-6).

(3)Azarenka: Tras la mejor temporada de su carrera, aunque eclipsada por los méritos de Kvitova (a quien no logró ganar en 3 duelos a pesar de competir los dos últimos) Victoria llega a un terreno favorable. Como prueba, el par de veces en que ha logrado poner contra las cuerdas a Serena Williams en Melbourne, incluyendo una ventaja de 6-4 4-0 en la edición de 2010 que propició una de las remontadas más grandes que se recuerdan. Junto una tradicional fragilidad física manifestada en más de una docena de retiradas en los dos últimos años, cuenta con una marcada carencia del servicio que se antoja un punto de sangrado a subsanar antes de pensar en una corona grande, especialmente lejos de la arcilla. A pesar de no contar con imperiales registros en Slam (apenas una semifinal en la bolsa), su relevancia es palpable al comprobar que sólo postreros finalistas/campeonas de grandes fueron capaces de tumbarla en dichos escenarios la campaña anterior. En Melbourne encuentra una superficie ideal para su juego de fondo: suficientemente pesada para facilitar un resto de por sí fantástico, suficientemente rápida como para que esos restos hagan daño. Mentalmente mucho más fuerte que antaño, ha dejado atrás un explosivo temperamento hasta desarrollar una sostenida capacidad de concentración que la convierte en una feroz competidora en duelos ajustados.