Batallas en Melbourne: Día IX

Azarenka v Radwanska: Uno de los aspectos que más ha evolucionado en el haber de la bielorrusa reside en su capacidad para mantener la concentración durante períodos prolongados. Esto incluye no sólo la tenacidad para bregar hasta ganar intensos juegos, sino también el disponer de la frialdad suficiente para revertir marcadores adversos. Otrora un volcán de sentimientos, la actual número 3 del mundo ha tornado en un marasmo de expresividad más allá de la celebración de los puntos. La última gran muestra de este mejorado flanco se encuentra en la semifinal de Sidney disputada hace unos días ante la polaca. A pesar de encontrarse desubicada dentro del cuadrilátero durante un set y medio merced al parapeto y sutil juego de su oponente, Azarenka mantuvo la serenidad necesaria para colocar a Radwanska en el punto de mira.

Disparando por encima de la media pero lejos de ser referencia en cuanto a potencia, Victoria experimentará dificultades para rebasar a una atleta de la agilidad de Agnieszka en los primeros compases del intercambio. Aunque sus demoliciones camino del primer domingo insinúen lo contrario. Con el objetivo de desarbolar a la artista de Cracovia, la bielorrusa deberá emprender una confección de punto más elaborada que en cualquiera de los encuentros disputados hasta la fecha. Será una buena prueba para testar su renovado estoicismo tras una semana de dominio arrollador justo antes de emprender tensos enfrentamientos. Debido a las carencias presentes en su desempeño al servicio y las extremas destrezas al resto de su oponente, el porcentaje de primer servicio podría jugar un papel capital en las opciones de la polaca. Dada la escasa potencia inherente a su brazo, casi más importante que la vigorosidad del lanzamiento será la colocación del mismo, con el fin de evitar ir a remolque durante todo el partido.

Wozniacki v Clijsters: Ambas competidoras han llegado al cruce a través de procedimientos antagónicos. Radicalmente distintos. Reveladores de virtudes y carencias. Quién sabe si portadores de sedimento para la colisión que se viene. Por un lado, tras dominar con solvencia el partido ante una errática Jankovic, Wozniacki sufrió para cerrar el encuentro. Evidenciando su dificultad para dominar desde el servicio, dejó escapar hasta dos roturas de ventaja antes de abrochar el partido. Esto, ante una deportista lejos de sus mejores prestaciones deportivas. Parece complicado que, llegado el caso, Clijsters pudiera llegar a perdonar semejante sangría. Una jugadora capaz de levantar cuatro bolas de partido ante una de las tenistas más en forma del momento. Pero una jugadora, recordemos, que viene con una torcedura de tobillo y bien pudiera no rendir a pleno rendimiento.

Desde el punto de vista psicológico, la incidencia del ayer puede ser importante. Caroline ha cedido ante Kim en los dos episodios deportivamente más relevantes de su carrera: la final del Abierto de Estados Unidos 2009 y la final del WTA Championships 2010. Sin olvidar que una derrota la apartaría del #1 WTA. La exigencia mental para ella, por tanto, pudiera exceder los límites de Melbourne Park. Desde el punto de vista táctico, parece lógico pensar que el parapeto conservador habitual de la danesa no sería suficiente para parar a Clijsters. Una jugadora con una cobertura lateral equivalente, una profundidad de juego a la altura, un repertorio de golpeo más equilibrado, una vocación ofensiva superior,… Debe dar un paso más allá. Apostar por el cuerpo a cuerpo, jugar más dentro de pista, virar la trayectoria de la bola hasta poner al límite el físico de un portento quizá tocado por la base. Kim está ante su última oportunidad en Melbourne y no la desaprovechará si Caroline le deja tener la última palabra.

Del Potro v Federer: Si uno repasa con ligereza esta rivalidad en los libros, verá que el suizo ha ganado 7 de los 9 duelos jugados con el argentino. Si profundiza, además, observará que el historial incluye una racha inicial de 12 sets consecutivos abrochados por el helvético así como que el último choque también cayó de su lado. Y, como argumento de quizá más peso, advertirá que Roger –tetracampeón del torneo- cedió apenas tres juegos en el único precedente en Melbourne Park ante el sudamericano. Si bien todo eso es cierto, también es verdad que Del Potro ha extendido a Federer hasta parciales definitivos en tres de sus últimos cuatro cruces. Meses después del mencionado correctivo recibido en Australia, Juan llevó al suizo al quinto set en todas unas semifinales de Roland Garros. Apenas meses más tarde de esa batalla sobre arcilla, se convertiría en el primer hombre capaz de tumbar a Roger en una final de Nueva York. Y como colofón a esa temporada le sometería en las Finales ATP. Un aviso y dos sentencias que pusieron al argentino a la altura de las mayores alternativas. No obstante, vio cercenado su ascenso por una lesión de muñeca cuyos rescoldos se intuyeron en el último duelo ante el suizo en Cincinatti el pasado verano, donde fue a remolque todo el encuentro sin llegar a amenazar la coraza de su adversario.

Encarando el que será el partido 1.000 de su carrera, Federer llega sin ceder un parcial y habiendo mitigado cualquier duda sobre el estado de su espalda. Con un potencial duelo ante Nadal en semifinales, pudiera ver testado el estado de su revés al recibir los intensos latigazos de derecha invertida cruzada de Del Potro. Habiendo ganado 12 sets de forma consecutiva pero sin encarar un top 40 camino de cuartos de final, la principal duda en un creciente argentino reside en su capacidad para mantener un pulso intenso a cinco mangas, cosa que se vio fuera del alcance del virtual top 10 en la pasada final de Copa Davis. El calor no debiera ayudar en este sentido, pero una superficie sustancialmente más rápida que la pisada en Sevilla y el día de descanso entre partidos pudieran contribuir a una mayor tolerancia física.

Nadal v Berdych: Si el checo no firma un porcentaje de primer servicio acorde a su estatura,  no hará falta que salte a la Rod Laver para certificar su décima derrota consecutiva ante Nadal. No obstante, habiendo ganado los seis tiebreaks disputados en el torneo, Berdych debiera tener más confianza que nunca en este arma. Dada su filantropía al resto, gran parte de sus opciones de mantener la vida ante balear, se entiende, pasan por alcanzar las muertes súbitas. No obstante, la superficie pudiera suponer un arma de doble filo para Tomas. Rápida pero lenta, favorece la puesta en práctica de las defensas mitigando parte del poder de los grandes sacadores. Lenta pero rápida, minimiza la penalización pero sigue castigando a aquellos jugadores con una movilidad reducida. Y Berdych, digamos, no pasea con soltura.

Además, tras un incidente -de interpretación libre- ante Almagro, es de esperar que Tomas reciba menos elogios que improperios por parte de la grada. Denuestos proyectados hacia un jugador con precedentes de incendios morales en grandes escenarios, pudieran suponer demasiada molestia en un ya pedregoso camino. Afectado por lastres físicos en esta ronda en las dos últimas ediciones, el balear no debiera perder el tiempo tentando a la mala suerte. 21 de los últimos 22 sets cerrados ante el checo invitan a no invocar a la fortuna.

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