Siempre nos quedará París (Bercy)

París es una comuna. Un vacío de poder al final del calendario. Ocho campeones distintos en las últimas ocho ediciones muestran la volatilidad del evento. Fecha por nadie manchada de rojo en el almanaque, apuntada por muchos como posible remiendo de fin de curso. Un oasis donde enterrar achaques, miserias o sueños por cumplir. Davydenko, Berdych, Tsonga o Soderling lograron allí su primer Masters (único hasta la fecha en los tres últimos casos). Maquillar una débil temporada, decorar un modesto palmarés, reactivar una ceñida confianza, apuntalar una emergente carrera,… todo está permitido en la anárquica capital francesa. A unas alturas de la película donde la élite suele haber cerrado el capítulo de objetivos o centra sus últimos sudores en los grandes broches de temporada, las circunstancias suelen condicionar un escenario de dos caras: demasiado grande para los pequeños, demasiado pequeño para los grandes. Exprimidos los físicos nobles tras una larga campaña, a menudo queda horadada la tierra para la clase media. Abonado el terreno para aquellos que durante la temporada se acercan pero no llegan. Leer más de esta entrada

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