Semifinales en Indian Wells (ATP)

Djokovic v Isner: Lejos de exponer el arrollador nivel mostrado hace un año, Djokovic ha ido avanzando por el cuadro con paso firme pero sin excesivo brío. Cierto es que únicamente ha cedido un parcial camino de semifinales, pero no ha pasado por encima del plantel como en la anterior edición. Gestionando el margen de error, se ha manejado en un punto de intensidad medio. Por debajo de la excelencia y por encima del sufrimiento. Pero está en semifinales. Sin desplegar el mejor nivel se encuentra a un partido de su tercera final en el desierto de California. Quizá esté reservando fuerzas para un duelo dominical que requerirá de reservas no sólo físicas. El programa que plantea Isner no debiera requerir un desgaste corporal extremo. No obstante, exigirá una concentración al servicio superior a la mostrada hasta el momento por el serbio. Un error ante Isner puede suponer mayor agravante que la pérdida del juego. Será un interesante test de regularidad antes de acceder al último peldaño.

Los grandes jugadores tienen la capacidad de incrementar el nivel conforme lo hace el calibre de sus rivales. Ahora Novak avista una amenaza seria. Ya no se trata de especialistas en tierra con una semana brillante en la superficie. La sombra de Isner proyectada sobre cemento representa uno de los grandes desafíos del momento presente. En su segunda semifinal consecutiva de Masters 1000 y con estatus de top 10 a corto plazo, el estadounidense encarna una oposición de peligrosa réplica. Vastamente superior tras la línea -aún moviéndose bien el norteamericano-, a Djokovic le conviene alargar los intercambios hasta unas dimensiones equiparables a la estatura de su titánico oponente. Portador de unos reflejos y una elasticidad que lo catapultan a referencia en el área de devolución, el serbio tendrá mucho terreno ganado toda vez que logre poner en juego los imperiales servicios del norteamericano. A pesar de un voluntarioso empeño, todo gigante termina adoleciendo de pies de barro. En mayor o menor medida, la capacidad para desplazar una enorme carrocería va decayendo conforme el reloj consume minutos. El exceso de centímetros limita la capacidad de hacer metros. Novak lo sabe y forzará la posición de un oponente que no duda en soltar el brazo. Al margen del servicio, Isner tendrá una opción real de cerrar puntos toda vez que pise pintura en el momento del impacto. Por tanto, casi tan importante para Novak será construir intercambios como imprimir profundidad a las trayectorias. Mantener al gigante cerca de la pared será mantener al gigante cerca del paredón.

La vida de Isner, en paradójica afirmación, debe pasar por la muerte súbita. Buena parte de las opciones de mantener la vertical tendrían el desempate como escenario. Vagando por el desierto californiano, el tiebreak será su tierra prometida. Remota la opción de alzar los brazos en un cuerpo a cuerpo con el balcánico, el norteamericano pondrá la mente en modo cortoplacista, centrando toda su atención en la consolidación de cada servicio. Una prioridad permanente en su desempeño deportivo que cobra especial relevancia al enfrentar al mejor restador de la disciplina. Dado que los grandes suelen terminar lo que empiezan, el primer set se antoja vital en las opciones del aspirante. Cómodo al servicio durante todo el torneo, sufrió al encarar en Simon un restador de respetable calibre. Tres roturas en dos mangas y una ingente cantidad de errores son figuras que difícilmente podrá permitirse ante el serbio. Ante Gilles tuvo la opción de un tercer set. Allí voló hasta la victoria. Fue una magnífica manga donde subió el nivel al servicio y siquiera encaró bolas de rotura. Si repite el errático arranque en semifinales, sin embargo, Novak pudiera cerrar la puerta antes del tercer acto.

Federer v Nadal: Al contrario de lo que pueda parecer, el cemento al aire libre es un territorio históricamente dominado por Nadal sobre Federer. Solamente en una ocasión ha cedido el balear a manos del suizo en tal escenario. Ocurrió en 2005, en Miami, meses antes de que el español alzase su primer título de Grand Slam y donde el helvético necesitó remontar dos parciales de desventaja. Enfrentados por vez primera en el erial californiano Nadal buscará extender esta supremacía sobre un suelo que Roger ha etiquetado de ‘poco más rápido que la arcilla’. Con semejante valoración, podemos entender la baza de que dispondrá Nadal para dictar juego tras la línea. Sobre el suelo ligeramente más raudo de Miami pero igualmente pesado, el balear dejaría en 5 juegos al suizo hace apenas un año en uno de los duelos más desequilibrados de la rivalidad.

Apartado de la final desde la temporada 2006, Federer ha visto como Nadal alcanzaba el partido por el título hasta tres veces en los últimos cinco años, incluyendo dos coronas a su palmarés. Trayectorias igualmente opuestas encontramos en el sendero que les ha conducido hasta las semifinales. El suizo, afectado por un proceso vírico, fue extendido hasta el tercer parcial tanto por el intimidante Raonic como por el impredecible Bellucci, quedando a dos puntos de la derrota ante este último. Por su parte el balear, con frescura competitiva en su reaparición tras el Abierto de Australia, apenas experimentó un amago de duda hasta la antepenúltima ronda. Luchando por el billete que les permitiría redactar un nuevo capítulo en la rivalidad deportiva más intensa de la última década, modificaron la temperatura mostrada en el torneo para mantener la gradación de colisiones particulares. Enfrentado a Del Potro, Federer ascendió a niveles de solidez exultante para extender a 11 sets consecutivos su brecha actual con el argentino. Puesto frente a Nalbandian, Nadal fue testado por vez primera en el torneo y volvió a sufrir ante el argentino. Tras salvar un 3-4 0-30 que hubiera permitido al cordobés servir para partido en el segundo set, quedó a dos puntos del abismo en esa misma manga (4-5 30-30) y a punto estuvo de ver anulada una renta de dos roturas en el set definitivo. Ambos han visto el precipicio de primera mano. Y ambos, ejercicio reservado a la élite, supieron hacer del sufrimiento punto de inflexión.

Habiendo ganado sus últimos 30 duelos a tres parciales, Roger llega al duelo con el argumento de la excelencia en el medio fondo. Invicto ante el suizo lejos del indoor desde la temporada 2009, el balear puede confiar en que gran parte de las victorias que configuran dicha racha las logró el helvético bajo bóvedas o suelos outdoor de ritmo muy vivo. Conocedor de la superioridad física de su oponente, la estrategia de Roger pasa por ser violentamente agresivo ante Rafa. Cuantos más minutos reste al reloj más opciones sumará para ganar el duelo. El último ejemplo reside en la semifinal del Abierto de Australia. Aferrado a una tormenta de golpes ganadores como tarjeta de bienvenida, invitó al adversario a una pelea de ritmo alto y pasajes cortos en la que Nadal no entró. Es un ejercicio de precisión tal que ni el propio suizo es capaz de mantener durante largo tiempo. Una práctica impropia de Nadal. Rafa espera y va introduciendo al helvético en su terreno. Va dilatando los intercambios hasta maniatar al suizo en un tempo adormecido. Una historia que Federer conoce. Un horizonte que el suizo trata de aplazar a base de tiros a las líneas pero que sabe que llegará. Lo ha vivido tantas veces que parece complicado no verse de nuevo inmerso en ello. En un partido a tres mangas las opciones del suizo crecen pues el plano físico tiene menor incidencia. Esto, sin embargo, también implica que Nadal tenga plena capacidad para cubrir pista desde el fondo. El ralentizado suelo exigirá un gran nivel al servicio del suizo. Si no es capaz de rayar lo brillante en este departamento, los intercambios durarán un golpe más. Y sabemos quién necesita golpes de menos.

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Cuartos de final en Indian Wells (ATP)

 

Djokovic v Almagro: Toqueteando el interruptor ante Andújar, Novak se vio extendido a un innecesario tercer parcial. Esa periódica ausencia de intensidad, al margen de minutos adicionales de partido, permitió contemplar dos cosas: su capacidad para haber ganado cómodamente el encuentro (2 juegos cedidos en los parciales cerrados) y su habilidad para abrir grietas en cada rasguño (convirtió todas -5- las bolas de rotura de que dispuso). Jugó a ratos y eso le hizo jugar un buen rato –más de dos horas sobre el cemento-. Precisamente tiempo es lo que requiere el prolongado swing de Almagro y eso es lo que le aporta el ralentizado suelo californiano –en circunstancia similar a un Abierto de Australia donde ha alcanzado la segunda semana las últimas tres temporadas- respecto a otros asfaltos. Presente por primera vez en los cuartos de final del primer Masters 1000 del año, el progreso ya está hecho.

Como muestra de la distancia sobre el firme, sin embargo, una mirada al expediente. Si Almagro lograba ante Berdych la primera victoria de su carrera sobre un top 10 en pista dura, Djokovic cuenta en su palmarés con los últimos tres Grand Slam disputados en la superficie. Especialmente agresivo y acertado en octavos de final, el español necesitará dar un paso más allá en términos de precisión y paciencia ante un jugador cuya cobertura lateral y argumento de resto superan ampliamente a las presentadas por el checo. De menos a más conforme avanza la quincena y tras culminar una venganza deportiva tras el incidente del Abierto de Australia, el murciano puede llegar al duelo con confianza renovada. Algo que no ha estado presente en esta rivalidad hasta la fecha: una colisión donde a lo largo de cuatro sets Almagro ha sido capaz de recolectar únicamente ocho juegos. Más limitado en el apartado físico y con un libro táctico más delgado, el español presenta predilección por la clausura de los puntos con escaso margen de error, en contraste con la alcalinidad de un rival cuya capacidad de sudor y versatilidad de desempeño permite optar con menos frecuencia por el filo de la navaja. El hecho de que Almagro jamás haya batido a un oponente del estatus del serbio puede jugar un factor capital en el partido.

Isner v Simon: Esta colisión presenta el antagonismo hecho tenis. Dos deportes bajo el corsé de una misma disciplina. Dos caminos tan ciertamente válidos como diametralmente opuestos. John, apología de la insistencia. Gilles, vindicación de la resistencia. El ataque contra la defensa. En suma, acción contra reacción. El único precedente de este heterogéneo duelo se remonta al pasado US Open. Allí, arropado por la grada y guiado por su imponente servicio, John decidiría su suerte a lo largo de cuatro parciales cerrando tres tiebreaks. El desequilibrado balance en esas muertes súbitas (21 puntos del estadounidense por 8 del galo) muestra la importancia de ser breve en momentos de tensión. A más impactos, más opciones de errar. Isner, sin embargo, concentra toda la adrenalina en un solo golpe. Fía el destino a un movimiento repetido hasta la saciedad. Una mecánica adherida al tuétano que florece cual superviviente instinto. Mientras la táctica de su espigado enemigo consiste en perforar corazas, Gilles abre camino a través de la erosión. Como el agua horada el suelo hasta formar el río, Gilles tortura al oponente en cuerpo y alma dejándose las suelas tras la línea. Carente de un tiro con el que desbordar al adversario, encuentra su golpe ganador en la voluntad de seguir remando. Si la defensa es suficientemente sólida, obligará al rival a trazar una sacudida de dudosa garantía de éxito. Drenar el ánimo ajeno. Aguantar hasta hacer desesperar.

Conocedor de sus limitaciones, Isner rara vez pisará terrenos donde tenga la certeza de no poder avanzar. Condenado a penar en intercambios prolongados, no dudará en forzar la máquina antes que sumar errores forzados. Así, tenderá a la temprana agresividad en los juegos al resto. Renunciar a una batalla perdida por jugar a la ruleta. Sustituir el fracaso garantizado por una posibilidad de éxito. Al resto cerró la tercera ronda ante Mónaco. Con un game de devolución selló, adicional sorpresa, el segundo punto de Copa Davis ante Federer. Suele decirse que dos no pelean si uno no quiere e Isner, para bien o para mal, empleará poco tiempo en resolver cada trifulca.

Del Potro v Federer: Destinado a recorrer una tortuosa senda en California, el argentino tropezó con una inesperada piedra en el camino. Ausente Ferrer, tocaba Istomin. Habiendo cerrado diez sets sin ceder un saque se dejó dos servicios en dos mangas. No obstante, lejos de cualquier drama, no tardaría en dar salida a su derecha para enderezar la nave en el tercer parcial. Afectado por proceso vírico –ajeno al presente en el valle, según cuenta el propio suizo- Federer, antes de llegar a los cuartos de final, ha jugado sets finales en dos ocasiones en un torneo que no corona desde 2006. Concretamente ante Raonic y Bellucci. Especialmente cerca del precipicio caminó en el último encuentro, afrontando al saque un 4-4 0-30 en el parcial definitivo. Al igual que Del Potro, manejó con entereza las emociones. Dibujando cuatro servicios majestuosos en una fase crítica, cabeceó la espada que pendía sobre su cabeza. Una habilidad que separa a los buenos jugadores de los grandes campeones. Ganó el partido en el siguiente juego.

El hombre que osó probar la Gran Manzana del suizo, como en pasaje bíblico, Del Potro ha venido pagando el haber mordido el fruto prohibido. Tras la operación de muñeca ha sido incapaz de arrebatar siquiera una manga al helvético. Los últimos nueve parciales disputados entre ambos han caído del lado del tenista de Basilea. Incluyendo las tres batallas (Melbourne, Rotterdam, Dubai) libradas en 2012. La última cruzada, sobre el erial pérsico, fue la más reñida. La última guerra, virgen de roturas o grandes peloteos, se disputó sobre una superficie notablemente más rauda que la californiana. En ella, primada la violencia del impacto, el martillo argentino perdonó hasta cuatro bolas para haber forzado un tercer parcial. En un piso más lento, sin embargo, el servicio debe resultar menos terminal y la construcción tras la línea presentar mayor incidencia. Más ágil que su oponente en el desplazamiento, se antoja importante para Roger hace correr al espigado argentino. Agravar el kilometraje en las piernas del gigante. Portador de una envergadura capaz de traer la noche, Juan Martín puede cubrir con facilidad un amplio espectro de pista –más aún en un cemento ralentizado- pero perderá enteros siempre que no golpee bien clavado al suelo. El empleo de golpes cortados, habituales en Roger para retorcer el corpachón del tandilense, pudieran tener una presencia frecuente en el duelo.

Nalbandian v Nadal: Hasta el momento, nadie ha rendido con más solvencia que Nadal en Indian Wells. Hasta el momento, sin embargo, nadie ha testado realmente al balear. Es, junto a Isner, el único jugador que no ha cedido un parcial camino de los cuartos de final. Siquiera ha perdonado un juego al servicio en su ruta hacia el antepenúltimo peldaño. Tras tres partidos, nadie le ha arrebatado más de cinco juegos. Lejos de la competición desde el Abierto de Australia, el doble campeón de Indian Wells puede ser el jugador más fresco a nivel mental y físico del cuadro. Está por ver. Enfrentado a Nalbandian lejos de Grand Slam por primera vez en casi dos años, Rafa siempre ha sufrido en duelos a tres mangas ante el cordobés. Este mismo escenario, en la temporada 2009, asistió al punto de inflexión en esta rivalidad. Antes de sellar su primer triunfo sobre Nalbandian, Nadal remó para salvar hasta cinco bolas de partido en el segundo set, escapando una y otra vez de las fauces del argentino antes de inclinar la balanza por lo físico en el parcial definitivo. En Miami 2011 David volvería a llevarse el primer set y en el pasado US Open llegaría a servir para anotarse el primer parcial ante Rafa. Un incordio constante mientras aguanta la pelea física.

El argumento de Nalbandian encaja cual pieza de puzle en la estructura de Nadal. Las virtudes más brillantes del argentino rellenan cada hueco –o área menos sólida, si se prefiere- de la coraza del balear. Un aglutinador de talento coronado por un fabuloso revés a dos manos y unas destrezas al resto referencia en la disciplina. El primero, puede forzar a Nadal a golpear la derecha sin buen apoyo –se defiende mejor con el revés en estas circunstancias-. El segundo, absorber la iniciativa de un servicio con más colocación que potencia. Notablemente más susceptible ante pérdidas de concentración que un Nadal de habitual desempeño lineal, cualquier pequeño lapsus puede resultar fatal ante un tenista sideralmente más sólido que Tipsarevic o Tsonga. No obstante, haber cosechado dos victorias consecutivas ante miembros del top 10 podrían haber fortalecido la confianza y la concentración del astro argentino.


Cuartos de final en Indian Wells (WTA)

Azarenka v Radwanska: Ávida por mantener su impecable expediente en el presente curso, una victoria permitiría a Azarenka igualar el mejor arranque de temporada del siglo XXI. Invicta en 2012 ante toda jugadora distinta a la bielorrusa, Radwanska buscará evitar una nueva inclinación en una rivalidad de ascendente temperatura. Las reticencias de Agnieszka respecto a la lesión de Victoria en Doha, cuestionando tanto en caliente como en frío la deportividad de la número 1 del mundo, añaden un plus de atractivo al partido. A pesar de sellar el primer set en dos de sus tres encuentros esta temporada, la polaca se fue desmoronando paulatinamente conforme la serenidad competitiva marcaban la diferencia en el segundo y tercer parcial. No obstante, el título de Dubai y posterior ascensión al top 5 pudieran haber revitalizado el espíritu de lucha en la polaca.

Al borde del abismo en su partido de apertura ante la alemana Barthel, Azarenka coqueteó con el desastre durante un partido que tuvo ganado en dos mangas y pudo ceder en el tercer parcial superada la tercera hora. Una regla no escrita dice que los grandes jugadoras en los grandes torneos suelen tener un mal partido. La bielorrusa puede haberlo dejado atrás y sentirse liberada de ahora en adelante. De hecho, solventes triunfos ante rivales con más amplia sombra como Kuznetsova o Goerges atestiguan el crecimiento competitivo. Dos siluetas de brillante movilidad, configuran una colisión de marcados contrastes estilísticos. Corresponderán a Victoria el desempeño más agresivo, con impactos de menor porcentaje aunque sin llegar al riesgo severo. A cargo de Agnieszka, las inserciones sutiles optimizando con la geometría de la pista y aprovechando el ritmo de su rival para redireccionar las esferas. Enfrentadas en esta misma ronda en la edición de 2011, la polaca llegó a servir para cerrar el encuentro llegando a disponer de bolas de partido antes de ceder en el tiebreak decisivo. Habiendo ganado 7 de los últimos 8 enfrentamientos ante Radwanska, Azarenka espera seguir levantando un dominio psicológico ante una jugadora con la que debiera cruzar más a menudo.

Kerber v Li: ¿Cómo reaccionará Li tras inclinarse de nuevo ante Clijsters en Australia? ¿Desorientarán su destino esas cuatro bolas de partido perdonadas actuando como puntos cardinales desviados? ¿Experimentará una tortura de resultados hasta el cambio de superficie como sucediera en 2011? Estos interrogantes rodeaban a la estrella china a su llegada a California. Una lesión de espalda sufrida en París incrementaba el escepticismo. Sin embargo, tras un inicio de torneo dubitativo -extendida al tercer parcial en su apertura ante la secundaria Voskoboeva- la Flor Dorada puede haber reconfortado su confianza tras dos enfáticos triunfos. Si bien la ralentizada superficie exigirá esas bolas extra que en ocasiones frustran el repertorio de la asiática, su fluido desempeño en los últimos encuentros puede otorgar la calma necesaria para hacer frente a una de las principales figuras emergentes del circuito femenino.

A pesar de haber cedido sus tres duelos previos ante la campeona de Roland Garros, Kerber se ha erigido en activo de calibre superior al encarnado en aquellos partidos acaecidos en 2010. El pasado septiembre, en el US Open, quedaría a un set de una final de Grand Slam. Allí, en Nueva York, afirmaría sentirse capaz de pelear con la élite. El título de París, incluyendo triunfos sobre Sharapova y Bartoli, arroparía su sentimiento. Si el aprecio por un logro equivale al sudor derramado, este partido debería ser un tesoro para la alemana. Dos victorias previa salvación de doble match point configuran su ruta hasta los cuartos de final. Un alambre por suelo camino del antepenúltimo escalón. Un total de seis bolas de partido suturadas sobre el cemento. Seis puntos que no son más que la punta de inmensos iceberg que debió sortear (set abajo y 1-5 ante Stephens; 1-4 en tercer set ante McHale). Li llega al duelo mejor que Kerber. No obstante, acreedora de una puesta en escena incómoda por poco frecuente, la zurda alemana pudiera trazar siniestras inserciones de esquiva recepción para la china. Ducha en la redirección de esferas, la asiática tratará de testar la movilidad de la europea. Menos compacta pero más contundente en el impacto, la alemana buscará jugar sobre la línea, hacer retroceder a su rival hasta neutralizar sus ángulos y apretar el gatillo con elevada frecuencia.

Ivanovic v Bartoli: Un punto interesante en la colisión entre Ivanovic y Wozniacki lo encarnó la progresión de la serbia al servicio. Tras ceder los dos primeros juegos al saque del encuentro, cuatro bolas de rotura salvadas en el tercer envite reactivarían su sistema para no volver a encarar una sola oportunidad de quiebre en todo el partido. Enfrentada a una restadora de calibre equiparable a la danesa pero con proyección ofensiva netamente superior a la ex-número 1 del mundo, Ana requerirá de aperturas sólidas de intercambio para no ceder iniciativa en un duelo forjado para el rally corto. Conocida su apetencia por las feroces derechas paralelas, recibirá fuego cruzado -literalmente- fruto de la agresividad a dos manos que desde ambos flancos proyecta su oponente francesa. Al igual que en la edición de 2011, la tenista de Belgrado se deshizo de la vigente campeona en octavos de final antes de enfrentar a Marion Bartoli en el penúltimo peldaño. Lejos del mejor momento de su carrera, será interesante observar el significado que tiene ese triunfo en el esquema de la balcánica: el broche a una buena semana o una espuela de ambición.

En narrativa similar a la invicta Azarenka, Marion coqueteó con el desastre en su primer partido para reafirmarse posteriormente con dos convincentes victorias. Habiendo sellado tres de sus últimos cuatro duelos directos disputados desde 2010, a Bartoli corresponde el poder presente de esta rivalidad. Teniendo el último precedente en Coachella Valley doce meses atrás, el desértico entorno pudiera traer reminiscencias positivas en el imaginario de la gala. Menos desequilibrada que su oponente, Marion insertó con inteligencia numerosas dosis tranquilizantes en el tembloroso revés de la serbia hasta terminar durmiendo plácidamente el duelo. Ninguna de las dos jugadoras presenta una movilidad de referencia en la disciplina. Por tanto, la capacidad de colocar la esfera lejos de la zona de confort del adversario pudiera tomar especial relevancia. Arrastrando Ivanovic un ala de golpeo marcadamente más débil, la finalista de 2011 debiera disponer de cierta ventaja sobre la campeona de 2008.

Previa del WTA Indian Wells

Primer sector: ¿Podrá Azarenka mantener su imbatibilidad en 2012? ¿Será capaz, al menos, firmar el mejor arranque de temporada del siglo XXI? Sólo la segunda pregunta tiene garantizada respuesta en la narrativa de este sector. Tradicionalmente solvente en regresos tras lesión, la bielorrusa retoma la competición tras renunciar a Dubai por molestias en un tobillo. Enfrentando a Barthel por tercera vez en su inmaculado año, tratará de convertir el duelo en signo premonitorio. Doble finalista en California, Kuznetsova –al borde del top 30- se encuentra lejos de borrar las dobles figuras de su ranking y más lejos todavía de la jugadora que domina 4-1 el duelo directo con Victoria. Directamente favorecida por la ausencia de Azarenka en Dubai –cruzaban en segunda ronda-, Goerges alcanzaría el partido por el título. Proyectada al enfrentamiento en octavos de final con la bielorrusa, podrá medir el calibre de la fortuna recibida en el emirato. Aun habiendo abandonando Kuala Lumpur con el hombro fatigado, nadie llega a Indian Wells con más partidos en las piernas que Radwanska. Prematuras derrotas de una antigua campeona como Jankovic y, en menor medida, de Wickmayer –semifinalista en 2011-, pudieran aligerar su sector. Escollos como Hampton, Gajdosova o Pennetta no debieran de suponer mayores problemas para una jugadora que sólo ha cedido ante Azarenka en lo que va de año. Quizá ese sea el mayor atractivo de esta parte del cuadro. Polaca y bielorrusa, por segunda edición consecutiva, están destinadas a pelear por un billete a semifinales. El duelo promete tensión. Radwanska no dispuesta a dejar atrás la semifinal de Doha. Un encuentro donde, según la polaca, Victoria habría exagerado molestias físicas antes de ganar el partido. Habiendo mostrado anteriormente en Melbourne su incomodidad ante los gritos en pista, la pieza de la sonora Azarenka configura un imperdible puzzle en el horizonte de Agnieszka.

Semifinalista: Azarenka

Segundo sector: Tras ausentarse por lesión/enfermedad del periplo pérsico Kvitova llega a un terreno donde fue desmantelada en 2011: la pista dura al aire libre post-Australia. Uno desconoce si el factor entorno atenta contra su confianza pero abrir torneo ante su verduga de la pasada edición, Zahlavova Strycova, podría arrojar luz en este sentido. Lejos de la excelencia sobre el outdoor hard en estas latitudes (1-8 ante el top 20 en cemento norteamericano) Petra pudiera encontrar férrea oposición incluso en activos de calibre medio. Alejada de la élite pero afilada sobre suelo patrio, la local McHale se antojaría escollo inquietante para la campeona de Wimbledon. Némesis de Kuznetsova (dos veces finalista de Indian Wells) en 2011, Christina cuenta en su haber con piezas de la talla de Wozniacki, Hantuchova, Bartoli, Petrova o Azarenka sobre pistas estadounidenses. Una emergente Kerber que salvó la vida ante Stephens (remontó un 26 15) y arriba a California con el mejor ranking de su carrera (#19), o una King que sigue dominando a la estancada Pavlyuchenkova serán las sucesivas piedras en el camino. Más abierta se presenta la parte baja de este sector. Lastrada por molestias de espalda, Li ha jugado un partido desde el Abierto de Australia. Retirada por lesión en sus últimos dos torneos, Zvonareva emprendió con éxito el camino ante una jugadora para quien no se atisba retiro, Date-Krumm. Una jugadora más orientada al doble, Zheng llega al desierto con sequía de victorias desde enero. En ritmo competitivo y libre de espiral negativa, Hantuchova -dos veces campeona en California- podía presentarse como alternativa más potente a la número 3 del mundo camino de la semifinal. Su derrota ante Zakopalova disipa las pocas certezas que pudiera haber en el sector.

Semifinalista: Kvitova

Tercer sector: Condenada a abandonar el top 5 si no supera este sector, Wozniacki emprende la defensa de su última gran corona. Logrando dicho objetivo siempre que pisó terreno estadounidense emprenderá la marcha ante incómodos estilos como los forjados por la zurda Makarova o la heterodoxa Niculescu. Campeona en 2008 y finalista en 2009, Ivanovic aparecería como primer gran nombre en el camino de la danesa. Pero un nombre no gana partidos. Carente de la potencia de antaño con la que poder desarbolar a Caroline, Ana pudiera encarar una empresa demasiado exigente en alguien que hace virtud de la resistencia. Antes de pensar en la pentacampeona de New Haven, no obstante, deberá mirar a los ojos a Larsson. Rara vez un paradigma de fortaleza mental, y dado que ya volvió a inclinarse esta temporada ante su verduga de Wimbledon (Cetkovska), bien pudiera experimentar dudas ante su némesis de Roland Garros. Superado el trance, la escultural serbia pudiera encontrar dificultades para asimilar la bola baja de Peng, aunque no conoce la derrota hasta la fecha. La parte baja de la llave desborda interrogantes. Por un lado, físicas. En un sector que incluye a las dos finalistas de 2011, Bartoli vuelve a competir tras la lesión del muslo derecho que le obligó abandonar la semifinal de Doha y su fugaz paso por Dubai. Rodeada de dudas físicas en forma de molestias en cuello y codo derecho, Kanepi ha permanecido inactiva desde Melbourne. Por otra parte, mentales. Lejos de encarnar un modelo de regularidad, Safarova intentará rescribir ante Paszek la historia del US Open 2010. Jamás presente más allá de octavos de final y con un arranque de temporada muy pobre a la espalda, Schiavone podría revivir los fantasmas de Copa Federación ante Tsurenko. Tal maremágnum de incógnitas pudiera ser bueno para una Wozniacki necesitada de respuestas.

Semifinalista: Wozniacki

Cuarto sector: Probada su capacidad para cumplir en los grandes eventos, Sharapova enlaza su final del Abierto de Australia tratando de defender semifinales en el torneo californiano. Al igual que en Melbourne, la siberiana abrirá torneo ante Dulko, aquejada de gastroenteritis días atrás e incógnita física al haber jugado sólo un juego ante Dokic. Un duelo de grandes pegadoras ante Cetkovska se antoja previsible, aunque antes la checa deberá deshacerse de la resistente Halep. En un hipotético duelo con Maria, tenistas de reducida estatura como Cibulkova o Vinci pudieran no acusar un pronunciado pique de bola dado el golpeo plano de la siberiana. En sentido inverso, debieran insertar las esferas en un área de golpeo de escasa altura e incomodar así a la espigada rusa. La habitual variación de efectos y alturas de la italiana sería un factor adicional de trastorno.  Al igual que ocurre con Sharapova, la limitada movilidad de Stosur encontrará cierto margen de maniobra sobre el pesado firme norteamericano, pudiendo dotar de un amargo contenido al post de Falconi, encargada del blog WTA esta semana. Cargada con un potente revés, Petrova pudiera neutralizar a la australiana con golpes paralelos. La cuestión radica en el momento actual de la rusa. Reducida a segundo orden la amenaza de Nadezhda, la primera gran oposición para Samantha debiera encarnarla una feroz Kirilenko con quien dibujó maratones en 2011 o una potente Lisicki capaz de equilibrar fuerzas al servicio.

Semifinalista: Sharapova

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