Previa del WTA Indian Wells

Primer sector: ¿Podrá Azarenka mantener su imbatibilidad en 2012? ¿Será capaz, al menos, firmar el mejor arranque de temporada del siglo XXI? Sólo la segunda pregunta tiene garantizada respuesta en la narrativa de este sector. Tradicionalmente solvente en regresos tras lesión, la bielorrusa retoma la competición tras renunciar a Dubai por molestias en un tobillo. Enfrentando a Barthel por tercera vez en su inmaculado año, tratará de convertir el duelo en signo premonitorio. Doble finalista en California, Kuznetsova –al borde del top 30- se encuentra lejos de borrar las dobles figuras de su ranking y más lejos todavía de la jugadora que domina 4-1 el duelo directo con Victoria. Directamente favorecida por la ausencia de Azarenka en Dubai –cruzaban en segunda ronda-, Goerges alcanzaría el partido por el título. Proyectada al enfrentamiento en octavos de final con la bielorrusa, podrá medir el calibre de la fortuna recibida en el emirato. Aun habiendo abandonando Kuala Lumpur con el hombro fatigado, nadie llega a Indian Wells con más partidos en las piernas que Radwanska. Prematuras derrotas de una antigua campeona como Jankovic y, en menor medida, de Wickmayer –semifinalista en 2011-, pudieran aligerar su sector. Escollos como Hampton, Gajdosova o Pennetta no debieran de suponer mayores problemas para una jugadora que sólo ha cedido ante Azarenka en lo que va de año. Quizá ese sea el mayor atractivo de esta parte del cuadro. Polaca y bielorrusa, por segunda edición consecutiva, están destinadas a pelear por un billete a semifinales. El duelo promete tensión. Radwanska no dispuesta a dejar atrás la semifinal de Doha. Un encuentro donde, según la polaca, Victoria habría exagerado molestias físicas antes de ganar el partido. Habiendo mostrado anteriormente en Melbourne su incomodidad ante los gritos en pista, la pieza de la sonora Azarenka configura un imperdible puzzle en el horizonte de Agnieszka.

Semifinalista: Azarenka

Segundo sector: Tras ausentarse por lesión/enfermedad del periplo pérsico Kvitova llega a un terreno donde fue desmantelada en 2011: la pista dura al aire libre post-Australia. Uno desconoce si el factor entorno atenta contra su confianza pero abrir torneo ante su verduga de la pasada edición, Zahlavova Strycova, podría arrojar luz en este sentido. Lejos de la excelencia sobre el outdoor hard en estas latitudes (1-8 ante el top 20 en cemento norteamericano) Petra pudiera encontrar férrea oposición incluso en activos de calibre medio. Alejada de la élite pero afilada sobre suelo patrio, la local McHale se antojaría escollo inquietante para la campeona de Wimbledon. Némesis de Kuznetsova (dos veces finalista de Indian Wells) en 2011, Christina cuenta en su haber con piezas de la talla de Wozniacki, Hantuchova, Bartoli, Petrova o Azarenka sobre pistas estadounidenses. Una emergente Kerber que salvó la vida ante Stephens (remontó un 26 15) y arriba a California con el mejor ranking de su carrera (#19), o una King que sigue dominando a la estancada Pavlyuchenkova serán las sucesivas piedras en el camino. Más abierta se presenta la parte baja de este sector. Lastrada por molestias de espalda, Li ha jugado un partido desde el Abierto de Australia. Retirada por lesión en sus últimos dos torneos, Zvonareva emprendió con éxito el camino ante una jugadora para quien no se atisba retiro, Date-Krumm. Una jugadora más orientada al doble, Zheng llega al desierto con sequía de victorias desde enero. En ritmo competitivo y libre de espiral negativa, Hantuchova -dos veces campeona en California- podía presentarse como alternativa más potente a la número 3 del mundo camino de la semifinal. Su derrota ante Zakopalova disipa las pocas certezas que pudiera haber en el sector.

Semifinalista: Kvitova

Tercer sector: Condenada a abandonar el top 5 si no supera este sector, Wozniacki emprende la defensa de su última gran corona. Logrando dicho objetivo siempre que pisó terreno estadounidense emprenderá la marcha ante incómodos estilos como los forjados por la zurda Makarova o la heterodoxa Niculescu. Campeona en 2008 y finalista en 2009, Ivanovic aparecería como primer gran nombre en el camino de la danesa. Pero un nombre no gana partidos. Carente de la potencia de antaño con la que poder desarbolar a Caroline, Ana pudiera encarar una empresa demasiado exigente en alguien que hace virtud de la resistencia. Antes de pensar en la pentacampeona de New Haven, no obstante, deberá mirar a los ojos a Larsson. Rara vez un paradigma de fortaleza mental, y dado que ya volvió a inclinarse esta temporada ante su verduga de Wimbledon (Cetkovska), bien pudiera experimentar dudas ante su némesis de Roland Garros. Superado el trance, la escultural serbia pudiera encontrar dificultades para asimilar la bola baja de Peng, aunque no conoce la derrota hasta la fecha. La parte baja de la llave desborda interrogantes. Por un lado, físicas. En un sector que incluye a las dos finalistas de 2011, Bartoli vuelve a competir tras la lesión del muslo derecho que le obligó abandonar la semifinal de Doha y su fugaz paso por Dubai. Rodeada de dudas físicas en forma de molestias en cuello y codo derecho, Kanepi ha permanecido inactiva desde Melbourne. Por otra parte, mentales. Lejos de encarnar un modelo de regularidad, Safarova intentará rescribir ante Paszek la historia del US Open 2010. Jamás presente más allá de octavos de final y con un arranque de temporada muy pobre a la espalda, Schiavone podría revivir los fantasmas de Copa Federación ante Tsurenko. Tal maremágnum de incógnitas pudiera ser bueno para una Wozniacki necesitada de respuestas.

Semifinalista: Wozniacki

Cuarto sector: Probada su capacidad para cumplir en los grandes eventos, Sharapova enlaza su final del Abierto de Australia tratando de defender semifinales en el torneo californiano. Al igual que en Melbourne, la siberiana abrirá torneo ante Dulko, aquejada de gastroenteritis días atrás e incógnita física al haber jugado sólo un juego ante Dokic. Un duelo de grandes pegadoras ante Cetkovska se antoja previsible, aunque antes la checa deberá deshacerse de la resistente Halep. En un hipotético duelo con Maria, tenistas de reducida estatura como Cibulkova o Vinci pudieran no acusar un pronunciado pique de bola dado el golpeo plano de la siberiana. En sentido inverso, debieran insertar las esferas en un área de golpeo de escasa altura e incomodar así a la espigada rusa. La habitual variación de efectos y alturas de la italiana sería un factor adicional de trastorno.  Al igual que ocurre con Sharapova, la limitada movilidad de Stosur encontrará cierto margen de maniobra sobre el pesado firme norteamericano, pudiendo dotar de un amargo contenido al post de Falconi, encargada del blog WTA esta semana. Cargada con un potente revés, Petrova pudiera neutralizar a la australiana con golpes paralelos. La cuestión radica en el momento actual de la rusa. Reducida a segundo orden la amenaza de Nadezhda, la primera gran oposición para Samantha debiera encarnarla una feroz Kirilenko con quien dibujó maratones en 2011 o una potente Lisicki capaz de equilibrar fuerzas al servicio.

Semifinalista: Sharapova

Consulta el cuadro de Indian Wells

Batallas en Melbourne: Día X

Errani v Kvitova: Se suele decir que el mal de muchos viene siendo consuelo de gente de cortas miras. No obstante, de forma inteligente y oportuna, la italiana ha ampliado sus horizontes aussies tras ir recogiendo las migajas que el cuadro ha ido esparciendo en su camino. Proyectada a enfrentar a Stosur y Bartoli en pos de un inverosímil sendero hacia la segunda semana, Sara encaró con éxito a Cirstea y Zheng, verdugas de francesa y australiana respectivamente. Ahora el panorama sube de temperatura. Lejos de enfrentar a una rival cuyas victorias sorprenden en primera semana, aborda a una competidora cuya no presencia en la final podría tomarse como llamativa. Además, esta colisión presenta a una especialista de dobles combatiendo cuerpo a cuerpo con la principal candidata a dominar el single. Departamento por departamento, la superioridad de la checa es manifiesta. Quizá el único punto de luz para la boloñesa resida en las destrezas de red, dado su habitual desempeño en tándem. No obstante, la potencia de juego y despliegue de alto riesgo inherente a la actual número 2 del mundo invita a pensar que las subidas a los nudos constituirán una empresa de compleja ejecución. El partido está totalmente en las manos de Petra.

Makarova v Sharapova: Echado el telón al ecuador del torneo, María ha grabado un mensaje a fuego. Veinte roturas sobre veintitrés juegos al resto. Con dicha credencial asiste un desafío de acero. Lisicki, de  angelical sonrisa, esconde un demoníaco brazo capaz de escupir fuego. Tal vez, Serena al margen, carezca el circuito de servicio más violento. No importa. La siberiana devora las dos primeras llamaradas del panzer teutón. En un suspiro manda 3-0. Sin embargo, Sabine se repone. Entra al partido y termina cerrando el primer parcial. Sharapova, cinco juegos perdidos en tres duelos, sangra durante seis consecutivos. La primera batalla del año está servida tras un puñado de maniobras de fogueo. Sharapova responde. No volverá a ceder un servicio en todo el encuentro. Coserá a morir las siete opciones de rotura de su adversaria y ganará la guerra en un intercambio de mortero. Desde 2010 sólo una vez cedió la rusa un parcial definitivo. Cada paso en el alambre cuenta como mazazo certero.  Ese coqueteo con el desastre debiera alertar a la campeona de 2008 para sustos venideros. Revelación en 2010, sorpresa en 2011, Makarova presenta un expediente inquietante sobre el abrasador cemento de Melbourne. Ha dejado en el camino a Kanepi –brillante campeona de Brisbane-, Zvonareva, -semifinalista de 2011- y a Serena Williams –sí, a Serena Williams-. Capaz de variar trayectorias desde una siniestra perspectiva poco asimilada entre la élite, la zurda podría poner a prueba el limitado desplazamiento de su compatriota. Incómoda al servicio, se tirará a morir sobre los segundos saques de Sharapova invitándole a probar su propio veneno. Presente en unos cuartos de final en Slam sobre pista dura por primera vez desde 2008, tal vez sea un tren que María no debiera dejar pasar.

Murray v Nishikori: Dotados de un estilo contragolpeador, hacen del desgaste modo de supervivencia. La propuesta del sudor derramado. Confiar en la obtención del resultado a través de drenar del cuerpo. En este sentido, el estado físico podría constituir una de las brechas por las que descoser el enfrentamiento. El japonés, virtual top 20, llega con 14 sets acumulados en las piernas durante los últimos 3 duelos –incluyendo una brutal batalla a cinco parciales ante Tsonga como último capítulo-. El escocés, vigente finalista, accedió a los cuartos de final merced a una retirada. Desde el pasado martes: casi diez horas el uno, menos de cinco el otro. Y, dada la naturaleza conservadora de ambos,  la lógica invita a pensar en eternos intercambios tras la línea. Compacto pero poco hiriente su adversario, pudiera encontrarse Andy ante la extraña circunstancia de ser el hombre más agresivo en pista. Cargado, además, de un superior despliegue al servicio, debiera experimentar menos presión a la hora de cerrar los juegos. Por otro lado, Kei podría notar adicional carga sobre los hombros al encontrarse ante el partido más importante de su carrera y sobre la pista más grande en que jamás haya competido. El miedo escénico de la Rod Laver podría hacerlo presa este miércoles. Hasta ahora, Murray lo ha experimentado en domingo.

Djokovic v Ferrer: Si bien es cierto que Hewitt llegó incomodar al serbio, también es verdad que le habrá puesto en situación competitiva tras una primera semana de avance militar. De menos a más con el avance del torneo, Ferrer pasó de bregar en el quinto parcial con Sweeting a deshacerse con relativa solvencia de Gasquet en el epílogo de su desempeño aussie. En un duelo entre restadores de élite, la sucesión de roturas de servicio bien pudiera ser una constante a lo largo del encuentro. Especialmente desprotegido estará el alicantino al saque, un dócil arma que contrasta con su visceralidad competitiva y donde el número 1 podría encontrar una vía de escape a un partido prolongado. Sobre una superficie dura de ritmo medio, David puede desplegar el estilo arcilloso de desgaste que le caracteriza y que le llevó a las semifinales en 2011 –extendiendo a Murray al tiebreak en el cuarto parcial-. No obstante, tendrá enfrente al jugador con mejor cobertura lateral del circuito. Djokovic, capaz de prestar servicio en todo el ancho de pista que requerirá el español, puede responder al atosigamiento de fondo redoblando esfuerzos y avanzar a mitad de pista para cortar el tempo de David. Mucho más equilibrado que el español en cuanto a áreas de golpeo, tolerará de mejor manera los continuos zarandeos que desgastarán el cemento tras la línea.

Batallas en Melbourne: Día VI

Kirilenko v Kvitova: Manejando una rotura de déficit en parcial definitivo ante Carla Suárez, saltaron las alarmas en torno a la segunda cabeza de serie. Con metódica pausa, sin embargo, Petra tejió hilo a hilo el descosido marcando la diferencia con nervios de acero e insertando certeros primeros servicios. Con un argumento de entrada importante pero lejos del atribuible a su oponente, Kirilenko presenta una imperial compostura necesaria para resistir el previsible bombardeo. La rusa, competidora de infatigable desempeño, puede mantener un cuerpo a cuerpo con la checa desde el fondo. Pero mantener no significa ganar, significa mantener. Sirva de ejemplo la final de Copa Federación 2011 sobre una superficie ligeramente más rápida a la australiana. Carente de la potencia necesaria para superar tras la línea a la campeona de Wimbledon, María pudiera dar prioridad a la reacción sobre la acción. Mantenerse tras la línea confiando en su alcalinidad para forzar en Petra una construcción más elaborada de los puntos. Y error a error, ir sumando.

Djokovic v Mahut: Tras pasar por encima de dos adversarios más versados en el arte de enlodar calcetines que en el de desgastar suelas, el vigente campeón serbio encara un rival que atesora viva predilección por las superficies rápidas. Prodigado en acciones de red con más talento que muchos, el francés imprimirá una constante de intermitencia e intercambio corto. Precedido ese acercamiento a los nudos de un imperial servicio, exigirá como pocos al número 1 del mundo en materia de arriesgados pasantes y feroces restos. Una buena oportunidad para calibrar, en un ejercicio de tenis directo, el estado de reflejos y precisión de brazo que presenta el principal candidato a la corona antes de cruzar el ecuador del torneo.

Raonic v Hewitt: Buscando la segunda semana en Grand Slam por primera vez en dos años, Lleyton pudiera rememorar sentimientos de otro tiempo. Reminiscencias de más corto recorrido debiera despertar el enfrentar en Raonic un perfil de similar desempeño al de Roddick. Construidos ambos sobre crueles servicios y derechas de largo recorrido, pueden encontrar firme oposición en uno de los grandes restadores/contragolpeadores de los últimos años. Notablemente más equilibrado que el canadiense, pudiera Lleyton tratar de erosionar el flanco de revés de su adversario.  No obstante, Raonic es más potente que Andy mientras que las virtudes del australiano se encuentran en regresión. A pesar del pausado tempo de la superficie, el nuclear saque de Milos pudiera marcar una diferencia definitiva. Ante la posibilidad de parciales ajustados, ¿aguantará Lleyton la presión derivada del escaso margen de error que ofrece el adversario? ¿Atemorizará una hambrienta grada local la propuesta mecanicista del aspirante?

Lisicki v Kuznetsova: Contradiciendo una realidad inherente al circuito femenino, en esta colisión una pérdida de servicio puede suponer algo más que la pérdida de un juego. Por tanto, especial cuidado debiera poner la rusa en reducir sus clásicos claroscuros mentales a la mínima expresión. No obstante, el único precedente impregnó las suelas de verdín, una superficie donde la semifinalista alemana de Wimbledon pudo optimizar las virtudes de un monstruoso servicio. Sobre el pausado cemento australiano, no obstante, la rusa podrá tolerar con mayor firmeza los primeros envites de su oponente. En sentido inverso, sin embargo, el segundo servicio de Svetlana va a quedar muy expuesto al ímpetu de devolución de la teutona. El pesado firme aussie podría alargar un intercambio naturalmente corto entre dos de las derechas más abrasivas de la WTA. Promediando ambas más de 15 errores por manga, por contener la sangría podría pasar el billete a la segunda semana.

Zvonareva v Makarova: Tras los dos primeros duelos, la semifinalista de 2011 ha sembrado más dudas que certezas. Coqueteando con el precipicio en primera ronda, estuvo a puntos de volver a jugar un tercer parcial en el segundo partido. Quizá con la confianza algo tocada, el rival de hoy se antoja un vivero de adicionales molestias. Makarova, zurda, impondrá feroz resistencia desde el cuadro de la ventaja cuando Vera trate de cerrar los juegos. Ekaterina, afiliada servidora, impondrá iniciativa a una Zvonareva que deberá remar si aspira a absorber el ritmo de su compatriota. Capaz de derrotar a dos top 30 en la primera semana de la pasada edición antes de colisionar –y competir- con Clijsters, quisiera hacer lo propio este año paso previo a un presumible duelo con Serena Williams.

Benneteau v Nishikori: Habituado a rendir en duelos intermitentes de discurso corto y estrecho desgaste, sorprende que el finalista de Sidney se impusiera en una abierta batalla física a cinco parciales ante Simon.  En plena recuperación de aliento, la competición le coloca frente a un contragolpeador incluso más tenaz que el propio Gilles. Igualmente extendido al quinto set en su anterior encuentro, Nishikori mostró su espíritu luchador levantando dos mangas de desventaja ante un jugador local. En este escenario de músculos retorcidos, ¿marcarán los ocho años de diferencia un factor decisivo? ¿Podrá la artesanía de Benneteau hacer descabalgar la siderurgia de su oponente?

Batallas en Melbourne: Día IV

Hewitt v Roddick: Si contemplamos el historial de batallas, observamos que el norteamericano ha cerrado el puño en los últimos seis enfrentamientos. Si leemos la letra pequeña, no obstante, comprobamos que ese sexteto deportivo está plagado de pulsos decididos en sets definitivos e infestados de tiebreaks. Es decir, destinos marcados por apenas puñados de puntos. Si vamos más allá, además, vemos que esta media docena de duelos tuvieron lugar sobre superficies notablemente más rápidas que el pesado firme australiano. Andy, de argumento más explosivo, no marcará tanta diferencia al servicio sobre el piso ‘aussie’. Lleyton, apologeta del desgaste y paciente constructor de puntos, podría encontrarse con mayor frecuencia en intercambios prolongados. Con todo, fue el norteamericano quien brilló ante el incómodo Haase mientras que el australiano sufrió frente al secundario Stebe. Huele a melodrama.

Suárez v Kvitova: Lastrada por lesiones durante las últimas dos temporadas, el nombre de Carla ha perdido fuelle en el circuito desde que, en 2009, llegase a rozar el top 20. De hecho, esa temporada alcanzaría la antepenúltima ronda en Melbourne, derrotando a Venus Williams antes de someter a las actuales dos primeras raquetas del tenis español (Medina, Martínez-Sánchez). Campeona nacional sobre suelo duro en diciembre, espera volver por unos fueros que la llevaran a ser doble cuartofinalista de Slam con apenas 20 años. A pesar de no ser una consumada restadora, Petra puede abrasar el débil servicio de la canaria y acortar los intercambios ante una jugadora capaz de hacerle frente en el plano físico. En busca de la iniciativa en los rallies, además, la española encontrará dificultades para emplear su principal arma. Forjada con un magistral revés cruzado a una mano, este golpe surtiría de pelotas la brutal derecha siniestra de la checa. Dada la inferioridad manifiesta golpe por golpe, buscar un planteamiento ofensivo de golpes paralelos podría ser una opción barajable aunque arriesgada.

Zvonareva v Hradecka: Exigida durante más de tres horas en un competido duelo de apertura, Vera puede llegar al duelo con un peaje físico impropio de una segunda ronda. La temporada, tras ser apabullada en Sydney, ha empezado mal y pueden surgir dudas. Además, con tendencia al sufrimiento frente a grandes pegadoras encontrará en la checa a una rival que rompe la bola con golpes a dos manos desde ambas alas. Esto es, posibilidad de hacer kilómetros sobre el cemento. No obstante, la pausada cadencia de la superficie debiera favorecer el estilo contragolpeador y la extraordinaria movilidad de la rusa sobre una jugadora de limitado desplazamiento que construye su juego sobre demoliciones de fondo.

Bellucci v Monfils: Dotado de hechuras para armar un gran jugador, el brasileño manifiesta una desidia inquietante para sellar partidos. Signo de su talento evidente, fue capaz de tumbar a Murray y Berdych de forma consecutiva sobre la arcilla de Madrid. Muestra de su palpable abandono, apenas cerró siete duelos posteriores a Wimbledon antes de cerrar el pasado curso. Zurdo, podría emplear derechas cruzadas para poner en apuros el débil flanco de revés de su oponente galo. En una batalla abierta por hacerse con el centro de pista –dada la agradable movilidad que ambos atesoran- podría llegar a producirse un status quo. La duda radica en cómo podría Thomaz mantener el pulso ante un jugador más fuerte, rápido y que ha demostrado superiores destrezas en sentido táctico.

Raonic v Petzschner: Dos dobles faltas en el primer juego de los cuartos de final de Halle 2011 hicieron que el canadiense anduviera a remolque durante todo el partido. Hasta la derrota. En un duelo de versados sacadores los errores se pagan caros y Milos penó gravemente ese error inicial. Como si esperase el reencuentro con Philipp a gran escala, el canadiense presenta unos registros brutales en 2012. Ha ganado los 60 juegos al servicio jugados en la temporada. En Chennai, se convirtió en el primer jugador tras 135 eventos en alzar un título sobre pista dura sin ceder un servicio. En Melbourne va a necesitar un desempeño similar, al menos ante el alemán. Con predilección por pistas rápidas, pondría en apuros a Nadal durante cinco mangas en Wimbledon 2010. En pleno regreso tras una lesión que lastró su segunda mitad de temporada, batir a un antiguo verdugo se antoja moralmente relevante para el poderoso canadiense.

Golubev v Gasquet: Una de los retos añadidos que puede tener un cuadro proviene de la heterogeneidad de estilos en rivales consecutivos. En este sentido, tras superar a Youzhny, Andrei pudiera sentirse aliviado de encarar un reto similar en el delicado francés de elegante revés a una mano y parecida carencia en la potencia de tiro. Entre dos jugadores de delicado temperamento y susceptibles de inconsistencia, la narrativa pudiera girar de bando como las hojas de un libro abierto atrapado en una corriente de aire. Habiendo dejado atrás una vergonzosa racha de 18 derrotas, el kazajo podría dar rienda suelta a su impenitente golpeo. Su precisión en un escenario de alto riesgo y la paciencia de Richard para amoldarse a las acometidas se antojan claves para decantar el sentido del duelo.

Simon v Benneteau: Acogiendo a dos tenistas que arriban a Melbourne tras haber cosechado buenos resultados en torneos recientes el duelo podría deparar un grato espectáculo entre dos jugadores en aparente buena forma. Semifinalista en Brisbane y finalista en Sydney respectivamente, esta colisión entre compatriotas ofrecerá una mezcolanza de estilos, dos formas contrapuestas de entender el deporte. Abrazando una postura conservadora aferrado a la línea de fondo, Gilles intentará extender los intercambios tratando de otorgar relevancia al plano físico bajo el estío australiano. Julien, ávido ejecutor de jugadas en mitad de pista, apostará por la ruta más directa de acortar las discusiones cerniendo sombra entre los nudos. El desgaste que implica la propuesta del primero –cuartofinalista en 2010- pudiera desarbolar la precisión y concentración inherente al planteamiento del segundo.

Makarova v Kanepi: Capaz de someter a adversarias top 20 del calibre de Ivanovic o Petrova en la primera semana paso previo a competir durante un set frente a frente con Clijsters -posterior campeona-, Makarova protagonizó uno de los grandes papeles entre la segunda línea en 2011. Dando continuidad al buen juego mostrado al final de la pasada temporada, Kanepi ganó el torneo de Brisbane sin ceder parciales ante nombres como Pavlyuchenkova, Petkovic, Schiavone o Hantuchova. Autoritaria al servicio, mostró una mejorada consistencia en un desempeño de alto riesgo y llega a Melbourne como una de las grandes tapadas del torneo. No obstante, esta triple cuartofinalista de Grand Slam debe demostrar que esa brillante semana no fue un momento de inspiración sino toda una declaración de intenciones sobre la que cimentar futuros objetivos.

Previa del Abierto de Australia (WTA)

Primer cuarto: Tres de las cuatro semifinalistas de la pasada edición se encuentran en este sector. A un punto de alcanzar la final en 2011, Wozniacki –con molestias en la muñeca izquierda que podrían afectar a su revés- abrirá la quincena en ambiente hostil, que no amenazador, frente a la local Rodionova y quizá también Barty. Con vísperas a superar el primer domingo, un duelo con Niculescu podría dar lugar a un dantesco espectáculo de derechas: una por falta de mordiente, otra por falta de ortodoxia. Safarova o Jankovic, aparecerían en octavos de final, aunque sería imprudente subestimar las opciones de valores de futuro como la estadounidense McHale o la británica Robson ante perfiles tan inestables como el que presentan checa y serbia. En la parte baja de este sector Clijsters y Li podrían reeditar la final de 2011. Antes de ello, Kim debiera volver a encarar a Hantuchova, en un escenario donde han brillado, tras el abortado simulacro de Brisbane. Kim -vigente campeona- y Daniela –semifinalista en 2008- podrían protagonizar uno de los grandes cruces en la primera semana. Na, por su parte, encontrará en Pervak la cuarta rival zurda en seis partidos oficiales, haciendo válida la máxima del carácter preparativo que atesoran los torneos previos. Posteriormente, debería refrendar ante Medina la incontestable superioridad mostrada en la pasada Copa Hopman.

Cuartos de final: Wozniacki v Clijsters

Segundo cuarto: Campeona en Sidney batiendo a tres top 10 de forma consecutiva, Azarenka llega a un escenario donde ya ha brillado una versión inferior a su yo actual. Rival a batir, en momento dulce, sobre superficie fetiche. A pesar de abrir ante la emergente Watson y ubicada en un posible cruce con la siempre competitiva Dellacqua cuando de suelo australiano se trata, no se estima que la bielorrusa encuentre oposición de gran calibre camino de cuartos de final. Cetkovska, Pennetta o Peng, carentes de victorias en una segunda semana de Melbourne, serían el mayor obstáculo en busca de los cuartos de final. Uno de los mayores portentos físicos de la disciplina, Schiavone ganaría en 2011 en Melbourne el partido más largo de Grand Slam en la Era Abierta. Dados los problemas de salud que arrastra Goerges, no habría que descartar el surgimiento de Date-Krumm en este sector para la celebración de un duelo septuagenario entre japonesa e italiana. Ampliamente más sutil que Wickmayer tanto a nivel técnico como emocional, la versátil Radwanska se antoja excesiva empresa para la belga y el obstáculo más poderoso para impedir que Francesca reedite los cuartos de final de la anterior edición. Habiendo derrotado con holgura a la italiana en sus tres duelos de 2011 y con moral tras batir a una vigente número 1 por primera vez en su carrera, la artista polaca bien pudiera presentarse en la antepenúltima ronda de Australia por segunda campaña consecutiva.

Cuartos de final: Azarenka v Radwanska

Tercer cuarto: Protagonista de una de las conquistas más brutales que se recuerdan, Sharapova alzó en 2008 el major australiano sin ceder un parcial y tras tumbar a tres top 4 de forma consecutiva. Tiene, por tanto, experiencia en cuadros duros como el que afronta este año en Melbourne. Abre el torneo ante la argentina Dulko, habituada a inclinar grandes nombres en grandes escenarios y quien ya sorprendiera a la rusa sobre la hierba de Wimbledon. Kerber, dos veces semifinalista ya en 2012, se erige como llave a la segunda semana. En busca de los cuartos de final, debiera poner a prueba su implacable repertorio de devoluciones ante los poderosos servicios de Lisicki o su capacidad de sufrimiento ante una jugadora con el privilegiado físico de Kuznetsova. Seguramente con menor preparación competitiva de la deseada –apenas 71 minutos en Sidney- se presume complicado que Zvonareva pueda repetir las semifinales de 2011. Aparentemente lejos de su mejor nivel, Vera quedó proyectada a un enfrentamiento de tercera ronda ante una Kanepi con más experiencia en grandes de lo que pueda parecer. Triple cuartofinalista en Grand Slam, la potente estonia intentará dar continuidad a la magistral semana desplegada en Brisbane. Escondida en una duodécima cabeza de serie aparece Serena Williams, cuyo mayor obstáculo en la primera semana lo encarna una tenaz Cibulkova pero carente de la envergadura necesaria para mantener un pulso con la estadounidense. Invicta ante Kaia e intocable frente a Vera en Grand Slam, candidata top a alzar el brazo.

Cuartos de final: Sharapova v S.Williams

Cuarto cuarto: Firme candidata al título, Kvitova deberá estar alerta desde la primera semana. Destinada a enfrentar una antigua cuartofinalista como Carla Suárez en segunda ronda, podría verse las caras ante la incansable Kirilenko antes de echar el cierre al primer domingo. Para alcanzar ese duelo de virtudes en mitad de pista, sin embargo, esta última tendrá que someter a la local Gajdosova –quien no ha ganado un duelo de cuadro final en Melbourne tras 6 participaciones-. En octavos de final, Ivanovic y Pavlyuchenkova emergen como grandes amenazas. No obstante, la actual falta de entereza de la serbia en duelos ajustados y la irregularidad al servicio de la rusa podrían resultar taras irreparables en esas alturas del torneo. Incapaz de superar los octavos de final tras 9 presencias en Melbourne, Stosur carga con la responsabilidad de rendir como campeona de Grand Slam ante grada local. Jugadora que precisa de ritmo competitivo, cuenta con escasez de partidos de preparación. Antes de octavos de final, Cirstea, Riske o Petrova, se antojan manejables. Mirar más allá parece arriesgado. Tras el ecuador del torneo, Bartoli aparece como apuesta más firme. El pesado ritmo del suelo aussie podría ser un gran aliado para la agresiva restadora francesa. Además, habitualmente ubicada sobre la línea, debiera digerir con soltura el elevado bote de la pelota, circunstancia especialmente explotada al servicio por la número 1 australiana. En oposición a la gala, sin embargo, podría surgir Zheng –semifinalista en 2010 y reciente campeona de Auckland-.

Cuartos de final: Kvitova v Bartoli

Semifinales: Clijsters v Azarenka; S. Williams v Kvitova

Favoritos del Abierto de Australia (WTA)

(2)Kvitova: Alcance o no el número 1 antes de llegar a Melbourne, uno de los siguientes retos en la carrera de Petra pudiera ser alzar un Slam sobre una superficie distinta a la hierba. El cemento de Australia le brindará la siguiente oportunidad para lograrlo, pero también le enfrentará a una serie de asignaturas pendientes en su expediente. Presentando la temporada anterior un claro dominio sobre el top 10 (13-5), la checa firmó unos registros negativos ante esta élite sobre pistas duras al aire libre (2-3). En dichos suelos, apartada de las bóvedas y expuesta a agentes naturales, evidenció una alarmante vulnerabilidad ganando tan sólo 3 partidos en las últimas 6 grandes citas (Indian Wells, Miami, Toronto, Cincinnati, Nueva York y Pekín). Sin embargo, el ambiente más seco de Australia puede contribuir a reducir sus problemas asmáticos. En Melbourne, además, competirá junto a Serena Williams y Clijsters, ante quienes cuenta por derrotas sus duelos en Grand Slam (0-3) y sobre dura outdoor (0-3). Por tanto, camino del cetro australiano, podría necesitar superar simultáneamente hasta tres barreras nunca antes derribadas: rival, escenario y superficie. En todos estos duelos, sin embargo, Petra andaba lejos de la élite (tan sólo en uno era top 30).  Ahora, en cambio, infunde algo más que respeto y esto puede marcar la diferencia en unos puntos que antes no se ganaban.

(11)Clijsters: Previsiblemente ante su última comparecencia oceánica, ‘aussie Kim’ cuenta con un activo diferencial respecto a la rejuvenecida élite del momento: amplia experiencia en grandes citas. Presentando dudas tras una larga ausencia competitiva, la belga también porta pesados galones como credencial: vigente campeona, ha ganado tres de los últimos cuatro Grand Slam que ha disputado sobre suelo duro. El primero de ellos, sirva de paralelismo con la situación presente, tras un amplio periplo fuera de las pistas. Declarada satisfecha con los logros de su segunda carrera, podría no encarar la presión propia de una defensa de título, sino la pasión de quien puede estar haciendo algo por vez última. Llegando en 2011 al número 1 y cediendo sólo ante postreras finalistas/campeonas antes de ser golpeada por las lesiones, demostró mantener una voz más que vinculante cuando el cuerpo responde. Kim insiste en que su retirada de Brisbane fue un acto de precaución con un Slam en reserva. Las pruebas, de hecho, han descartado lesión de importancia. Apenas, indican, un espasmo muscular. Ella afirma sentirse físicamente más fuerte que nunca. Habrá que verlo.

(12)S.Williams: Retirada en Brisbane tras una aparatosa torsión de tobillo, las posteriores sesiones de entrenamiento de la estadounidense parecen descartar cualquier trastorno de gravedad. Tras la baja por lesión de Andrea Petkovic, Serena verá incrementada su cabeza de serie del 13 al 12, así como retrasado su potencial enfrentamiento ante el top 4 hasta los cuartos de final (quepa dudar quién ha recibido con mayor alivio la noticia). Tenista dedicada a la caza mayor –renunció a la gira asiática porque ‘está muy lejos’-, con apertura de vedas quincenales cuatro veces por temporada, Australia aparece como el primer escenario en que merece la pena tener paciencia. A pesar de tratarse del major que más laureles ha provisto a la corona de la norteamericana, la pesada de la superficie australiana bien pudiera dejar al descubierto las pérdidas de concentración que suelen acompañar los partidos de la estadounidense. Un panorama más disimulable en suelos de ritmo más alto como los presentes en los dos últimos grandes del año. Con todo, esto es un Slam, ella es Serena Williams y la fórmula ha funcionado nada menos que 13 veces.

(5)Li: Tras rozar el cielo en Melbourne y tocarlo en Roland Garros, la china dibujó una segunda mitad de temporada para olvidar. Abrió el año con un 26-8 y lo cerró con un 6-9. El incremento de su calibre tuvo un reflejo inversamente proporcional en su despliegue competitivo. Mal de altura. Con tiempo más que suficiente para asimilar su nuevo estatus y tras una intensa pretemporada en Múnich donde liberar la mente y cargar las pilas,  la china renació en la pasada Copa Hopman. Ganando todos sus singles, incluyendo una remontada espectacular ante Bartoli, reforzó la teoría de que las exhibiciones quizá no resten, pero tal vez sí sumen. Tras una gran depresión, podría haber encontrado el punto físico y anímico justo a tiempo para evitar una catástrofe por tercer major consecutivo. Semifinalista en 2010 y finalista en 2011, cerca de la treintena sabe que cuenta con menos tenis en reserva que muchas rivales pero también que, insertada en el top 5, puede recibir cuadros más livianos que en exitosas ediciones anteriores. Igualmente, podría cruzar en octavos de final con Serena o Clijsters, quienes detuvieron sus pasos sobre Melbourne en 2010 y 2011 y a quienes jamás ha ganado en Grand Slam (0-6).

(3)Azarenka: Tras la mejor temporada de su carrera, aunque eclipsada por los méritos de Kvitova (a quien no logró ganar en 3 duelos a pesar de competir los dos últimos) Victoria llega a un terreno favorable. Como prueba, el par de veces en que ha logrado poner contra las cuerdas a Serena Williams en Melbourne, incluyendo una ventaja de 6-4 4-0 en la edición de 2010 que propició una de las remontadas más grandes que se recuerdan. Junto una tradicional fragilidad física manifestada en más de una docena de retiradas en los dos últimos años, cuenta con una marcada carencia del servicio que se antoja un punto de sangrado a subsanar antes de pensar en una corona grande, especialmente lejos de la arcilla. A pesar de no contar con imperiales registros en Slam (apenas una semifinal en la bolsa), su relevancia es palpable al comprobar que sólo postreros finalistas/campeonas de grandes fueron capaces de tumbarla en dichos escenarios la campaña anterior. En Melbourne encuentra una superficie ideal para su juego de fondo: suficientemente pesada para facilitar un resto de por sí fantástico, suficientemente rápida como para que esos restos hagan daño. Mentalmente mucho más fuerte que antaño, ha dejado atrás un explosivo temperamento hasta desarrollar una sostenida capacidad de concentración que la convierte en una feroz competidora en duelos ajustados.

Previa del WTA Sidney

Primer cuarto: Incapaz de ganar el primer partido de la temporada en los dos últimos cursos, Wozniacki podría abrir 2012 ante Cibulkova –con break de ventaja en el tercer parcial ante Peng conforme se escriben estas líneas-, su verduga en el estreno de 2011. La primera cabeza de serie, derrotada también por la eslovaca en su último enfrentamiento –celebrado en Wimbledon-, podría sufrir ante una jugadora proclive a protagonizar notorias sorpresas con relativa frecuencia y cuya limitada envergadura se prevé pueda responder, sobre el ralentizado suelo de Sidney, al vaivén al que le someterá la danesa. Proyectadas al enfrentamiento la pasada semana en Brisbane, pero aniquiladas sin piedad por la postrera campeona, Pavlyuchenkova y Petkovic protagonizarán el segundo capítulo de un duelo de talentos emergentes que pronto debiera tornar en seria rivalidad. Con similar bagaje deportivo a pesar de la brecha de edad –lo que dice mucho en favor de Anastasia- ambas jugadoras podrían disfrutar de una similar brevedad en el torneo australiano. Enmarcada en un abordable duelo fratricida con su hermana Urszula, Agnieszka Radwanska aparece como un peligro real en este primer sector. Protagonista de una fantástica segunda mitad de temporada que desembocó en su primera participación titular en el WTA Championships, así como cuartofinalista en Melbourne la pasada campaña, la elegante polaca presenta mimbres amenazadores para las citadas pegadoras. Muchísimo más sutil y versátil que rusa y alemana, la tenista de Cracovia puede absorber la potencia inherente al juego de éstas y emplearla con habilidad para dibujar toda una suerte de ángulos, dejadas, contrapiés… hasta desarbolar el mejorable desplazamiento del que ambas adolecen.

Semifinalista: Wozniacki

Segundo cuarto: Tras una temporada que le catapultó al top 3 y coronada con la final del WTA Championships, Azarenka ha abandonado el estatus de segunda espada para pasar a ser una rival a batir en un torneo que incluye a 9 de las 10 primeras raquetas del circuito. Sobre un suelo que se adapta a la perfección a las características de la –probablemente- mejor restadora del momento, Victoria arranca la temporada en unas pistas donde suele actuar de termómetro. En las últimas tres campañas quien ha logrado derrotar a la bielorrusa en un torneo oceánico ha terminado haciendo final o alzando el título. En el camino, jugadoras de renombre que han arrancado el año con ciertos peros. Inmersa en una batalla abierta en Brisbane, Jankovic volvió a mostrar marcadas dificultades para cerrar un partido exigente. Tratando de dejar atrás una horrible segunda mitad de temporada, Goerges apareció lastrada por enfermedad en Auckland e incomodada por el viento neozelandés. Por tanto, el nivel actual de la alemana se encuentra entre interrogantes. Dudas mentales o físicas serían caramelos para la tenista de Minsk. Camino más liviano parece tener  Bartoli. En principio encuadrada para reeditar ante Pennetta (baja por lesión) el intenso duelo a tres mangas del pasado Wimbledon –la italiana llegó a servir para partido-, la reciente finalista de la Copa Hopman abrirá el torneo ante una jugadoras que se encuentran lejos de constituir una amenaza bien sobre suelo duro (Hercog) o bien frente a tenistas de nivel top (Dokic).

Semifinalista: Azarenka 

Tercer cuarto: Habiendo cedido los últimos seis partidos jugados en la capital del estado de Nueva Gales del Sur, Zvonareva abre la temporada en uno de sus enclaves malditos. Incapaz de ganar un duelo en Sidney desde 2004, Vera llega al este australiano supuestamente recuperada de la lesión de hombro que lastró su rendimiento a finales de la pasada campaña. Dispuesta, por tanto, a extender frente a Kuznetsova su dominio en una rivalidad de dominio alterno entre compatriotas que no se celebra desde 2008. Con más o menos brillo, lo cierto es que Svetlana estrenó su colaboración con Olga Mozorova quedándose a tres juegos de alcanzar una final sin ceder parciales por primera vez en más de tres años. Más adelante, la amenaza vendría encarnada por una Safarova que volvería a poner en evidencia los nervios de Ivanovic tesituras ajustadas en la ronda de apertura. Como vigente campeona, Li se enfrenta a un reto jamás logrado: la reválida de un título. Tras una terrible segunda mitad de temporada (balance de 6-9 desde París) la china pareció dispuesta a renacer de sus cenizas la pasada semana en Perth ganando todos los cruces individuales de la Copa Hopman y brillando como no lo hacía desde que ganara Roland Garros. En su camino, la zurda Makarova podría generar sudores, pero también poner en situación táctica a Na para enfrentar con posterioridad a la mejor mano siniestra del circuito.

Semifinalista: Li 

Cuarto cuarto: Afrontando por primera vez la opción de alcanzar la cima de la WTA sin depender de actuaciones de terceras partes, Kvitova se coronaría número 1 del mundo en caso de ganar el torneo. Tras volver a demostrar bajo las bóvedas de Perth su excelencia indoor ganando todos sus singles en el Burswood Dome, Petra afrontará la asignatura pendiente del cemento al aire libre, escenario donde apenas ganó 3 partidos entre sus últimos 6 grandes torneos de 2011. En aditivo de alerta máxima, tras la baja por lesión de Lisicki, Petra podría abrir el torneo ante su némesis del pasado US Open, la rumana Dulgheru. No obstante, superado el trance posterior a la conquista del primer grande, el desenlace debiera de ser diferente. En otro duelo con precedente en Grand Slam, Stosur tendrá la ventaja de la superficie frente a una Schiavone a la que corresponderá la preminencia en el plano físico. Será interesante ver quién gestiona mejor sus responsabilidades con Melbourne en el horizonte: Samantha y la expectativa de la grada local o Francesca y las reservas de un cuerpo muy exigido en la primera semana de competición. Favorecida por las retiradas de Serena Williams y de Clijsters, Hantuchova llegó a la final de Brisbane tras sufrir ante Cibulkova y siendo arrasada por Kanepi en el partido por el título. Actuación con asteriscos de una jugadora que pudiera encontrar sus pies en la tierra nada más arrancar el torneo.

Semifinalista: Kvitova

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Semifinales: Azarenka d. Wozniacki / Li d. Kvitova

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Final: Li d. Azarenka