Previa del ATP Dubai

Primer sector: En circunstancia similar a la de 2011, Djokovic hace su primera aparición tras ganar el Abierto de Australia con el objetivo de revalidar su corona de Dubai. Siendo tricampeón en ambos eventos, son los torneos más fructíferos de su carrera y los 15 triunfos consecutivos en el emirato dubaití la racha más amplia jamás alcanzada en un torneo por el serbio. Abriendo ante un rival (Stebe) que ha ganado tantos partidos en el circuito como títulos de Grand Slam figuran en el palmarés del actual número 1 y con Stakhovsky como principal oposición antes de cuartos de final, probablemente sea el favorito con horizonte más despejado. Carente el cuadro de top 10 españoles, corresponde a Serbia la mayor representación en el torneo de ese selecto grupo. Tipsarevic buscará un duelo fratricida ante su joven referente, un duelo que ya cayera de su lado en el último precedente en las Finales ATP de Londres. No obstante, en lugar de un Novak deseoso de terminar la temporada debiera encontrar un competidor ávido por emprender un nuevo camino. Antes de fijar las lentes en Djokovic, sin embargo, pudiera tener que domar las acometidas de Ljubicic. Quien fuera campeón en el desierto de Indian Wells, buscará herir sobre el erial de Dubai.

Segundo sector: Tras profundas crisis post-Melbourne en las dos últimas temporadas, habrá que ver cómo retoma Murray la competición después del primer Grand Slam del año. Con balance más positivo a pesar de ceder antes en Australia, se antoja un tramo para seguir creciendo en lugar de para evitar seguir sangrando. Aun lesionado en el pie, la primera gran amenaza la encarna un Davydenko que ya le batió en la edición de 2008 y capaz de exigir a Federer hasta el décimo juego de un tercer parcial dos semanas atrás. Envejecido pero aún hábil de golpeo y fugaz de piernas, a tres parciales, es posible que el ruso llegue siempre y casi siempre bien, pero el resistente escocés debiera llegar siempre y casi siempre mejor. Nunca presente más allá de cuartos de final en el páramo dubaití, Andy podría cruzar con Berdych en dicha ronda. El checo, en fase dulce desde otoño y vencedor de los últimos tres duelos ante el número 4 del mundo, sólo ha cedido en 2012 sobre pista dura ante campeones de Grand Slam en la superficie. Alcanzando sets finales en todas sus batallas previas a tres mangas, podría resultar una colisión suicida antes de encarar un previsible duelo con Djokovic. Antes de pensar en el escocés, no obstante, Becker o Bubka debieran representar para Tomas amenazas netamente más benévolas que el tocayo alemán del primero o que la novia bielorrusa del segundo. Sin olvidar a un Lacko cuya final en Zagreb aún está caliente.

Tercer sector: Finalista en Rotterdam y campeón en Marsella, Del Potro aterriza en Dubai tras 9 partidos en 12 días, casi 5.000km de viaje y forzado a una aclimatación express. Habrá que observar su punto de fatiga pues no se antoja buena empresa llegar con sed al desierto. Un incómodo inicio ante Dolgopolov pudiera agudizar la sequedad bucal. La cobertura lateral de Djokovic parece trasladarse de la pista a los cuadros, pues su apellido aparece tanto en la parte alta como baja del draw. En nota puramente anecdótica destacar la controvertida presencia de Marko (ya derrotado por Golubev conforme se redactan estas líneas) en este sector. Convertido en el primer top 5 galo en cerca de una década, Tsonga emerge como principal obstáculo camino de la semifinal para Juan Martín. No obstante, bien pudiera preferir el argentino revivir su exitoso cruce de hace una semana con el de Le Mans antes que encarar otros frentes. Como alternativa a Jo-Wilfried surge un desafiante Mannarino, sabedor de lo que es ganar a Del Potro a tres mangas y capaz de mandar al cuarto parcial al tandilense en el pasado Abierto de Australia. O un Baghdatis que domina el enfrentamiento directo y quien ya ejerciera de verdugo en el primer torneo de la presente campaña.

Cuarto sector: Si algo parece previsible en este sector es el poco tiempo que tendrá Federer para pensar desde la primera bola del torneo. Abriendo ante Llodra, reciente finalista en Marsella, la insistencia del saque y volea del galo pondrán a prueba los reflejos del suizo al resto y su precisión en los pasantes. Con similar poderío al servicio y querencia por la red aparecerían López y Mahut como desafíos de segunda ronda, derivando el duelo en una sucesión de puntos cortos, ritmo intermitente y decisiones rápidas. Lejos de su habitual presencia en eventos estadounidenses de cuadros desnivelados, Fish ha optado por firmar acta en torneos con planteles más competitivos en el hemisferio Este. Sin ser la estrategia más factible para acumular ritmo (suma sólo 4 partidos en el año) antes de Indian Wells/Miami, le permitirá medirse a rivales de un calibre acorde al que encontrará en los citados enclaves. A no ser que vuelva a ver prematuramente mecanografiado su destino como sucedió en Marsella ante el inesperado Olivetti, los imprevisibles Youzhny –dos veces finalista- o Gasquet –semifinalista en sus dos últimas presencias- debieran pelear con el estadounidense un pasaje al infierno helvético. Tetracampeón y vigente finalista en Dubai así como reciente ganador en Rotterdam, se antoja complicado no apostar por Roger en esta llave.

Consulta el cuadro final de Dubai

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Batallas en Melbourne: Día III

Tomic v Querrey: Tras la prematura eliminación de Stosur y con un bregador Hewitt que despierta más nostalgia que expectativas, Bernard pasa a concentrar una amplia mayoría de los focos de esperanza local. Inmerso en lucha encarnizada a cinco sets con Verdasco, el joven australiano anduvo desconectado durante las dos primeras mangas. Llegó, según dijo, a simular desidia para confiar al rival en el arranque del tercero. Verdad o no, esta pasividad implicó un pulso de más de cuatro horas. Un plan más destructivo que constructivo. Pese a la victoria. Querrey, siempre renqueante en cuerpo y/o alma, se antoja víctima propicia para hacer pronto los deberes. De nuevo ubicado en la Rod Laver Arena. Esta vez en turno de noche. Escenario y momento en que Tomic ha jugado sus mejores partidos en Melbourne. En 2010, apretando a Cilic –posterior semifinalista- hasta el quinto parcial más allá de las 2 de la madrugada. En 2011, haciendo sudar a un esforzado Nadal. Hoy es más maduro y enfrenta un rival menos fiero.

Berdych v Rochus: Reciente finalista en Auckland, Olivier demostró en el evento neozelandés una admirable capacidad de supervivencia, cerrando el puño tras larguísimos duelos donde fue acribillado a aces. Desplegando lo que él mismo calificó como el mejor tenis de su vida, no experimentó nada que no vaya a encarar en un duelo a cinco mangas ante Berdych. El checo, poderoso al saque y de estilo más explosivo, pudiera aprovechar la reducida envergadura de su adversario para incomodarlo con servicios abiertos y manejar con soltura los intercambios cortos. Más potente de lo que su anatomía sugiere aunque carente de un gran servicio, el belga –dotado de mayor movilidad- podría llevar la manija en rallies más prolongados hasta desarbolar a un pausado Tomas en el fondo. Propenso a catástrofes en Grand Slam, Berdych no debiera confiarse. Rochus, con precedentes recientes –quinto set con Djokovic en primera ronda de Wimbledon 2010- y en dinámica positiva, podría no arrugarse.

Isner v Nalbandian: Favorecido por la retirada de un Nieminen asfixiado por los viajes, David llega al duelo sin un test serio en las piernas. Versado en la construcción de ángulos, será una virtud a explotar ante un rival embutido en un corpachón que tartamudea al ser desplazado más allá de la primera palabra. Habitualmente achacada una mejorable forma física o mayor fortaleza mental en competición, el argentino podría necesitar optimizar ambos lunares ante un jugador que cuenta en su haber con la victoria en el partido más largo de la historia. Uno de los grandes restadores de la disciplina, se comenta que el argentino sufrió para leer el servicio de Raonic durante las prácticas de la semana. Menos imponente pero igualmente temible en la apertura del intercambio, John puede poner a prueba las devoluciones del sudamericano e imprimir una terrible presión en sus servicios derivada del escaso margen de error. Es previsible un duelo de alta igualdad con un número bajo de roturas. En ese escenario, ¿se impondrá la monodimensionalidad perenne del estadounidense o la versatilidad caduca del argentino?

Wawrinka v Baghdatis: Si alguien se ve atraído por el drama, ésta puede ser una colisión que satisfaga sus necesidades. Lejos de constituir un modelo de fortaleza mental, ambos jugadores son susceptibles de atravesar marcados baches de juego durante el encuentro. Lejos de representar un paradigma de regularidad deportiva, ninguna ventaja puede darse por definitiva y es previsible una batalla de alternativa constante. En medio, una contraposición de estilos con bellos gestos técnicos. Stanislas, una versión más conservadora que apuesta por el desgaste, posee uno de los mejores reveses a una mano del circuito. Marcos, tipo de costumbres más arriesgadas que suele optar por una vía más directa desde el fondo, alberga en su colección un fabuloso golpe a dos manos. Ambos se sienten cómodos en Australia. Cuartofinalista el suizo, pisa un ritmo medio ideal para alargar las batallas. Finalista el chipriota, siente como suelo patrio un terreno repleto de familiares. En ningún otro Grand Slam llegaron más lejos.

Dimitrov v Almagro: Separados por 68 plazas en el ranking, la clasificación sugiere una diferencia más amplia que la existente entre ambos jugadores –especialmente sobre pista dura-. El murciano, único top 30 incapaz de alcanzar una final sobre dicha superficie, debe su actual estatus fundamentalmente a logros sobre arcilla. Habituado a no ser desbordado en el mencionado suelo, tiende a precipitar la construcción del punto al verse superado sobre firmes más rápidos. Un rival de estilo elegante y tiros limpios como el búlgaro podría acentuar esta negativa propensión en el español. Habiendo incorporado potencia de forma gradual a su repertorio, además, es previsible que Grigor tenga presencia sobre/por delante de la línea en buena parte de sus puntos al servicio. Novato en Grand Slam, enfrenta a un jugador de corto expediente en ese sentido. Debiera contemplar la victoria dentro de su ángulo de tiro.

Previa del Abierto de Australia (ATP)

Primer cuarto: Sin competición oficial a la espalda en la presente temporada, Djokovic emprende la defensa del título australiano. Abriendo el cuadro ante Lorenzi, no encontrará graves amenazas hasta la segunda semana al margen de un añejo Stepanek. En octavos de final podría enfrentarse al ganador de un potencial Raonic v Roddick. Protagonistas de una apasionante final en Memphis, ambos adolecen de un juego de fondo y/o un resto con el que plantar cara al serbio. Por tanto, Novak tendría vía libre para explotar un argumentario mucho más equilibrado sobre unos jugadores construidos principalmente sobre servicios y derechas y ante los que ostenta una movilidad muy superior. Canadiense y estadounidense necesitarían altos porcentajes y rallies cortos –sobre firme ralentizado- para empezar a tener opciones.  Quizá no haya que descartar en este sector a un siempre correoso Hewitt, quien pueda estar disputando su último grande en casa. Ferrer, cuya mayor amenaza de primera semana es un Chela alejado de gran virtud sobre suelo duro, tampoco encararía grandes retos hasta después del primer domingo. Semifinalista en 2011 y reciente campeón en Auckland,  irá encontrando perfiles más versados sobre el cemento. No obstante el alicantino, quien presenta sus mejores resultados sobre superficie dura a pesar de ser etiquetado de ‘terrícola’, debiera hacer valer una superior mentalidad ante Gasquet, la mayor experiencia en escenarios grandes ante Tipsarevic o el momento presente ante un Youzhny que no es cabeza de serie en un torneo al que el pasado año accedió como top 10.

Cuartos de final: Djokovic v Ferrer

Segundo cuarto: En busca de su tercera final consecutiva en Melbourne, Murray tiene ante sí un camino espinoso. Harrison, supuesto futuro del tenis estadounidense, será la primera piedra para el escocés. Cargados ambos de temperamento inflamable, el superior desempeño de Andy al resto y su incansable labor tras la línea podrían constituir mecha suficiente para encender los tiernos nervios del joven estadounidense. Gulbis o Llodra, activos tan talentosos como intermitentes, serían lo más afilado camino de la segunda semana. El siguiente escalón bien pudiera ser Monfils, desordenado competidor siempre incierto a cinco mangas. No obstante, sólo ha cruzado una vez el ecuador del torneo tras seis participaciones y antes de alcanzar el primer domingo podría encarar a su némesis del pasado US Open, el español Ferrero. Enfrentado al valenciano  en primera ronda, Troicki –que pondría contra las cuerdas a Andy en Roland Garros- sería otro rival a tener en cuenta camino de los cuartos de final a pesar de no haber alcanzado nunca esa ronda en Grand Slam. Campeón en Doha, Tsonga podría medir en tercera ronda el calibre sus destrezas en red ante un superviviente de la mitad de pista como el emergente Granollers. En contraposición estilística, el finalista de 2008 debiera abrir la segunda semana ante un contragolpeador encarnado por su compatriota Simon o por el japonés Nishikori. El ritmo pausado del piso ‘aussie’ podría jugar en favor de las defensas sobre las embestidas, pero también otorgará mayor tiempo al top 10 galo para cubrirse el revés hasta poder marcar diferencias con la derecha.

Cuartos de final: Murray v Tsonga

Tercer cuarto: Con recientes molestias en la espalda, iniciar el torneo ante un jugador sin experiencia en fase final de Grand Slam podría servir de bálsamo para Federer.  Proyectado a enfrentar a un Melzer que no enlaza victorias sobre pista dura desde el pasado Abierto de Australia o un Karlovic que asegura tensión pero también intercambios cortos, la primera semana debiera resultar en estancia poco exigente desde el plano físico para el suizo. Inmersos en un enigmático duelo, Verdasco y Tomic pondrán a prueba sus fuertes temperamentos e impredecibles desempeños. Drenando el ritmo del encuentro, el australiano ya bregaría en la pasada edición ante perfiles españoles, sometiendo a Feliciano y haciendo sudar al propio Nadal. En este sector también se encuentra un Querrey incapaz de ganar en Melbourne desde 2008. Capaz de poner a prueba a mentes inestables con su heterodoxia hasta la antepenúltima ronda en 2011, Dolgopolov –invicto ante estadounidense y australiano- se erige en principal adversario camino del matadero helvético en octavos de final. Tras los bajones físicos en la final de Copa Davis, con Del Potro queda la duda del rendimiento actual en duelos a cinco mangas. A su favor, la condición rápida de la superficie, el bote alto de la bola en Australia y el día de descanso entre partidos. Además, al margen del renqueante Florian Mayer no tiene rivales de entidad en la primera semana. Fish, por contra, enfoca unos primeros pasos muy peligrosos en Melbourne. Un jugador que encoje lejos de Estados Unidos, sólo ha superado la primera semana en una sólo de sus nueve participaciones previas y nombres como Muller, Mónaco o Kohlschreiber podrían ser demasiada empresa para el número 8 del mundo.

Cuartos de final: Federer v Del Potro

Cuarto cuarto: Ubicado en un sector asequible pero no carente de peligro, Nadal bregará camino de la segunda semana con un decadente Ljubicic como oposición más férrea. Al cruzar el ecuador del torneo Isner podría aparecer en la escena de los octavos de final. Capaz de poner contra las cuerdas al balear en el pasado Roland Garros, se estima amenaza más fiera sobre cemento, superficie donde ya alcanzara sus primeros cuartos de final de Grand Slam en el último US Open. Como alternativa al estadounidense, se encuentra un Nalbandian que tratará de poner fin a 11 grandes sin pisar pista tras el primer domingo o un Feliciano López que puede arribar a Melbourne espoleado por el mejor ránking de su carrera. Talento impredecible, tras un buen final de temporada Berdych busca repetir los cuartos de final de 2011. Invicto en los singles de la Copa Hopman, llega a Melbourne sin partidos oficiales pero en ritmo competitivo. Versatilidad y experiencia deberían marcar la diferencia en tercera ronda ante Anderson por un puesto en octavos de final. En uno de los sectores más abiertos del cuadro Almagro peleará con Kubot, su verdugo en Roland Garros, y podría enfrentar al prometedor Dimitrov en segunda ronda. Habitualmente cómodo en Australia, Baghdatis se erige en amenaza tras una victoria sobre Del Potro en Sydney como aval más reciente. En su camino a la segunda semana, un Wawrinka cuartofinalista en dos de los últimos tres Grand Slams.

Cuartos de final: Nadal v Berdych

Semifinales: Djokovic v Tsonga; Federer v Nadal