Evasión y victoria

Roger Federer ha participado en 12 ediciones de la Copa Davis. Ha tomado parte en 19 eliminatorias de dicha competición. Y, en este sentido, ha defendido la bandera helvética hasta en 50 ocasiones (con un balance de 39 victorias y 11 derrotas).

No obstante, determinadas circunstancias indican que el maestro suizo no ejercerá su ya clásico papel de salvavidas nacional cuando el agua llega por el cuello de sus compatriotas. No para no descender como en 2005, 2006 ó 2009 (ante Gran Bretaña, Serbia-Montenegro e Italia, respectivamente) sino para recuperar la categoría, como hiciera en 2008 (ante Bélgica). Es cierto que Suiza ha perdido play-offs con Federer (ante República Checa en 2007), pero también es cierto que no los ha ganado sin él (ante Kazajstán en 2010). Ése es uno de los clavos a los que puede aferrarse la Australia de Rafter.

¿Qué nos lleva a pensar que no jugará ante Australia?

-Por primera vez en su carrera ha jugado una eliminatoria Zonal. Se ha lanzado al agua cuando sus compañeros todavía permanecían en el barco.

-Ha cumplido los requisitos para disputar los Juegos Olímpicos (para que un jugador pueda acudir a Londres debe formar parte en eliminatorias del equipo de Copa Davis en, al menos, dos años del período interolímpico –en este caso comprendido entre 2009 y 2012-. El tenista de Basilea disputó eliminatorias en 2009 y 2011). Suiza le necesita pero él no tiene la necesidad de jugar la eliminatoria. Federer necesitaba jugar una serie para ir a los Juegos Olímpicos y ya lo ha hecho.

-La eliminatoria tendrá lugar en Oceanía. Suiza ha disputado play-offs de Copa Davis las últimas seis temporadas. Desde la temporada 2005 a la 2009 Federer acudió sin falta a cada ultimátum –todos ellos disputados en Europa-.

Se podrá decir que la pésima ubicación de los eventos organizados por la Federación Internacional de Tenis (ITF) es el detonante de la ausencia. No obstante, el hecho de que la eliminatoria arranque apenas cinco días después de la final del Abierto de Estados Unidos no parece ser problema para el suizo. Federer llegó a disputar la final de Nueva York en todas las ediciones comprendidas entre 2005 y 2009; fechas en que, como dijimos, no se perdió un solo play-off de Copa Davis.

La primera ausencia en un play-off se produjo en 2010. Paradójicamente, fue la primera vez en que el suizo fue requerido para salvar la bandera nacional sin haber alcanzado la final en La Gran Manzana. Esta vez, sin embargo, la respuesta fue negativa. Las claves, según parece, apuntan en otra dirección. En dos direcciones para ser exactos.

Por un lado, el paso del tiempo causa estragos sobre la piel e implica que el jugador deba trazar con mayor mimo las aristas de su calendario. Habiendo jugado todos los partidos programados sobre suelo estadounidense salvo el duelo por el título en Nueva York –finalista en Toronto y campeón en Cincinnati antes de jugar el último Grand Slam de la temporada- la relevancia de un respiro se antojaba manifiesta. “Necesito tiempo para relajarme tras las intensas semanas en Norteamérica para poder terminar fuerte el año”. Tras esta decisión llegó a completar la mejor segunda mitad de temporada de su carrera. La siguiente afirmación no debe tener una aceptación universal, pero un deportista con el reloj en contra podría hacer un caso especial a la misma: lo que funciona no se toca.

Por otro, la ubicación geográfica de la eliminatoria. Por primera vez en su carrera el helvético se veía en la necesidad de salir del Viejo Continente para repescar a los suyos. Obligado a desplazarse desde la Costa Este de Estados Unidos hasta Asia Central, en un tramo de temporada tradicionalmente empleado para cargar baterías en Europa a la espera de la gira asiática, decidió depositar la responsabilidad en Wawrinka ante un equipo, a priori moldeable, como Kazajstán. Quizá pasara por su cabeza la idea de que sólo necesitaba disputar una eliminatoria más antes de los Juegos Olímpicos para poder acudir a Londres en el verano de 2012. Una eliminatoria que no tendría por qué llevarle a Asia sino a un destino que requiriera un desplazamiento más corto (como sucediera la pasada semana en Portugal apenas 5 días después de disputar Wimbledon en la capital de Inglaterra).

(La postura romántica reside en seguir pensando que Federer cruzará medio mundo -literalmente- para vengar las semifinales de Copa Davis perdidas ocho temporadas atrás sobre el cemento de la Rod Laver Arena).

Por estos motivos consideramos que Roger Federer no acudirá a la cita que desde ya prepara el capitán australiano de Copa Davis. Un Patrick Rafter que se estrenaba con victoria el pasado fin de semana dirigiendo al combinado aussie en Pekín.

Por encima de sensaciones nuevas, reflexiones sobre el primer capítulo o alternativas para la siguiente serie, el dos veces ganador del Abierto de Estados Unidos tenía clara una necesidad al referirse al cruce de promoción. “Hay muchos equipos buenos y no deseo a ninguno en particular, pero sería una gran ventaja jugar en casa”.
Dicho y hecho. Al ver el cruce puede que un sudor frío le haya recorrido la espalda, pero reflexionando razonadamente la encrucijada Australia podría estar ante la gran oportunidad para volver al Grupo Mundial de Copa Davis cinco años después. Si, como todo apunta, evaden a Roger estarán mucho más cerca de la victoria.

A continuación pueden disfrutar de una obra maestra:

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