El juego en blanco de…Bernard Tomic

Invertido, cruzado, paralelo, cortado, liftado, plano,… Cada set, cada juego, cada punto, cada impacto fue completamente distinto al anterior. Un complejo poliedro con piernas, brazos y una raqueta que combinó latigazos demoniacos con caricias angelicales. Táctica, técnica y talento conforman el férreo cordaje del último producto ‘made in Australia’.

A continuación, cuatro razones del particular triunfo de Bernard Tomic:

15-0 // Porque nunca subrayó una trayectoria: Jamás lo que entró salió por donde vino. Las preguntas del balear no encontraron respuestas sino nuevos interrogantes a responder. Con trazas de espléndido jugador de cricket, el imberbe talento australiano procuró insertar sus dardos en todos los sectores de la diana, del 5 al 20 pasando por el 17. Diversificando las áreas de ataque llegó a desesperar al balear y solamente su ternura deportiva le privó de alargar el trance.

30-0 // Porque desactivó el pensamiento de Nadal: Sometido a nuevos escenarios en cada impacto, el español se vio incapaz de imponer automatismos. Golpeando sin sentar precedente, el australiano mantuvo en todo momento el estado de alerta en el adversario. Incapaz de intuir una intención el número 1, dictadas horas de tenis en pista con su derecha, se vio privado de ritmo, sin poder llevar la iniciativa en dos intercambios consecutivos. “Es el típico tenista que te hace jugar mal”, palabras del español al término del duelo.

40-0 // Porque jugó partidos de un punto: Dotado de un arsenal en desarrollo, netamente inferior al argumentario del balear, Bernard optó inteligentemente por dispersar de manera sutil sus acometidas. Sabedor de su irremediable sumisión en una batalla abierta, empleó una suerte de guerrilla con la que percutir hábilmente la retaguardia de su colosal enemigo. Ataques irregulares, dispersos, fugaces. Versatilidad como arma de desgaste llevada al extremo. Cambio de papeles constante hasta llegar a lo heterodoxo. Erosionar las virtudes ajenas en mayor medida que primar el talento propio. Jugar a no dejar jugar.

Juego Tomic // Porque siguió un guión en blanco: Enfrentado al radar más sensible del circuito, empleó la táctica de la invisibilidad, actuando sin dejar estelas. Susceptible de ser analizado antes del primer descanso, jugó todas las cartas y a la vez ninguna. Optando de manera premeditada por una aparente improvisación, la joven promesa oceánica impidió ser radiografiada en todo el encuentro, dilapidando sus modestas opciones tras una suerte de progresiva autocombustión en mitad de la macedonia tenística en que convirtió el duelo.

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